Fujimorista Germán Kruger es protegido

Segundo capítulo de la historia de horror protagonizada por el fujimorista Germán Kruger que litigaba contra un muerto y una enferma de alzheimer, para cobrar por segunda vez una deuda que le compró al Banco Wiese, y que muestra la complicidad de una fiscal y un juez para tan siniestra farsa.

| 09 diciembre 2013 08:12 AM | Política | 5k Lecturas
Fujimorista Germán Kruger es protegido
Juez y fiscal protegen a Kruger
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Las noticias de estos días dan cuenta que Germán Kruger Espantoso, exalcalde de Miraflores y financista de Alberto Fujimori, habría renunciado a la dirigencia del partido fujimorista Fuerza Social, a través del cual se supone que se lanzará la candidatura de la actual favorita de las encuestas, la exprimera dama Keiko Fujimori.

Si bien la justificación pública es que tiene que atender asuntos personales (como los despiadados juicios de los que informamos hace una semana), la versión que corre es que el prisionero de la DIROES está tratando de juntar a sus íntimos en un grupo aparte del llamado “keikismo”, y que hasta tienen un nombre pensado “Fujimori Libertad”, que sería tema de sus actividades en los siguientes años.

Kruger sería, según esta misma versión, el mecenas de la lucha por la libertad del autor del golpe del 5 de abril de 1992. Y esto se liga con los procedimientos que el exalcalde emplea para acrecentar su gran fortuna.

Como se recordará, Germán Kruger compró en el 2003, una deuda del Banco Wiese-Sudameris, que figuraba en un pagaré y un Acuerdo de Transacción Extrajudicial entre las partes, y se hizo reconocer en un proceso que duró cinco años una deuda cuatro veces mayor que la que figuraba en los documentos y ocho veces su inversión inicial, y pudo quedarse con 32 hectáreas de tierra agrícola mucho más valiosas que el monto de la deuda consolidada.

Pero, no contento con esta maxiganancia, fraguó otro proceso separando los documentos originales, como si se tratara de dos deudas, e inició otro reclamo, a lo que le añadió una denuncia penal para que el deudor, Manuel del Solar Ayllón, no pudiera disponer del resto de sus bienes.

A fines de diciembre del 2008, la Tercera Sala Especial de Lima, declaró extinguida la causa y envió al archivo la denuncia contra Manuel del Solar Ayllón, por fallecimiento en el mes de noviembre de ese año, y Julia Málaga Lama, su esposa, por efecto de la enfermedad irreversible que la afecta, señalándola en estado de “incapacidad procesal… porque no puede intervenir en el proceso directamente en razón a no poder proveer adecuadamente a su defensa”.

Más aún, en los fundamentos indica: “conforme al examen siquiátrico siendo que luego de contraer la enfermedad de alzheimer va sufriendo trastornos degenerativos… podemos señalar que la citada acusada tiene una enfermedad irreversible, por lo que ha sobrevenido en inimputable”. Todo esto fue puesto en conocimiento de Kruger, quien hasta agosto del 2013 (casi cinco años) mantuvo silencio ante el juez civil que seguía notificando y resolviendo sobre la falsa segunda deuda, faltando a su obligación de comunicar la nueva situación creada.

Fiscal y juez

Para el juez del 10º Juzgado Comercial, Juan Salazar Laynes, lo que ha sucedido en el proceso Kruger/Del Solar, es de lo más normal, ya que el hijo del fallecido debía tener conocimiento del proceso y su esposa habría interpuesto un recurso de apelación, que fue desestimado por no pagar las tasas respectivas. Esto figura en una resolución de septiembre de este año. Pero el hijo de Manuel del Solar no tenía porqué saber porque no fue parte del caso, ni vivía con su padre, ni era hijo de su última esposa. Quien sí sabía la situación creada era el demandante que dejó correr documentos que daban por vivo al demandado.

A su vez, a Julia Málaga Lama ya la habían declarado fuera de sus facultades muchos años antes. Pero el juez se dejó “sorprender” por un escrito que no podía haber hecho o firmado, por su discapacidad, que carecía de los requisitos de ley (copia DNI, dirección procesal) y el que se limitó a tachar por el incumplimiento en el arancel judicial. Los actuales demandados (sucesores de Manuel del Solar Ayllón) han reclamado una pericia grafotécnica para confirmar que se falsificó la firma para aparentar una defensa de la señora y beneficiar a Kruger, lo que configura delito, pero la fiscal, Fara Cubillas Romero, de la 9º Fiscalía Provincial, ha salido a responder que solo el juez Salazar Laynes puede denunciar los ilícitos de los litigantes, cuando él mismo se encuentra en falta.

A su vez ha escrito que para que haya peritaje “se debe recabar la opinión de las personas a quienes se les atribuye las firmas cuestionada, pues puede ser el caso que… reconozcan las firmas como suyas… siendo así este Despacho no considera necesaria la pericia”. Increíble: teniendo a la vista los elementos que acreditan el estado de salud de la señora, la fiscal todavía cree que podría reclamar las firmas que no hizo, como suyas. Más aún, los peritos privados ya confirmaron que la firma de la falsa apelación no corresponde al puño gráfico de la señora Málaga. Pero para la fiscal no ha pasado nada.

Una colusión impresionante entre un juez que no quiere anular el proceso que siguió contra un muerto y una persona con enfermedad discapacitante, y una fiscal que no quiere investigar cómo se falseó una defensa para que Kruger siguiera adelante en sus planes de arrebatarle todo su patrimonio a un tercero con el que nunca tuvo trato. Al mejor estilo fujimorista.

Raúl Wiener Fresco


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