Es inocente judicial y culpable mediático

Caso Schroth. Jefe de la FAP se dejó estafar por 7 millones de dólares y para ocultar su responsabilidad ordenó perseguir al general Schroth y alentó una campaña de prensa en su contra.­

| 09 febrero 2009 12:02 AM | Política |2.8k Lecturas
Es inocente judicial y culpable mediático
El general Alberto Schroth revela documentos que demuestran que es ajeno a imputaciones.
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El general Alberto Schroth Mier Proaño es un inocente judicial y un culpable mediático. La acusación de responsabilidad en el fraude por siete millones de dólares contra el Fondo de Retiro y Sepelio de la Fuerza Aérea del Perú (FAP) ha sido desestimada en todas las instancias del Poder Judicial que ha concluido que los hechos que le fueron imputados, en su condición de director de economía de la FAP, ocurrieron cuando ya estaba fuera de ese cargo. Estas son las resoluciones judiciales y fiscales que han sido emitidas en relación a este publicitado caso: (a) Fiscalía de la Nación 20-09-07, que indica: “No ha lugar a abrir investigación preliminar contra Alberto Schroth… debiendo archivarse los actuados”; (b) Dictamen Nº 1069 de la 12 Fiscalía Penal del 09.01.08, que concluye “no haber mérito para formular acusación fiscal contra Schroth; (c) 2do. Juzgado Penal de Lima 14-03-08, que establece “no haber mérito para abrir proceso penal contra Schroth” (d) 1er. Juzgado Transitorio Penal, 30-10-08, establece la inocencia de Schroth de la acusación de fraude bursátil, ocurrido en el 2005; (e) 7mo. Juzgado Especializado en lo contencioso administrativo, 5-02-09, ordena al Ministerio de Defensa reincorporar al general Schroth al servicio activo.

Uno podría decir que aquí no debería haber discusión posible, sobre todo después de tamaño vía crucis por los pasillos de la justicia. Pero si se revisa la edición de “La República” del sábado 7, se verá que el asunto dista de ser concluido. La Fuerza Aérea con todo su poder se ha negado a reincorporar al general Schroth y ha pedido la nulidad de la resolución de la jueza Rosmery Velásquez Cano del 7 juzgado contencioso administrativo, habiendo logrado una primera victoria con el retiro de la jueza para que se nombre un reemplazo que apoye la nulidad. Claro que la información no incluye la referencia de que el general ya ha sido declarado inocente en todas las instancias de la justicia peruana y que el único gran juez que se opone a ello es el comandante general de la FAP, Pedro Minaya Torres, y sus amigos de los medios.

El caso
Hasta el final del año 2004, el general Schroth fue director de economía de la FAP y presidente del Fondo de Retiro y Sepelio, teniendo como presidente de la Junta de Fiscalización que debía supervisar sus decisiones, al general Felipe Conde. Con la salida del general Denegri de la Comandancia General por el famoso incidente del piloto del avión presidencial que el ex presidente Toledo hizo ascender arbitrariamente, se producen cambios en la institución y Conde pasa a ser comandante general, Schroth es nombrado director del CAEN y Pedro Minaya nuevo director de economía. Durante la gestión de Schroth no hubo quejas ni denuncias y, si hubiera habido irregularidades, estas deberían haber sido informadas por la Junta de Fiscalización, o hubiera aparecido como cómplice.

El hombre los 7 millones
El hecho es que en abril de 2005, con cuatro meses en el cargo, el general Minaya ordenó a la financiera Finvest y al corredor de bolsa Juan Delzo Ríos, operaciones por la totalidad del dinero disponible en el Fondo de Retiro y Sepelio (7 millones de dólares), a través de las cartas Nº 1044 del 11-04-05 y 1063 del 13-04-05, sin cubrir las pólizas de seguro correspondientes, lo que estaba obligado a realizar en un plazo máximo de 48 horas.

Esta operación resultó en un fraude contra la FAP y el agente de bolsa desapareció con el dinero. ¿Qué debía haber ocurrido en ese momento? Lo siguiente: (a) que Minaya denunciara a Delzo Ríos y las responsabilidades de la Conasev y Cavali en la regulación de este tipo de operaciones; (b) que los nuevos miembros de la Junta de Fiscalización intervinieran a Minaya; (c) que Conde denunciara a todos los responsables del fraude. Nada de eso se hizo.

Por el contrario, en diciembre del 2005, ocho meses después de la estafa, la FAP decide denunciar ante el 12 Juzgado al general Schroth y trasladar las culpas de lo ocurrido en el 2005, a quien fue director hasta el 2004. Y para conseguir esto se arma un linchamiento mediático del correcto oficial. Algunos ejemplos: (a) Carátula de “Caretas” del 29 de setiembre de 2005, con el título de “Ampay, general”, muestra la foto de Schroth, que estaba libre y sin proceso, pero era “ampayado” por andar en la calle; (b) artículo en la misma revista del 4 de mayo de 2006: “El ampay de los 7 millones”, incluye una supuesta foto del general con el prófugo agente de bolsa Delzo Ríos en un café, pero era otra persona; (c) en la sección “Mar de Fondo” se muestran las propiedades del yerno del general Schroth como adquiridas con los fondos del fraude, cuando la familia de esa persona realiza negocios inmobiliarios desde hace muchos años. Sorprende este ensañamiento, sobre todo porque los recortes de prensa se convirtieron en pieza fundamental de las acusaciones.

Alguien protege a Delzo Ríos
Al general Conde lo sustituye en el mando de la FAP el general Miguel Gómez, que fue miembro de la Junta de Fiscalización cuando se produjo la estafa y no hizo nada, y a éste lo reemplaza Pedro Minaya, director de economía que autorizó las transferencias sin garantías y el mayor beneficiado de que las investigaciones se hayan desviado hacia otras personas. Esta secuencia prueba que todos estos oficiales forman un grupo que se encubre entre ellos y que se imaginan poder acomodar la realidad a sus conveniencias.

Han pasado casi cinco años del fraude y los 7 millones de los aviadores siguen perdidos. Nadie persigue a Delzo Ríos. Finvest ya no existe. Conde sigue defendiendo a sus sucesores y persiguiendo a Schroth. El coronel del departamento jurídico que hizo el primer informe del caso ha sido mandado a un prematuro retiro. Las resoluciones fiscales y judiciales no intimidan al general Minaya. Y hay medios que nos quieren hacer creer todavía que el general que anda libre por las calles y exige su reincorporación a la FAP, es un estafador amparado por ellos. Pobre, Fuerza Aérea.

Raúl Wiener
Unidad de Investigación

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