El fallo en la cuerda floja

El fallo de la Corte Internacional de Justicia satisface en buena parte la demanda del Perú, pero deja en poder de Chile una rica zona pesquera que también es, desde el punto de vista jurídico, peruana.

| 28 enero 2014 02:01 PM | Política | 1.6k Lecturas
El fallo en la cuerda floja
El fallo en la balanza
Por: César Lévano
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La PrimeraAnte esa realidad no cabe el aplauso delirante. Tampoco se puede compartir el despropósito de sectores extremistas que aseguran que el fallo no tiene ninguna importancia porque no resuelve problemas de fondo del pueblo. Estos son la contraparte de los neonazis chilenos que ayer desplegaron en la Plaza de Armas de Santiago carteles contra Sebastián Piñera con insultos como este: “Se vende (mar) en Arica. Tratar con Piñera. Compradores posible (sic), cholos peruanos”.

El hecho de que, a través de la justicia internacional y por medio de la paz, se haya establecido un límite marítimo con Chile, es positivo para los peruanos. Una apertura al futuro del mar. La zona que se integra al Perú no es ahora un emporio pesquero, pero sabido es que contiene grandes recursos no solo de pesca.

Lo alcanzado constituye un triunfo para el Perú, un triunfo histórico. El país tiene que agradecer a quienes trazaron con su visión y su esfuerzo la estela que llevó a esa meta.

La reivindicación empieza con el Decreto Supremo del 18 de agosto de 1947, firmado por el presidente democrático José Luis Bustamante y Rivero. En ese documento el Perú proclamó soberanía y jurisdicción marítima hasta las 200 millas.

El embajador peruano Juan Miguel Bákula fue quien en 1986, por encargo del ministro de Relaciones Exteriores en el primer gobierno de Alan García, expuso al canciller de Chile, no una demanda, sino la presentación de la inquietud peruana frente a la ausencia de delimitación marítima entre nuestros dos países. Chile echó al olvido la gestión peruana.

En su voluminoso trabajo Perú: Entre la Realidad y la Utopía, publicado en el 2002, el embajador Bákula traza la historia de esa gestión y recuerda a los precursores ilustres que le precedieron, empezando por el almirante Guillermo Faura, ministro de la Junta de Gobierno que presidió al general Juan Velasco Alvarado.

Precisa Bákula:

“Este problema había sido ya expuesto en diversas publicaciones y, en particular, en fechas tempranas, como por Guillermo Faura Gaig, El mar peruano y sus límites, Lima, Imprenta Amauta S.A., 1977; Eduardo Ferrero Costa, El nuevo Derecho del Mar: El Perú y las 200 millas, Lima, P. Universidad Católica del Perú / Fondo Editorial, 1979; y en mi libro El dominio marítimo…, 1985, ya citado. También, materia del debate en el seno de la Conferencia de UN sobre el Derecho del Mar, con la participación de Alfonso Arias Schreiber (Sesión de 26 de agosto de 1980)”.

En la página 1.151 de su obra Bákula señala, con índice candente, el papel antiperuano de Alberto Fujimori en este caso. Lo expresa así:

“En mi concepto, el gobierno de Fujimori incurrió en una grave omisión, cuando por orden expresa del mandatario, se omitió rectificar algunas expresiones de fuente chilena en las que se insistía en dar a la “zona especial fronteriza marítima” el carácter de un límite internacional, a fin de no perturbar –según él– las conversaciones acerca de las obligaciones pendientes; todo ello, no obstante las precisas observaciones de las oficinas técnicas de la cancillería elevadas al despacho ministerial”.

El gran viraje en nuestro reclamo frente a la ocupación arbitraria de mar peruano se produjo por acción de Manuel Rodríguez Cuadros, ministro de Relaciones Exteriores durante el gobierno de Alejandro Toledo. En su libro Maritime Delimitation with Equity. The case of Peru vs. Chile que solo poseo en su edición en inglés, el citado canciller recuerda que el 19 de julio del 2004 propuso, mediante comunicación oficial, a la ministra de Relaciones Exteriores de Chile, Soledad Alvear, iniciar negociaciones diplomáticas “a fin de resolver definitivamente y de acuerdo con la ley internacional la disputa sobre delimitación marítima”.

La canciller chilena respondió que no se podía negociar sobre algo que, según ella, había resuelto en los convenios pesqueros de 1952 y 1954.

El 4 de noviembre del 2004, la tenaz labor de Rodríguez Cuadros logró que Ignacio Walker, canciller de Chile, reconociera la existencia de un diferendo marítimo entre el Perú y Chile.

Correspondió a José García Belaunde, canciller en el segundo periodo de Alan García, proseguir la gestión iniciada por Rodríguez Cuadros, al presentar, el 18 de enero del 2008, la demanda ante la Corte de La Haya.

Sin embargo, en una extensa entrevista publicada por el diario La Tercera, órgano oficioso del gobierno chileno, el entonces presidente peruano García declaró: “Esto se pudo negociar sobre una mesa de manera diplomática”.

Alberto van Klaveren, agente de Chile en La Haya, acaba de declarar que “en una reunión informal el canciller García Belaunde le propuso dejar en manos de un tercer país la solución de este caso”. Klaveren cree que el peruano buscaba la mediación de Washington.

Ya se sabe que el canciller era fiel seguidor de las ideas de García, y que este cuenta entre sus afinidades electivas a Chile y los Estados Unidos.

Viene ahora el cumplimiento del fallo. Este es inapelable y de ejecución inmediata. Sin embargo, por ahí empiezan las dificultades. El presidente de Chile, Sebastián Piñera, ha lamentado el fallo, pero precisa que “Chile acatará el fallo de forma gradual”. La presidenta electa Michelle Bachelet coincide con esa actitud.

Dos preocupaciones surgen hoy. Una es la posición del presidente Ollanta Humala, quien ayer en Palacio habló de “pronta implementación”. La otra es si el Estado peruano cumplirá con los nuevos deberes en el mar. Con un ministro de Economía carente de sentido nacional como Luis Castilla cabe la duda

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Colaborador 9324 La Primera Digital