El autogolpe se fraguó en el Pentagonito

El 4 de abril de 1992, los comandantes generales del Ejército, de todas las regiones del país recibieron un mensaje que llevaba dos sellos: “urgente” y “absolutamente secreto”, en el que se les indicaba que debían tomar un vuelo especial de la Fuerza Aérea previsto para primera hora del día siguiente que los llevaría directamente a Lima, donde deberían reportarse “de inmediato” al cuartel general del Ejército en San Borja, para una reunión con el comandante general y presidente del comando conjunto de las Fuerzas Armadas, sin dar cuenta a sus subordinados ni a sus familiares cercanos de esta citación extraordinaria.

| 06 abril 2008 12:04 AM | Política | 1k Lecturas
El autogolpe se fraguó en el Pentagonito
Hubo curiosa coincidencia entre Fujimori y Bush padre en evaluación sobre sendero.
¿Cómo transcurrió el día clave del fujimorismo en las más altas esferas del poder? Aquí un relato de algunos hechos.

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DATO

El 5 de abril de 1992 fue el punto de quiebre de un presidente japonés (Alberto Fujimori) que había llegado al poder para salvarnos del neoliberalismo económico que en la campaña había ofrecido el candidato Mario Vargas Llosa. Ese 5 de abril fue el inicio de una dictadura cruenta y larga que dejó el país hecho polvo.
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Todos los generales cumplieron con el encargo. Muy temprano ya estaban volando hacia la capital y apenas desembarcados descubrieron que no iban a tener que hacer ningún esfuerzo para “reportarse” porque los estaban esperando en un automóvil para cada uno de ellos, que no iba a dejarles ninguna oportunidad de contactarse con nadie antes de ingresar a la reunión del Pentagonito. Al frente de la mesa estaba, efectivamente, el general Nicolás Hermoza, pero quien iba a hablar al final de esa mañana era el ex capitán Vladimiro Montesinos, que sería el encargado de transmitir la decisión del gobierno.

Hermoza casi no habló. Sonreía a veces y otras ponía una cara seria como si quisiera subrayar la importancia de lo que estaba diciéndose. El asesor que hablaba no podía ser más pesimista. Se estaba perdiendo la guerra con Sendero Luminoso, el nivel de riesgo de la subversión crecía exponencialmente y si no se adoptaban medidas extraordinarias para detener ese avance cabía la posibilidad que en un cierto tiempo la organización maoísta pudiera alcanzar las condiciones para ganar la guerra. Curiosamente, ese mismo día había aparecido en los diarios la noticia de un discurso pronunciado por el subsecretario de estado del presidente Bush (el primer Bush), Bernard Aronson, que advertía:

-Si Sendero tomara el poder, veríamos el tercer genocidio de este siglo… luego de la Alemania nazi y la Camboya del Khmer Rojo.

O sea que Estados Unidos creía, como Montesinos y Fujimori, que la organización de Abimael Guzmán podía salir victoriosa, y el secretario Aronson imaginaba que eso podía ocurrir dentro de los escasos ocho años que aún restaban al siglo XX. ¿Coincidencia o necesidad de sostener la decisión del golpe de Estado en una especie de justificación histórica? El Perú estaba al borde de un genocidio, qué podían preocupar algún desborde de la legalidad y un cierto grado de guerra sucia contra el enemigo. Los generales nunca hubieran dicho que estaban perdiendo, pero varios de ellos creían que no estaban ganando y tendían a culpar a los políticos de la falta de energía para enfrentar al enemigo casi invisible con el que chocaban.

Se van a tomar medidas muy difíciles que requieren del apoyo de las Fuerzas Armadas, dijo Vladimiro Montesinos. Empezaremos por cerrar el Congreso, intervenir el Poder Judicial y el Ministerio Público, eliminar el Tribunal de Garantías, destituir a los presidentes regionales, aprobar la pena de muerte y cadena perpetua para terroristas; fortalecer los tribunales militares; impulsar las rondas armadas en el campo como auxiliares del Ejército; incrementar las acciones y el presupuesto de inteligencia.

La sala estalló en aplausos. Los comandantes se abrazaron y poco a poco fueron formando una fila para poder estrechar las manos de Hermoza y Montesinos. Un rato después, el asesor abandonó la sala y se dirigió por un corredor a otro ambiente donde se encontraba el presidente Fujimori. Todo estaba listo para el siguiente momento. Los ministros del régimen ya estaban llegando y pronto se enterarían de lo que había dispuesto “su” gobierno. Un poco más tarde sería el turno de los dueños de los principales medios de prensa.

Que nunca más se repita
Al cumplirse, ayer, 16 años del autogolpe del 5 de abril de 1992 en el que Alberto Fujimori, tras quebrar el orden democrático, sometió el país a la barbarie, organismos de derechos humanos hicieron un llamado a la población para reflexionar sobre estos hechos. Fue en el marco del Festival por la Memoria que se realizó en el parque de La Muralla.

En declaraciones a LA PRIMERA, el director ejecutivo de Aprodeh, Miguel Jugo, comentó que era un momento para la reflexión porque no sólo hay que detenerse a evaluar lo ocurrido hace 16 años, sino también lo que ocurrirá hacia delante. “Nosotros en el año 2000 conquistamos una transición democrática y a nuestro juicio hay una tendencia a revertirla”.

Raúl Wiener
Redacción


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