Hay que ir pensando en la Constitución del siglo XXI

“Creo que la última meta y que es la más importante, es que la extrema pobreza haya sido erradicada, y reducir notoriamente la pobreza en el país. Creo que esas serían las metas generales a las que deberíamos dirigirnos en estos cinco años”, dice.

| 01 setiembre 2011 12:09 AM | Política | 3.5k Lecturas
Hay que ir pensando en la Constitución del siglo XXI
Apunta contra la corrupción.
ENTREVISTA AL PRESIDENTE DEL CONSEJO DE MINISTROS. PRIMER MINISTRO SALOMÓN LERNER

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El premier Salomón Lerner habló ampliamente con LA PRIMERA sobre diversos temas, como su visión del Perú para el año 2016, el espíritu de la Constitución de 1979 y la necesidad de empezar a discutir lo que debería ser una Constitución peruana para el siglo XXI. También aborda el tema de la negociación con las mineras y las características del nuevo gravamen acordado con los representantes de esas empresas, el proceso para reducir el precio del GLP y las duras negociaciones que se desarrollan en relación a la recuperación del Lote 88, luego que se hiciera explícita la voluntad del gobierno de no permitir que las reservas de este lote sean usadas para la exportación. Cuenta además sus propios dilemas personales al pasar del sector privado a la administración pública, donde cada decisión debe consultarla con un abogado o un asesor.

Señor primer ministro, si le pidiera proyectarse en cinco años e imaginar al Perú después del gobierno de Ollanta Humala, ¿cuál sería su visión?
–Es una pregunta muy interesante e importante. Lo que nosotros estamos pensando es en un Perú sin discriminación, sin racismo. Quisiéramos dejar un país con seguridad, una seguridad interna que significa que los ciudadanos podamos transitar libremente y tener nuestros bienes a buen recaudo. Quisiéramos dejar en cinco años un país con estabilidad social, lo que significa que esta ley de consulta se pueda aplicar en la mayor parte del territorio nacional, para que las inversiones en hidrocarburos, minería, agricultura, se lleven en conciliación con las comunidades y con todos los ciudadanos que viven en este tipo de regiones. Creo que la última meta es la más importante y es que la extrema pobreza haya sido erradicada, y la pobreza notoriamente reducida. Creo que esas serían las metas generales a las que deberíamos dirigirnos en estos cinco años.

-Después de su discurso ante el Congreso se ha establecido algo que parece un “consenso tranquilo”, en el que los más enconados enemigos de la candidatura de Gana Perú y Ollanta Humala, dicen ahora que no era tan fiero el león que ellos pintaban, y los partidarios, que parecían embalados, parecen aceptar un cambio más lento y por etapas. ¿Cómo cree que podrá mantenerse este ambiente que nadie había anticipado?
-Es un equilibrio digamos complicado, porque efectivamente hay muchas expectativas. Y creo que va a estar en manos del gobierno desarrollar un tipo de política económica que busque estrechar las brechas sociales, económicas, culturales, y comenzar a dar los indicios suficientes de que vamos en un camino de poder incluir a todos los peruanos en los beneficios del crecimiento, mejorando la calidad de vida a través del poder adquisitivo, reducir la brecha de infraestructura en lo que respecta a luz, agua, salud, educación para las clases más necesitadas. Y que el crecimiento siga en los niveles que ahora estamos, mejorándolo incluso, pero que la redistribución se dé para que muchísimos más peruanos puedan obtener sus beneficios.

–¿De qué cree que dependerá la “paz social” los siguientes años?
–Creo que del diálogo, del respeto a los actores productivos del país. Creo también importante el respeto a los trabajadores en cuanto a sus beneficios. Que haya un tipo de remuneración competitiva, que vaya acorde con el crecimiento económico. Y creo, también, que mucho va a depender de que en los sectores en los que ahora hay más conflictos: minero, agrícola, puedan darse las compensaciones en relación a los impactos que tiene ese desarrollo. Para ello, estamos tratando de buscar una demarcación territorial y económica del país que tenga en consideración estas variables, y que haga que las diferentes regiones puedan reunir la capacidad de autonomía económica y social, y no sigamos con la perversidad de tener regiones ricas y regiones pobres.

