García vetó a Roca

Viejos militantes recuerdan una historia de rencores, traiciones e ingratitudes, que ayuda a entender la insólita defenestración del candidato aprista a la Alcaldía de Lima, que dijo ayer que había un grave error retirar su candidatura.

Por Diario La Primera | 08 ago 2010 |    
García vetó a Roca
El aprista disconforme.

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GRAVE ERROR

El ex candidato a la Alcaldía de Lima, Carlos Roca, dijo ayer que la decisión de la dirección política del Apra de retirar su candidatura fue un gravísimo error. Añadió que en algún momento explicará a la opinión pública las razones del yerro. “La dirección política del partido ha decidido retirar la candidatura y yo, naturalmente, como militante disciplinado acepto. Pero eso no quiere decir que esté de acuerdo de la medida”, subrayó.

En el viejo local del partido aprista es vox populi que Alan García habría decidido desembarcar a su ex amigo Carlos Roca, quien lo ayudó en diversas oportunidades, desde que eran jóvenes, para llegar al sitial en que se encuentra. Veteranos compañeros de ambos y que los conocen a fondo afirman que, pese a su alta investidura, el “compañero presidente” siente cierta envidia hacia Roca por la imagen de honestidad y consecuencia que éste tiene.

Por algo cuentan que el todopoderoso dueño de la minera Buenaventura y cercano al partido de la estrella Roque Benavides, cuya madre era prima hermana de Víctor Raúl Haya de la Torre expresó en un cumpleaños de Roca y luego de algunos copetines que “a Roca le puedo entregar mi billetera, a Alan no”, historia que no ha sido confirmada, pero que los apristas cuentan para graficar la diferencia entre uno y otro. Aseguran los que conocen desde dentro el Apra que García no quiso en ningún momento que Roca sea el candidato a la alcaldía y que desde que fue elegido por una convención electoral, no paró hasta desembarcarlo. Para ello utilizó su influencia y mando sobre muchos apristas poderosos que le deben a García que los haya hecho partícipes de los beneficios del poder.

También se sumó al sabotaje, dicen nuestros informantes, un grupo de segadores de Agustín Mantilla, otro de los poderes en la sombra dentro del Apra, facción que no aceptó la negativa de Roca a incluir en su lista a allegados al cuestionado ex jefe de Cofopri, Omar Quesada, y a Manuel Arana, hermano del jefe de Foncodes, secretario nacional de organización del PAP y socio de Mantilla, Carlos Arana.

Entre los favoritos del jefe
Durante el gobierno del general Juan Velasco (1968-75), una época dura para el aprismo, Roca se desempeñaba como secretario general colegiado del Apra y estaba considerado como uno de los discípulos predilectos de Haya. Roca era, además, integrante del Buró Nacional de Conjunciones, instancia creada por el propio Haya para reunir a los más destacados jóvenes del partido, con miras a prepararlos para asumir más adelante posiciones de liderazgo.

Por algo en la lista aprista para la Asamblea Constituyente de 1978, que encabezaba Haya, y en la que ocupaban los primeros lugares Luis Alberto Sánchez, Ramiro Prialé, Fernando León de Vivero y Andrés Townsend Escurra, Carlos Roca ocupó el puesto 9 y su amigo García el 17.

“Roca es un político honesto, inteligente, austero y tuvo una cercana relación intelectual y amical con Haya, que siempre despertó la envidia de García”, recordó el informante.

Sin embargo, la actitud de Roca fue diferente, apoyó de manera determinante a García cuando ocupó la secretaría general del Apra en 1982.

Roca y Corea del Norte
En las elecciones de 1985 Roca fue elegido diputado con una de las más altas votaciones preferenciales. Pese a la ojeriza de García, ocupó la presidencia de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados. Desde ese cargo logró una buena relación con la República Popular Democrática de Corea (Corea del Norte), lo que permitió que el gobierno aprista reciba recursos económicos, logísticos y de armas de ese país. Por esta valiosa ayuda García, pese a ciertas reticencias, decidió que las relaciones con los norcoreanos se eleven a nivel de embajadas. Un dirigente recordó cuando en el 2001 García regresó de su autoexilio y pretendió refundar el llamado Partido del Pueblo y hasta cambiarle de nombre, retirando su simbología y erigiéndose como líder máximo, fue impedido de lograr su cometido por Roca y Armando Villanueva.

La suerte de Roca como candidato aprista estaba echada por el veto de García.

Denis Merino
Redacción

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