Falso dilema

En el necesario intercambio de ideas entre las fuerzas de izquierda, hemos asistido a un inicial debate de definiciones en los que han participado, entre otros, Carlos Tapia, Antonio Zapata y Marisa Glave sobre los desafíos del 2014 y el 2016. Sin pretender abordar el conjunto de temas ahí planteados, me gustaría aportar otras ideas con el ánimo de enriquecer esta necesaria discusión.

| 08 diciembre 2013 06:12 PM | Política | 1.2k Lecturas
Falso dilema
Centro o izquierda: un falso dilema

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Mi propuesta parte de varios supuestos: a) hoy las izquierdas no son una fuerza ni hegemónica ni mayoritaria en el país; b) hoy las izquierdas tienen que restablecer o establecer nuevos lazos con los sectores populares; c) hoy las izquierdas tienen que renovarse; d) hoy la izquierda debe aceptar que para transformar el país requiere transformarse ella misma rompiendo los muros de los guetos que construyó en los años 60 y 70.
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Me parece que es un error definir el centro político solamente como una posición (ideológica y política) equidistante de los extremos: derecha e izquierda. Esta idea ha llevado no solo a ver el centro político como algo lejano y distinto a la izquierda sino también regalárselo a fuerzas que no son de izquierda y, en algunos casos, a simples aventureros.

En realidad, el centro político, antes que una postura política e ideológica es una “ubicación” en un espectro político en movimiento, plural y variado. No se trata de una postura moderada, ni de una posición oportunista o eclética, el centro político es, al mismo tiempo,un centro de gravedad que permite desbloquear y desplazar una determinada distribución de las fuerzas presentes en el espacio político.

Ese centro de gravedad está en disputa, por eso no es fijo; se trata de obtener una sumatoria de fuerzas, capaces de hacer que una determinada realidad política se transforme, se desplace, paraabrir un nuevo escenario político favorable.

Ganar ese centro de gravedad, que supone alianzas plurales, es garantizar una victoria en una determinada contienda política, que en democracia se expresa principalmente en términos electorales.

El centro político, por lo tanto, puede ser “ocupado” por una fuerza de izquierda en contextos determinados. Por ejemplo, puede ser interés de un partido o de varios partidos de izquierda ocupar el centro para impedir una mayor polarización del sistema político o para impedir el triunfo de la derecha.

Esa “ocupación” está definida por los contextos políticos y las relaciones de fuerzas entre los adversarios en contienda. Ocuparlo o ganarlo es por ello un problema táctico para definir el curso de un proceso político.

En una democracia –lo que supone, entre otras características, elecciones periódicas y alternancia- el poder, como lo define Claude Lefort, es una suerte de espacio o sillón vacío porque puede ser ocupado por cualquier fuerza, la victoriosa de los resultados electorales. Igual sucede con el centro, que también podemos definir como “espacio vacío” ya que puede ser “ocupado” por fuerzas de izquierda o de derecha.

Ahora bien, si ello es así, es posible plantearnos una pregunta hasta ahora no enunciada por las fuerzas de izquierda en el país: ¿es posible construir una alternativa de las izquierdas desde el centro político para derrotar a nuestros adversarios?

Algunos dirían que no, argumentando que primero hay que constituir una fuerza política de izquierda para establecer una alianza con el centroyluego lograr un gobierno de coalición. Sin embargo, este argumento tiene dos problemas:

a) considerar al centro político como postura política e ideológica y no como una “ubicación política” y, por lo tanto, lejana y extraña a la izquierda; y b) abdicar de la construcción de un centro por razones puramente ideológicas más no políticas.

Además, hay otra dificultad: las identidades políticas -la izquierda es también una identidad- se forman en relación a los otros y en movimiento, nunca en relación a uno mismo ni en base a la autorreflexión. Esto último nos conduciría a una suerte de autorreferenciapolítica que fue lo que, en parte,lesucedió a la izquierda peruana.

Esperar que primero se forme un partido de izquierda para luego aliarnos con el llamado centro nos conduce a crear un agrupamiento de izquierda que se forma y se crea sin dialogar y confrontar con las otras fuerzas y cuya referencia es ella misma.

Es quedarnos en las orillas del sistema, como fuerza opositora, y renunciar, en la práctica, al ejercicio de la política entendida esta como la necesidad de representar y crear, al mismo tiempo, a un pueblo izquierdista, y de ganar el poder para transformar el país.

Mi propuesta parte de varios supuestos: a) hoy las izquierdas no son una fuerza ni hegemónica ni mayoritaria en el país; b) hoy las izquierdas tienen que restablecer o establecer nuevos lazos con los sectores populares; c) hoy las izquierdas tienen que renovarse; d) hoy la izquierda debe aceptar que para transformar el país requiere transformarse ella misma rompiendo los muros de los guetos que construyó en los años 60 y 70.

Este planteamiento no rehúye la necesidad de construir una fuerza de izquierda o de izquierdas. Por el contrario. Lo que busca es plantear de otra manera dicha construccióndejando de lado falsos dilemas o dicotomías.

* Parlamentario Andino


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Colaborador 9324 La Primera Digital

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