–¿Podría decirse que el discurso en el Congreso se inspiró en el espíritu de la Constitución de 1979 y fue tan lejos como podía bajo las normas de la de 1993?
–(Risas). No había puesto en la cabeza una figura así, pero podría ser que quienes ambicionamos más, un sistema democrático amplio y de más justicia social, tuviéramos más el espíritu del 79 que del 93, definitivamente. Pero yo te diría que ya deberíamos ir pensando que debemos plantearnos una Constitución para el siglo XXI, y creo que esa sería una de las tareas importantes que debe comenzar por el Legislativo, pero que debería ser acompañada por una discusión muy amplia de todos los ciudadanos peruanos.

–¿Le parece apropiada la expresión: vamos a una economía de mercado con un Estado de bienestar social?
–La definición constitucional de la economía peruana, tanto la del 79 como la del 93, es economía social de mercado. Y el concepto “estado de bienestar”, es lo que las sociedades avanzadas de Europa instauraron, que funcionó por muchos años, y que actualmente está afectado por la crisis. En el mundo desarrollado se está reduciendo el Estado de bienestar. Yo diría que en un país que va del subdesarrollo al desarrollo, como el nuestro, no deberíamos únicamente pensar en el bienestar, sino en eliminar paulatinamente la desigualdad, ese es uno de los puntos más complicados, más difíciles de poder explicar. Parte de lo que fue nuestra propuesta de economía nacional de mercado es mirar hacia adentro, lo que algunos dicen el TLC hacia adentro, el mercado nacional. Es mirar el desarrollo sobre todo a partir de la conectividad, la infraestructura, de la parte agrícola e industrial del país, creo que eso es lo fundamental. Si nosotros vemos que vamos hacia esto, llamarle Estado de bienestar yo te diría que es más bien alcanzar objetivos que ya han logrado los países desarrollados. De repente sí los podemos alcanzar, no en cinco años, pero sí ponernos en ese camino.


HABRÁ REBAJA DE BALÓN DE GAS
Lote 88: una negociación complicada

–¿Cómo va la negociación sobre el precio del GLP?
–Lo primero que hemos logrado es que habiendo casi una restricción de venta de GLP a Petroperú, esta empresa va a tomar ahora una participación importante en el mercado interno del GLP, y lo que ahora Petroperú está negociando, estudiando y evaluando, es hasta qué punto se puede pasar a vender a menor precio en el mercado local. En un cierto tiempo se podrán anunciar los resultados de esta gestión.

–¿Van a cuestionar la referencia internacional a partir de la cual se determina el precio del gas, que es una de las más importantes causas del encarecimiento?
–Sí, se está tratando de convencer que esa no es la forma más adecuada de fijar los precios. En esto hay contratos firmados, ciertas costumbres establecidas, que hacen difícil la negociación. Pero se ha mencionado en las negociaciones y se está en ese sentido viendo cómo poder llegar a precios que sean razonables para poder mejorar el precio de los combustibles para los consumidores. Lo que puede esperarse es que haya una cierta reducción de precios dentro de un plazo razonable y una estabilidad en el precio de los derivados producidos en el país para el mediano y largo plazo. También esperamos que haya una mayor disminución, más significativa, cuando Petroperú comience a actuar como un regulador más en la competencia en el mercado local.

