El que no tenga un closet alejado de las miradas exteriores que tire la primera percha

El que no tenga un closet alejado de las miradas exteriores que tire la primera percha. La expresión “salió del closet” se originó, supongo, solo para designar a aquellos que ocultaban determinadas inclinaciones sexuales.

| 27 mayo 2014 06:05 PM | Política | 1.2k Lecturas
El que no tenga un closet alejado de las miradas exteriores que tire la primera percha
Los mil y un closets
Guillermo Giacosa
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Para ello los eternos censores, los agentes de la tijera y el desamor, decidieron no utilizar sus neuronas y aplicaron la primitiva visión maniquea de blanco y negro que gobierna el perezoso, cuando no fanático, pensamiento de muchos seres humanos.

Resolvieron, por tanto, que había dos inclinaciones: la heterosexual, santificada por la sociedad y las iglesias y la homosexual satanizada por las iglesias y la sociedad. Dios creó varón y mujer y allí se detiene la discusión.

Estos magos de la simplificación nunca se preguntaron si al crear Dios una criatura con un cerebro tan prodigioso, dicho cerebro no encerraría variantes y posibilidades que superaran el simple objetivo de la reproducción.

Obsesionados quizá, por el “creced y multiplicaos”, que no es otra cosa que un mandato geopolítico para asegurar la supervivencia del pequeño reino de Israel, rodeado de colosales vecinos como lo eran Egipto y Babilonia.

Decidieron entonces llamar pecado, aberración, etc. todo aquello que contradijera esa creencia destinada a asegurar la única posibilidad de supervivencia que era promover el crecimiento de la población. Fueron tan ciegos que ni siquiera se dieron cuenta que en todo el reino animal el “pecado” o la “aberración” se repetía con igual o mayor énfasis que entre los humanos.

Por ello quizá no se utiliza una expresión tan contundente como “salir del closet” para la inmensa cantidad de variables sexuales que pueden practicarse al interior de la inclinación socialmente aceptada.

Un tipo que golpea a su esposa o que la somete a tratos sexuales vejatorios es siempre menos peligroso que alguien que ha aceptado, porque otra salida no existe, practicar la inclinación sexual con la que nació.

Todo indica que nos molesta más aquello que puede suscitar interrogantes en nuestro propio interior, aunque no afecte aparentemente nuestra vida personal en lo más mínimo, que aquello que puede constituir un delito contra los derechos y la dignidad de otros seres humanos.

Pareciera que lo único que está en las sombras del closet íntimo, lo único que pertenece al reino de la oscuridad, es la homosexualidad. Vivir en el closet es vivir en las sombras, sombras que no alcanzan a otras inclinaciones yconductas consideradas socialmente peligrosas.

Si extendiéramos el concepto del closet al conjunto de actividades humanas descubriríamos closets financieros inmensos entre ex presidentes, funcionarios públicos, empresarios y otros sujetos a los que generalmente se venera, closets morales descomunales entre religiosos y otros encargados de velar por las buenas costumbres y especialmente en quienes se ensañan en juzgar a sus prójimos, closets de todos los tipos y de todos los colores e infinitamente más peligrosos para el equilibrio social, que el reservado para la población gay.

William Blake decía: “El ser humano se ha encerrado en sí mismo hasta ver todo a través de las estrechas rendijas de su caverna”.

Y esas rendijas han sido modeladas por una concepción de la sociedad refractaria al cambio y enemiga real de las libertades esenciales que hacen de cada uno de nosotros una propuesta irrepetible de la naturaleza.

Guillermo Giacosa


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Colaborador 9324 La Primera Digital