Entre la derogación y la anulación

El secretario general institucional del Partido Aprista, Omar Quesada, exigió ayer la derogatoria del DL 1097, tras advertir que el tema daña la imagen del partido oficialista porque favorece a violadores de derechos humanos.

Por Diario La Primera | 13 set 2010 |    
Entre la derogación y la anulación
Omar Quesada.

Por esa razón, recomendó a la Célula Parlamentaria Aprista buscar un mecanismo para evitar que la norma continúe vigente. “En el Perú no debe haber ningún atisbo de impunidad”, manifestó Quesada.

Para el abogado y ex congresista Heriberto Benítez, el decreto legislativo 1097 no debe ser derogado, sino anulado, ya que derogarlo seria “reconocerle vida” y eso bastaría para que los violadores de derechos humanos pidan su aplicación.

“Ese decreto debe ser dejado sin efecto jurídico y legal. Eso sólo lo puede hacer el Tribunal Constitucional, tal como sucedió en el caso de la sospechosa ley que aprobó el Congreso y que computaba un día de arresto domiciliario con un día de detención efectiva, que incluso sirvió para excarcelar a los hermanos Wolfenson.

El decreto 1097 debe ser extirpado de raíz de nuestro ordenamiento jurídico vigente; sin derogatorias, ya que eso sería seguir favoreciendo a los criminales”, argumentó el letrado, tras apuntar que la diferencia entre derogación y anulación la conoce bien el ministro de Justicia, Víctor García Toma, quien ha sido magistrado del Tribunal Constitucional.

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