–¿Y cómo va la negociación sobre el Lote 88 de Camisea?
–Ha avanzado muy lentamente. Tenemos que ser muy claros en decirlo, que es una negociación complicada, pero lo que nosotros estamos tratando de lograr es que se abran esos candados con los que se trató de blindar que el Lote 88 se convierta en parte de las garantías de la exportación del gas. Esto estamos avanzando lentamente, pero la decisión política es que ese gas no salga al mercado externo, y por lo tanto va a obligar seguramente a las empresas involucradas en el Consorcio de Camisea, LNG y el comprador Repsol, a que comiencen a invertir mayor cantidad de dinero en el Perú y encuentren más gas para liberar esos 2.2 TCF del Lote 88, que se encuentran amarrados a la exportación, los que definitivamente, de acuerdo a la decisión política del gobierno, no van a salir al exterior.



EL GRAVAMEN MINERO
La negociación fue dura, pero terminó en un entendimiento


–Se cuentan ahora historias sobre la negociación con las mineras, ¿fue realmente muy dura?
–Yo diría que sí. Comenzó con algunas parábolas futbolísticas, de que nos estaban goleando los chilenos. Y terminó yo creo en un entendimiento, en el que todos fuimos conscientes que si no llegábamos a un acuerdo eran malos signos para el país y malos signos para los mineros. Porque precisamente la propuesta del presidente Humala era la de asegurar la estabilidad económica pero iniciando una mejor distribución de la riqueza generada por el crecimiento. En eso se jugaba la inclusión social, y creo que entre los agentes económicos el que más riqueza está obteniendo en estos últimos años es el sector minero y debe solidarizarse y participar de la nueva política que está reclamando el presidente Humala. Por ello creo que fue una negociación dura, dura en el sentido de hacer entender este aspecto importante de la inclusión social.

–¿Es cierto que primero se estableció el monto total del gravamen y que ahora están buscando establecer la tasa y lo que le corresponde a cada empresa?
–No, prácticamente la tasa ya fue definida, se están haciendo ciertos ajustes porque es una tasa técnica y legal, técnica ya que define una cifra de la que participan los estabilizados y no estabilizados, y legal para que esto sirva de un gravamen con el cual no se rompan los derechos establecidos en los contratos. Pero este es un tema que se va a dilucidar en los próximos días, cuando el Consejo de Ministros apruebe ya la fórmula necesaria y se envíe a su aprobación por el Congreso.

–¿Eso toma forma de una ley?
–Entendemos que debería ser una ley. Todo tipo de gravamen requiere una ley. Los abogados justamente están revisando el aspecto jurídico de este asunto.

–¿Cómo se harán los desembolsos del gravamen si éste no figura en el presupuesto y cómo se supervisarán estos fondos?
–No, no, no. No está en el presupuesto aprobado, pero va a ingresar seguramente en cuotas mensuales a través de los impuestos que se van pagando de renta, como un gravamen más. Aquí no es que va a haber un fondo especial. No, esto va a entrar como un ingreso más, por lo tanto vamos a ir considerándolo en la medida que se hacen los ingresos, para el gasto del próximo año.

–¿Puede decirse que la supervisión es idéntica que el resto de tributos?
–Exactamente.

–¿Por qué cambió el criterio de que gravamen financiaría los programas sociales?
–Es que los programas sociales no pueden depender de fondos que son variables, por la variabilidad de los precios y las utilidades de las empresas. Los programas sociales deben mantenerse en el tiempo y por tanto estar garantizados por el Tesoro Público y no sujetos a ingresos que pueden tener subidas o bajadas de acuerdo a los cambios del mercado internacional. No queremos condicionar ningún programa social. La inclusión va de todas formas.

–¿Quiere decir que el gravamen no está amarrado a algún tipo de gasto u obra?
–Los programas sociales ya están en el presupuesto, lo que significa que si tengo Cunamás, Beca 18, ampliación de Juntos, Pensión 65, eso no va a tener ningún aumento o disminución de acuerdo a la evolución de las utilidades extraordinarias. Respecto al gravamen, nosotros queremos que cuando empiece a ingresar y nos dé ese superávit, lo podamos dedicar sobre todo a obras de inversión pública, en lo que se refiere a la brecha de infraestructura y servicios.

