Ella es la Jefa

Si Nadine sale hablando que lo que constituía el mayor mito de Ollanta Humala, la llamada “gesta de Locumba”, que lo convertía en el hombre que levantó simbólicamente las armas frente al pacto que se venía entre la dictadura y el alto mando de las Fuerzas Armadas, con los partidos políticos, para el traspaso del poder, era en realidad una maquinación de su mujer que manejó al pusilánime de su marido para que aprovechara la coyuntura para entrar a la política por la puerta grande, la conclusión que sacan los medios es que esta señora no se puede callar ni sofrenar en su afán de protagonismo.

| 06 mayo 2014 03:05 PM | Política | 2.2k Lecturas
Ella es la Jefa
La jefa
Por: Raúl Wiener
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Y, bueno, que otra vez dejó mal al presidente, como cuando dice que los ministros le venían a hablar a ella sobre su futuro, porque Ollanta no les hablaba claro y mantenía en una zona ambigua el pedido del todavía premier Villanueva para cambiar a varios de ellos. En otras palabras, que esas cosas pueden ser ciertas pero no deberían decirse, porque caen mal.

Por mi lado cada vez pienso más que esas cosas se dicen a propósito y que eso de que el periodista usó la parte que no era para ser publicada y que Nadine quiso censurarlo, no es más que una comedia para que se entienda que lo que pasó fue sin querer queriendo. Más o menos como lo del salario mínimo, que sonaba a aclaración, cuando era un aviso de despedida.

En realidad, la Nadine de Cosas está moviéndose en una doble dirección: de un lado está barriendo los últimos rescoldos del insurreccionalismo del comandante y de su actitud contestaria, para reducirla a un crudo ardid de propaganda de inspiración ajena, algo así como lo que fue la campaña del 2011, donde el proyecto de la “Gran Transformación”, se fue transformando en todo vale si es que ganas la elección.

Entre el Ollanta 2000-2010, en el que había la idea de un movimiento legítimo contra lo que representó la dictadura y la inconsecuente transición de los partidos llamados democráticos, y el del 2011-2014, todos percibimos un brutal ajuste pragmático a las exigencias de los grupos de poder que antes combatía. Lo que Nadine quiere decir es que ella dirigió este proceso y que todas sus etapas mantienen una coherencia básica en su olfato para distinguir el camino hacia Palacio de Gobierno.

El otro mensaje, es que dentro el gobierno, nadie tiene la energía para señalar el rumbo, empezando por el presidente que se amilana ante las dificultades, y los ministros que andan preocupados solo de conservar su puesto.

Y ella quiere que se sepa cada cierto tiempo que las cosas son así. No sé si porque se alucina futura candidata, pero para mí que es sobre todo para decir dónde está el poder hoy. No lo hace como Montesinos, desde la trastienda, sino a cara pelada, con una contagiante sonrisa.

Raúl Wiener

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Colaborador 9324 La Primera Digital