El poder detrás del presidente

Más que en el pasado, en la sociedad global del siglo XXI el poder real de las naciones suele estar agazapado detrás del trono. Durante la nefasta dictadura fujimontesinista, se solía decir que Vladimiro Montesinos, agente de la CIA, era el poder detrás del corrupto trono de Alberto Fujimori.

| 17 marzo 2014 06:03 PM | Política | 3.1k Lecturas
El poder detrás del presidente
El poder detrás del trono
Por: Róger Rumrrill
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Aunque una reciente encuesta de DATUM “revele” que el 62 por ciento de los peruanos cree que Nadine Heredia gobierna el Perú, en realidad quién manda en el Perú son los poderes fácticos. Humala-Nadine-Castilla están sentados en el trono de una democracia electoral con una institucionalidad débil y precaria. El poder real está detrás de ellos.

Pasa lo mismo en todo el mundo, incluso en la todavía mayor potencia militar y económica del planeta, Estados Unidos de Norteamérica, donde algunos despistados siguen creyendo que el hombre más poderoso del mundo es el presidente Barack Obama.

Pero el hombre más poderoso del mundo no ha podido y no podrá hacer realidad la reforma migratoria, el sueño de 11 millones de indocumentados, porque el Tea Party, el brazo político y la fuerza de choque más ultraderechista y racista del partido republicano se opone en nombre y en representación del verdadero poder que gobierna la nación: el 10 por ciento del capital financiero e industrial y que controla el 77.1 por ciento de la riqueza del país contra el 90 por ciento que solo posee el 22.9 por ciento. El precariado.

Ese 10 por ciento que tiene el poder en Estados Unidos está desagregado así, de acuerdo a John Schmitt, autor de The economy and the evolution of income and wealth (The John Hopkins University, febrero de 2014). El 1 por ciento es el gran capital financiero, la corporate class, y el 9 por ciento, bajo el control y al servicio del 1 por ciento, es el capital industrial y de servicios, los altos funcionarios y sobre todo el gran poder mediático.

Nunca en la historia de la humanidad se ha llegado a ese nivel de concentración de la riqueza y el poder que es la causa principal de la desigualdad, la injusticia y la pobreza en la sociedad humana.

“Esta enorme concentración de la riqueza ha sido consecuencia de las intervenciones del Estado que han favorecido sistemáticamente y abusivamente desde los años ochenta al capital a costa del mundo del trabajo”, escribe Vicenc Navarro.

Cuando Humala rechaza el incremento del salario mínimo y el operador minero que funge de Ministro de Energía y Minas quiere eliminar los estudios de impacto ambiental a la minería ya sabemos por qué y para quién lo hacen.

Róger Rumrrill

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