Destructores y aprovechadores

“Destructores del Fundo Oquendo”, “injertos de Fundo Oquendo”, “malditos del Fundo Oquendo”, ¿quién no ha leído historias policiales sobre estos crápulas que cogotean, secuestran, roban, matan a ciudadanos y cuya base de operaciones se supone ubicada en una zona de nadie entre las áreas agrícolas que aún subsisten en el Callao, y las fábricas y depósitos que se han multiplicado fuera de todo plan urbano. El más maldito y más conocido de todos estos delincuentes, es el que responde al nombre de Jacinto Aucayauri Bellido, y al alias de “Cholo Jacinto”, rey y señor de la parte maleada del Fundo Oquendo y actualmente residente del Penal de Piedras Gordas, autor de secuestros y asesinatos.

Por Diario La Primera | 30 jul 2009 |    
Destructores y aprovechadores
Daños a las viviendas de los agricultores.
Oligarcas y delincuentes contra campesinos en Fundo Oquendo.

Más datos

Establecer los vínculos entre los Mujica y los Jacintos no es difícil porque integrantes de la banda disponen de representaciones de la aristocrática familia.

Su mujer, Delia Ocampo Cachay es conocida como la “Chola Jacinta” y es, según las versiones de la zona, la que mantiene la organización y la que maneja negocios tan diversos como la extorsión de empresarios de la construcción a través de un supuesto “sindicato” de desocupados de esta actividad, el tráfico de terrenos, y la realización de desalojos y otras acciones de fuerza contra los propietarios de tierras sobre las cuales han previamente pactado la venta a terceros. Lo más extraño de esta historia es, sin embargo, los lazos a veces no tan invisibles que unen a una familia de vieja tradición oligárquica, con la delincuencia prontuariada, con policías de dos comisarías cercanas y con algunos elementos del Poder Judicial chalaco y de los Registros Públicos de esa provincia. Nos referimos a la familia Mujica, descendiente del magnate Manuel Mujica Gallo, que fuera el señor de Oquendo hasta la reforma agraria de 1969, que entregó en propiedad los terrenos que eran ocupados por yanaconas durante casi un siglo.

El sindicato de yanaconas que existió desde antes de la reforma, y la asociación de campesinos José María Arguedas de creación posterior, reconocida por Alan García al final de la década de los 80, mantuvieron estas tierras en su condición de reserva agrícola de la provincia constitucional del Callao y abastecedora de diversos productos alimenticios como las paltas, rabanitos, betarragas, cebolla china, culantro y otras. Los herederos de Mujica Gallo, entre ellos los Mujica Pinilla, Mujica Diez Canseco y Mujica Benítez, nietos del patriarca (cuya vejez atravesó por padecimientos parecidos a los que se han visto en la familia Tudela), formaron a través del tiempo diversas promotoras e inmobiliarias bajo los nombres de Victoria Industrial, Sociedad Promotora Oquendo, y algunas más, que se dedican a ofrecer en el mercado terrenos del fundo que ya no les pertenece y que son transferidos a diversos grupos empresariales, para luego ser “inscritos” en los registros mediante resoluciones judiciales, que establecen límites arbitrarios e imprecisos, sobre terrenos que están ocupados por los campesinos.

Lo que sigue a continuación es, por supuesto, la acción de la banda de Jacinto y “Jacinta”, que fuerzan a los agricultores a vender, mediante amenazas y agresiones, les queman sus viviendas, los golpean, les roban, haciéndoles la vida imposible, hasta que logran tomar las tierras para que se cumplan los contratos de la familia Mujica. Estos hechos han sido denunciados en las comisarías de Sarita Colonia y Fundo Márquez, y en ambos casos cuando se han hecho detenciones los delincuentes salían en libertad al día siguiente. Fue el mayor Pacora, jefe de Seguridad del Estado en el Callao, el que se compró el caso cuando advirtió que este era un asunto más grave que las tropelías de algunos desalmados, y valiéndose del escuadrón de emergencia 105, produjo las detenciones. El resultado fue que al poco tiempo el mayor fue dado de baja y un día cualquiera apareció muerto en un raro accidente cuando se desplazaba en su automóvil hacia Ventanilla.

Lazos
Establecer los vínculos entre los Mujica y los Jacintos no es muy difícil porque varios de los integrantes de la banda disponen de poderes y representación de la aristocrática familia. La propia Delia Ocampo, “Chola Jacinta”, figura en los directorios de inmobiliarias como Omni Internacional y Villa Oquendo, creadas por encargo de los Mujica.

El efecto de la acción concertada de delincuentes y traficantes inescrupulosos a pesar de sus apellidos, ha determinado el desplazamiento de buena parte de los campesinos posesionarios. Ahora la lucha es por terminar el desalojo. Y todo esto a la vista y paciencia de las autoridades.

Raúl Wiener
Unidad de Investigación


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