El trágico recuerdo de Tarata

Se cumplen hoy 20 años del demencial ataque de Sendero Luminoso, que hizo explotar un “coche bomba”, cargado de explosivos, en la cuadra 2 de la calle Tarata en Miraflores, que mató a 25 ciudadanos en el acto y dejó a otros 155 heridos.

Por Diario La Primera | 16 jul 2012 |    
El trágico recuerdo de Tarata
Lamentan que no se haya aprendido la lección completa.
HOY SE CUMPLEN 20 AÑOS DE DEMENCIAL ATAQUE SENDERISTA

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MEMORIA

La Municipalidad de Miraflores organizó para hoy, a las cinco de la tarde, el “Rosario de Paz”. Asimismo, se mostrará un video realizados por estudiantes escolares de 4to. y 5to. de secundaria y que integran el programa municipal Academia de Ciudadanos Líderes (ACL). La ceremonia es parte de la campaña ciudadana “Los Jóvenes sí Tenemos Memoria” que tiene como objetivo informar y concientizar a los jóvenes que viven y estudian en Miraflores sobre lo ocurrido aquel 16 de julio de 1992.

El presidente de la Comisión de la Verdad, Salomón Lerner Febres, sostuvo que a dos décadas del atentando, los peruanos no hemos aprendido lo suficiente sobre el significado de la violencia terrorista y nuestra memoria es frágil. Señaló que una evidencia de ello es la aparición del Movimiento por la Amnistía y Derechos Fundamentales (Movadef), que reivindica y demanda la libertad de Abimael Guzmán, exlíder de quienes cometieron el atentado terrorista.

“A 20 años de la barbarie en Tarata no hemos aprendido lo suficiente. No hay un olvido completo, hay una memoria que vive, pero no lo suficiente, porque de lo contrario no existiría ahora un Movadef con jóvenes que, en absoluto, parecen conocer lo que ocurrió en el país”, dijo.

CÓMO FUE
Luego de un apagón, aproximadamente 400 kilos de dinamita mezclada con otro explosivo de alta onda expansiva, cargados en un vehículo Datsun color guinda sin placa, detonó tras desplazarse lentamente por la calle miraflorina; poco antes un conductor abandonó el automóvil.

El blanco era el Banco de Crédito ubicado en la avenida Larco pero el objetivo se cambió porque la vigilancia particular de la zona no dejó aparcar el automóvil donde Sendero había planeado.

Las entidades bancarias afectadas por la explosión de 300 metros a la redonda, según la Comisión de la Verdad, fueron las agencias de los bancos Hipotecario, Continental, Interbank, Popular, Industrial, Crédito, la financiera San Pedro, entre otros.

Los edificios perjudicados por las dos explosiones fueron El Condado, San Pedro, Tarata, Residencial Central y San Carlos.

37 COCHES BOMBA
Entre enero y julio de ese año el estallido de autos cargados de explosivos estaba a la orden del día. Según el documento de la Comisión de la Verdad, que los calificó como la ofensiva más intensa desatada por la agrupación terrorista, fueron 37 “coches bomba” que terminaron matando, en total, 50 personas en todo Lima.

Para el abogado del Instituto de Defensa Legal, Carlos Rivera, “la agrupación senderista pretendió dar cuenta que la guerra desatada contra el Estado y la sociedad peruana se había instalado en Lima como el escenario principal del conflicto a través del terror y los atentados sangrientos”. “Ellos querían demostrar que estaban absolutamente dispuestos a todo para generar consternación en los peruanos”, aseguró a este diario.

El presidente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, Diego García Sayán, coincidió en que Sendero Luminoso, “en un vesánico (demencial) acto remeció las conciencias y despertó a algunos sectores que todavía veían esta guerra interna como un asunto de los andinos y que correspondía a todos los peruanos”.

Según agrega el presidente de la Corte, ocurrió en un contexto en que “el autoritarismo ya estaba en pleno desarrollo pues se había producido el golpe de Fujimori y Montesinos” y a pocos días de Tarata, “como respuesta de ese lenguaje siniestro que se daba entre Sendero y el autoritarismo de Montesinos, ocurrieron los hechos de La Cantuta”.

LAS LECCIONES DE TARATA
Rivera asegura que “recordar atentados como los de Tarata deberían llamar al conocimiento y la información de esos eventos criminales y terroristas. Movadef es justamente el origen de aquello que casi destruye la sociedad peruana, por lo tanto eso debe ser trasladado a quienes no lo vivieron”.

García Sayán coincide en que a 20 años del atentado es necesario “recordarlo no solo como un memorial de las víctimas sino para recordar qué ocurrió en el Perú, y las condiciones que llevaron a eso” que, según dijo, “pueden reproducirse en el futuro”.



PEDRO CASES
Un milagro me salvó

Pedro Cases, de 30 años en ese entonces, vivía con su hermano en el piso 12 del Edificio Central, que colindaba con Tarata y Shell. Minutos antes de la explosión estaba en su departamento. Ahí se salvó de milagro. Recuerda cómo rescató a 15 vecinos ensangrentados y heridos; y cuando tuvo que buscar a su madre entre los escombros y los camiones donde estaban los fallecidos, creyendo que la explosión la había alcanzado.

“A las 9:15 de la noche sonó una bomba estrepitosamente. Mi hermano que estaba en casa me preguntó qué fue eso, yo le dije que terminara de bañarse y se apurara. No salí a mirar. Ahí vino la segunda bomba que fue mucho más fuerte y que destrozó inclusive paredes”, relató.

“Una señora que ayudé tenía el ojo salido, quería sacarla pero me dijo que buscara a su empleada. He sacado mucha gente”, agregó. Sin querer dar muchos datos sobre uno de sus familiares, Cases relató cómo su prima, con quien mantiene contacto aún, estaba embarazada durante la explosión; su hijo nació al poco tiempo con autismo y ella perdió un ojo.


Marita Samanez
Redacción

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