El pueblo apoya en las calles a Zelaya

Mientras la Casa Presidencial permanecía acordonada por centenas de soldados con tanquetas, miles de hondureños exigían en las calles el regreso del presidente Manuel Zelaya y amenazaban con romper el portón de acceso al complejo presidencial. Jaqueados por las protestas, los golpistas decretaron el toque de queda.

| 29 junio 2009 12:06 AM | Política | 422 Lecturas
El pueblo apoya en las calles a Zelaya
(1) El pueblo se enfrentó a los militares. (2) Canciller Patricia Rodas.
La resistencia llama a tomar las calles para cercar a los golpistas que usan las armas contra los que defienden la legalidad
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De inmediato, los simpatizantes del mandatario convocaron a una huelga general hasta que se restituya al presidente. El dirigente del Bloque Popular Sindical, Ángel Alvarado, convocó a un paro nacional con toma de carreteras.

"Queremos a Mel", gritaban miles de personas, llamando con su diminutivo al gobernante y congregadas frente a la Casa Presidencial. De este modo, respondieron a la canciller Patricia Rodas, que llamó al pueblo a resistir en las calles. “Sólo la lucha popular hará posible el retorno a la normalidad institucional”, afirmó Rodas tras culpar al Congreso y a las Fuerzas Armadas por la asonada.

La jefa de la diplomacia dijo que los grupos de poder, los dueños de los medios de comunicación y el presidente del Congreso, Roberto Micheletti, son los responsables directos del golpe.

Confirmó también que en su condición de ministra de Relaciones Exteriores solicitó una reunión urgente del Consejo Permanente de la OEA. “De la OEA, lo único que aceptaremos como válido es la condena a las fuerzas sediciosas que conspiran contra el Estado de derecho y el pueblo, y la exigencia de retornar a la normalidad constitucional”, dijo.

Tras sus declaraciones, Rodas fue secuestrada por militares, en una acción en que también fueron capturados los embajadores de Cuba, Venezuela y Nicaragua quienes habían acudido a comunicarle su solidaridad. Tras ser golpeados, en un atentado contra la inmunidad diplomática.

El secuestro de Rodas junto con Mario Duarte de Nicaragua, Juan Carlos Hernández de Cuba y Armando Laguna (ex embajador en el Perú) de Venezuela, se produjo cuando los diplomáticos se encontraban en su residencia.

Los militares subieron a Rodas a un vehículo para presuntamente llevarla a la sede de la base aérea de Tegucigalpa. En tanto, la primera dama, Xiomara de Zelaya, se refugió en una montaña por temor a los golpistas.

En las calles, los manifestantes quemaban llantas y coreaban consignas como "el pueblo unido, jamás será vencido". Desde los altavoces increpaban a los militares diciéndoles que "si hay un sólo muerto, va a haber miles de muertos".

Desde primeras horas de la mañana aviones militares y helicópteros surcaban el cielo de Tegucigalpa, que se quedó sin luz e incomunicada. Varios canales de televisión públicos, así como radioemisoras, fueron silenciados y las comunicaciones telefónicas con el exterior del país eran cada vez más difíciles.

"En estos momentos, no hay electricidad en Tegucigalpa pero, antes de que la cortaran, se podía ver en la televisión a efectivos militares procediendo a confiscar las urnas y los materiales que se iban a emplear para la consulta", informó un corresponsal extranjero.

Una Constitución reaccionaria
La Constitución que pretendía reformar el mandatario fue redactada en 1982, en el momento álgido de la guerra sucia del gobierno de Reagan en Centroamérica, y diseñada para reforzar el poder económico y político de las castas. La encuesta convocada por Zelaya, que motivó el golpe, buscaba determinar si los ciudadanos estaban de acuerdo en reforma la Carta Magna y sólo buscaba recoger la opinión ciudadana, sin que el resultado fuera vinculante.

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