–Pero no en la zona donde está la mina, ¿no es cierto?
–No, no necesariamente. Esto es renta y es el gobierno el que dispone su uso. Esto no es canon, ni es como el óbolo donde la mina definía el destino de su aporte, y lo hacía alrededor de lo que le interesaba. Para tener tranquila a la población alrededor de la explotación minera. Es un ingreso que va a aumentar la renta nacional, lo que va a dar una posibilidad de hacer más inversión pública, que es lo que se necesita para paliar las necesidades de mucha gente en el país.



Y LUCHA CONTRA LA CORRUPCIÓN Y LA BUROCRACIA
Revolución educativa de la mano con los maestros


-¿Cuánto va a ser el aumento en los presupuestos de Educación y Salud en el presupuesto de 2012?
-Estamos estimando subir en Educación algo así como 0.25% del PBI, aumentando desde más o menos 2.85% en que estamos actualmente a poco más de 3%, acercándonos más a la meta de 6% del Acuerdo Nacional. Y en el caso de Salud el aumento es aproximadamente 0.17% a 0.2% del PBI, y esto ayudaría naturalmente a mejorar la situación del gasto en salud.

–¿Cómo se avanzará a tener un hospital en cada provincia del Perú?
–Es una de las metas que se ha trazado Gana Perú y el presidente Ollanta en la campaña. Nosotros estamos tratando de visualizar qué sería lo mejor: armar un paquete para una licitación de estos 56 hospitales, que estamos estudiando por qué no se han construido estos hospitales, para saber si hay algún contratiempo específico que ha postergado estas obras y una vez que tengamos clara la situación empezaremos las obras para cumplir esta obligación que nos hemos dado para que cada provincia tenga un hospital, con una categoría de atención importante.

–En su discurso usted dijo que la prometida revolución educativa se hará con los maestros y no en contra de ellos. ¿Cómo se puede entender este concepto?
–Con los maestros, con los que hay que realizar un trabajo de capacitación, tomarlos en cuenta en la conformación de una alianza con los padres de familia y el Ministerio de Educación. También es importante que la revolución educativa vaya acompañada de una verdadera nutrición escolar, sobre todo en la primaria del niño. Los desayunos y almuerzos escolares deben ser una obligación. Todo esto va acompañado también de una revisión de la carrera magisterial, seguimos pensando que debe haber ahí una revisión de la meritocracia. Y en cuanto a los planes piloto de municipalización de la Educación lo que pensamos es que han derivado en un fracaso, por lo tanto no vamos a insistir en continuar con este tema.

–¿Tendremos una política de Estado a favor de la igualdad de oportunidad entre hombres y mujeres?, ¿cómo se atenderá el tema de la equiparidad en la representación?
–Debo confesar que estamos un poco atrasados en lograr una mayor igualdad con las mujeres. Inclusive en la conformación del gabinete ustedes podrán apreciar que solo hay tres mujeres sobre 17 integrantes, un 20%. Y no hemos llegado a la meta, quizás ideal, de lograr cincuenta/ cincuenta. Vamos a tratar de mejorar esa relación. E insistir sobre todo en la equidad de género en todos los niveles.

Vamos también a enfatizar la lucha contra la violencia contra las mujeres y la violencia doméstica, recogiendo sugerencias de otras bancadas para apoyar las casas de refugio para mujeres maltratadas. Vamos a trabajar mucho con todo lo que es discriminación, en lo que refiere a salarios, para que no haya diferencias salariales entre personas de distinto sexo que tienen las mismas calificaciones. En este punto le damos mucha importancia a Aída García Naranjo en el Ministerio de la Mujer.


Apuesta contra la corrupción.

