Gabo se fue a los 87 años un jueves santo

El escritor colombiano Gabriel García Márquez nos dejó ayer en México DF, a los 87 años, un Jueves Santo, cuando sus millones de seguidores estaban seguros que se recuperaba después de dejar un hospital en el que estuvo internado dos semanas por una neumonía.

| 18 abril 2014 12:04 PM | Política | 1.8k Lecturas
Gabo se fue a los 87 años un jueves santo
Se fue cuando parecía haber esperanza
Colombia decreta tres días de duelo nacional.
1829

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, decretó tres días de duelo nacional por la partida del colombiano más célebre y notable del mundo porque, según el mandatario, el padre de “El coronel no tiene quién le escriba” elevó el nombre de su país a la cumbre más alta como nunca lo había hecho nadie jamás.

Santos, pocas horas antes de la muerte del escritor, había declarado a la prensa que la familia del colombiano le había contado que “Gabo” había superado la neumonía que lo aquejaba.

“Lo que me contaron es que tuvo una neumonía, esa neumonía ya se superó, sigue delicado de salud, eso es una realidad dada su edad, pero que no es cierto lo que publicó un periódico mexicano de que estaba invadido de cáncer, eso no es cierto”, dijo el mandatario. Pero la fatalidad se llevó a García Márquez algunas horas después.

Apenas llegada la noticia de su muerte a las redacciones, que preparaban notas de semblanza sobre el músico puertorriqueño José Cheo Feliciano que había muerto en un accidente, un pelotón de periodistas llegó a la casa “Gabo” en México DF, donde este vivió sus últimos 30 años. Querían ser testigos del último adiós de un colega extraordinario.

TESTIGO DE SU TIEMPO

García Márquez, amante de los boleros y los vallenatos, fue siempre un reportero, un registrador de la realidad, un periodista que amaba la palabra escrita sobre todas las cosas.

El Premio Nobel de Literatura de 1982 fue un Piscis caribe que amaba la vida. Alegre, valiente y optimista, fue un luchador sin sosiego por la vida y sus circunstancias.

“Ya me sobrará tiempo para descansar cuando muera, pero esa eventualidad todavía no está en mis proyectos”, escribió en su libro “El amor en los tiempos del cólera”, una de sus novelas más celebradas y que, para él, era la más importante de todas porque nos representa, dijo varias veces, como somos realmente los hombres y mujeres en esta tierra.

Otra frase famosa del escritor sobre la muerte fue: “Lo único que me duele de morir, es que no sea de amor”. Precisamente fue el amor, en todas sus formas, el tema central de este escritor genial, uno de los 16 hijos de un telegrafista de Aracataca, el mejor de todos los que han nacido en América Latina.

En la novela épica “Cien años de soledad” es también el amor el que mueve a todos los seres alucinados en Macondo, que es en realidad una alegoría de nuestra América Latina, por la que luchó el colombiano desde la perspectiva de la izquierda y el progresismo.

Fue por su posición política, su cercanía a la revolución cubana, su amistad con Fidel Castro, su lucha por los derechos humanos, que fue muy criticado por sectores conservadores. Sin embargo, su activismo político no le impedía rendirle culto a la amistad con quien lo mereciera, aunque no pensara como él. Tenía, así, una gran amistad con Bill Clinton, y fue interlocutor entre él y Fidel Castro.

Nació en Aracataca, un poblado colombiano, un seis de marzo de 1927. Creció bajo el amparo de su madre y su abuela y muchas hermanas y aprendió así a relacionarse de la manera adecuada con las mujeres. Por eso no hay en su obra maltrato a la mujer y siempre dijo que con ellas se llevaba mejor que con los hombres.

La noticia de su muerte recorrió el mundo entero. Los principales medios de comunicación de todos los países le han dedicado extensos espacios resaltando que es un verdadero genio de la escritura en lengua española de todos los tiempos. Se nos fue el “Gabo”. Pero algunos dicen: “Todos miente. Gabo es inmortal”.

LUCHADOR

“América Latina no quiere ni tiene por qué ser un alfil sin albedrío, ni tiene nada de quimérico que sus designios de independencia y originalidad se conviertan en una aspiración occidental”, dijo cuando recibió el Nobel. La Primera

LOS LIBROS DEL NOBEL

El escritor manejaba el juego perfecto de la forma con el fondo y vendió más de 40 millones de ejemplares en 30 idiomas. Aquí algunas de sus obras.

“La hojarasca” (1955).

“El coronel no tiene quién le escriba” (1957).

“La mala hora” (1961).

“Cien años de soledad” (1967).

“El otoño del patriarca” (1975).

“Crónica de una muerte anunciada” (1981).

“El amor en los tiempos del cólera (1985).

“El general en su laberinto” (1989).

“Del amor y otros demonios” (1994).

“Memorias de mis putas tristes” (2004).

“Relato de un náufrago” (1970).

“Noticia de un secuestro” (1996).

“Obra periodística completa” (1999).

