Domingo de elecciones

Las encuestas adelantan que los candidatos de izquierda a regidores de Lima van a obtener pocos votos, lo que ya está haciendo frotarse las manos a los derrotados de la revocatoria que andan diciendo que el resultado va a ser un equivalente de la censura a Villarán que no se produjo hace ocho meses.

| 23 noviembre 2013 03:11 PM | Política | 2k Lecturas
Domingo de elecciones
Domingo de elecciones
Por: Raúl Wiener
2001

La PrimeraLa especulación puede ir tan lejos como se quiera. Por ejemplo como para decir que la culpa de todo la tienen los “electarados” de Miraflores, San Isidro y La Molina, que no votaron para echar a la alcaldesa y que por eso tenemos unas elecciones insulsas en las que la gente no muestra casi ningún interés.

Se olvida adrede que no hubiéramos tenido ni esta, ni la anterior votación, con el efecto de mantener a la municipalidad más grande del país amarrada de manos, si no hubiera existido la maniobra de la revocatoria, impulsada por las peores mafias que han usufructuado el poder a nivel nacional y municipal.

Más aún, cuando ahora se invoca al PPC como la legítima oposición por la que habría que votar, se hace olvido redondo de que se acusaba al partido de Lourdes Flores de ser el principal responsable de la “taradización” de los electores de los barrios acomodados que marcaron el No en la revocatoria.

Entonces el PPC era villaranista, mientras sus dirigentes decían que ellos se jugaban por la gobernabilidad de la comuna capitalina. Ahora la derecha los ve como el voto antivillaranista (ante la vergonzosa corrida de los partidos que generaron el actual escenario: Solidaridad Nacional, APRA y fujimorismo), y los mismos pepecistas ya se creen los autores del milagro de convertir a Lima en el primer Concejo Municipal en el que la persona encargada de la alcaldía va a tener que funcionar en franca minoría, es decir, sin gobernabilidad posible.

La izquierda, que va a la elección de los nuevos regidores con el nombre casi desconocido de Tierra y Dignidad y con un extraño color verde y negro, evidentemente no ha podido impregnarse del espíritu del No de la revocatoria. Tal vez porque en la izquierda todo se está reacomodando con demasiada lentitud y porque los afanes electorales no logran aún encajarse bien con los objetivos políticos.

Por eso no hay una alianza por la gobernabilidad y continuidad de Susana, que esté a la vista de todo como lo estaba en marzo. Ni ha habido una identificación clara con la gestión, a la que recién en los últimos días se le ha querido subsanar con la fórmula “el nuevo equipo de Susana”, pero sin poner énfasis ni en la filosofía ni en las obras de la gestión.

Con toda certeza el resultado va a ser más complejo y discutible que lo que puede ver la derecha revocadora que ahora mira desde el balcón. A pesar de todo, mi voto será TD.

Raúl Wiener

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Colaborador 9324 La Primera Digital