LUCHA ANTICORRUPCIÓN

–¿Cuál es el significado de la creación de la procuraduría anticorrupción?, ¿se refiere a los delitos del anterior gobierno o es más amplia?
–Es genérica. Es una procuraduría que buscará que todos los actos de corrupción que se den en los diversos sectores de la administración se investiguen y que los autores puedan ser castigados, de acuerdo a la ley y los códigos procesales. Esta procuraduría podría ser adscrita al Ministerio de Justicia, estamos definiéndolo. Y esto debe estar seguido de una lucha frontal, siguiendo la ruta trazada por el presidente Ollanta que tuvo en este tema una de las banderas principales de su campaña. También hemos pedido señales del Congreso, con el cambio de leyes, para que las sanciones sean mucho más fuertes para los corruptos, donde está también lo de la imprescriptibilidad de estos delitos, los juicios de residencia y otras propuestas.

–¿Y qué pasará con la Comisión Anticorrupción que creó el gobierno aprista con mucha aparatosidad?
–Creo que no ha dado sus frutos y ha sido un saludo a la bandera. Nosotros seguiremos por este camino que nos hemos planteado.

–Están apareciendo nuevas evidencias de lo que fueron los actos de corrupción del anterior gobierno, salen audios y se escuchan nuevas declaraciones de los implicados. ¿Cómo ven eso?
–Todas las investigaciones que está haciendo el periodismo son bienvenidas. Justamente, el periodismo tiene que ayudarnos a quienes hoy día estamos dirigiendo el país, para que los actos de corrupción se conozcan y sean castigados drásticamente.

–¿Cuán difícil es estructurar un sistema de funcionarios del Estado para una gran transformación del país?, ¿qué hacer con el peso del pasado en la gestión pública?
–Mira, es bien complicado. La capacidad cuantitativa y cualitativa de tener todos los cuadros para asumir la administración del Estado y cambiar de la noche a la mañana todo lo que existe es limitada. Por lo tanto hay una inercia de continuidad en muchos espacios de la administración. Muchos cuadros políticos y técnicos siguen usufructuando la administración del Estado proviniendo del régimen anterior. No es que nosotros quisiéramos hacer una limpieza de los ministerios e instituciones por cuestión política, pero sí quisiéramos que quienes no están calificados y tienen cuestionamiento éticos, así como los que responden a la confianza de otro gobierno, despejen el camino. En muchos casos tenemos resistencias de personas que no quieren salir de los lugares que ocupan. En algunos casos se ha pedido amablemente la renuncia, y en la mayoría de los casos, hay que decirlo, las han presentado, en otros ha habido que revocar y en otros todavía tenemos problemas.


TODO A CONSULTA
Es tremendo cambiar del  sector privado al público


–Tengo la impresión que este cargo de Presidente del Consejo de Ministros nunca estuvo entre sus planes de vida. ¿Cómo ha cambiado el mundo para usted desde el 28 de julio del 2011?
–Cambiar del sector privado a la administración pública es tremendo. En el sector privado uno tiene la capacidad de decidir con pocas cortapisas, reglamentos o procedimientos. Aquí no, hay que consultar a los abogados y los asesores para saber lo que dice la ley y ajustarse a cierto orden de cosas. Es bien complicado. Sin embargo, bueno, estamos trabajando con un equipo acá que ha entrado a la PCM con el que nos vamos asentando poco a poco. Esto va a demandar mucho esfuerzo porque lo que nosotros buscamos no es administrar las cosas sino transformarlas, llevar adelante nuestro plan de gobierno y ser eficientes en los resultados. Lo importante es que estamos consiguiendo mística de equipo.

En otras épocas decíamos que no se debe apagar la luz del Estado porque seguimos trabajando. Pero luego vino un tiempo en que se quería ahorrar luz, pero dejando de trabajar. Se paraba el Estado, cuando lo que el país quiere es que aumente su presencia y su capacidad de trabajo.


Raúl Wiener
Redacción

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