“Vivir para contarla” (2002).

“Ojos de perro azul” (1955).

“Los funerales de la Mamá grande” (1962)

“La irresistible y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada” (1972),

“Doce cuentos peregrinos” (1992).La Primera

DESLUMBRANTE

Algunas de sus frases más recordadas

“Yo, señor, me llamo Gabriel García Márquez. Lo siento: a mí tampoco me gusta ese nombre, porque es una sarta de lugares comunes que nunca he logrado identificar conmigo. Nací en Aracataca, Colombia. Mi signo es Piscis y mi mujer es Mercedes. Esas son las dos cosas más importantes que me han ocurrido en la vida, porque gracias a ellas, al menos hasta ahora, he logrado sobrevivir escribiendo”. (“Retratos y utorretratos”, 1973)

“Nunca, en ninguna circunstancia, he olvidado que en la verdad de mi alma no soy nadie ni seré nadie más que uno de los 16 hijos del telegrafista de Aracataca”.

“Mi recuerdo más vivo y constante no es el de las personas sino el de la casa misma de Aracataca donde vivía con mis abuelos. Es un suelo recurrente que todavía persiste. Más aún: todos los días de mi vida despierto con la impresión, falsa o real, de que estoy en casa”. (“El olor de la guayaba”).

“Dicen que yo he inventado el realismo mágico, pero solo soy el notario de la realidad. Incluso hay cosas reales que tengo que desechar porque no se pueden creer”. (1983)

“Me siento extranjero en todas partes menos en el Caribe”.

“Ya para entonces había logrado una identificación absoluta con la cultura popular del Caribe, la única que reconozco como esencial e insustituible en mi formación de ser humano y escritor”. (1973)

“Los cachacos eran los nativos del altiplano, y no solo los distinguíamos del resto de la humanidad por sus maneras lánguidas y su dicción viciosa, sino por sus ínfulas de emisarios de la Divina Providencia”. (“Vivir para contarla”)

“Yo nunca me he cansado de decir que ‘Cien años de soledad’ no es más que un vallenato de trescientas cincuenta páginas”.

“El cine y yo somos como un matrimonio mal llevado, no puedo vivir con él ni sin él”.

“Tal vez lo más sorprendente de los colombianos es su asombrosa capacidad de acostumbrarse a todo, lo bueno y lo malo, con un poder de recuperación que raya en lo sobrenatural”. (“Qué es lo que pasa en Colombia”. En El País, 1989).

“Mi nostalgia es volver a ser reportero”.

“El periodismo es la profesión que más se parece al boxeo, con la ventaja que siempre gana la máquina y la desventaja de que no se permite tirar la toalla”. (1950).

“Soy escritor por timidez. Mi verdadera vocación es la de prestidigitador, pero me ofusco tanto tratando de hacer un truco que he tenido que refugiarme en la soledad de la literatura. Ambas actividades, en todo caso, me conducen a lo único que me ha interesado desde niño: que mis amigos me quieran más”. (‘Retratos y autorretratos’, 1973).

“Pedro Páramo es para mí, si no la mejor, si no la más larga, si no la más importante, sí la más bella de las novelas que se han escrito jamás en la lengua castellana”.

“No hay nada que se parezca más a la soledad del poder que la soledad de la fama”. (1979).

“He escrito cinco libros tratando de averiguarlo, de saberlo, de descifrar quién soy. Y todavía no lo tengo claro. Pero hay algo que sí sé: soy el mejor amigo de mis amigos, y ese primer puesto no me lo dejo quitar por nadie”. (1971).

“Lo único realmente nuevo que podría intentarse para salvar la humanidad en el siglo XXI es que las mujeres asuman el manejo del mundo. No creo que un sexo sea superior e inferior a otro. Creo que son distintos, con distancia biológicas insalvables, pero la hegemonía masculina ha malbaratado una oportunidad de diez mil años”. (1992).

“Nunca hablo de literatura, porque no sé lo que es, y además, estoy convencido de que el mundo sería igual sin ella”. (1982).

“El poder es sin duda la expresión más alta de la ambición y la voluntad del ser humano, y que por eso resume a la vez toda su grandeza y toda su miseria”. (1982).

“El patriotismo es algo que nos persigue hasta el lugar más apartado. En cualquier país del mundo donde yo escriba una novela, es una novela colombiana”. (1969)

“Los seres humanos no nacen para siempre el día en que sus madres los alumbran, sino que la vida los obliga a parirse a sí mismos una y otra vez”.

“El secreto de una buena vejez no es otra cosa que un pacto honrado con la soledad”.

“Ningún lugar en la vida es más triste que una cama vacía”.

“El corazón tiene más cuartos que un hotel de putas”.

Paco Moreno


¿Quieres debatir este artículo? prueba abriendo un tema en nuestros foros.

En este artículo: | | | | | |


La Primera Digital

La Primera Digital

La Primera Digital

Colaborador 9324 La Primera Digital

1.32083487511