Desplazar 133 mil civiles

La extensión de la cuenca de los ríos Apurímac y Ene o VRAE es de un millón 486 mil 77 hectáreas, algo así como la décima parte del territorio peruano y una dimensión superior a la de algunos países (es casi del tamaño de Uruguay). Este inmenso espacio abarca los departamentos de Ayacucho, Junín, Huancavelica y Cusco, y a su interior se calcula que habitan unas 132 mil 800 personas, según estimaciones del ministerio de Agricultura.

| 07 setiembre 2009 12:09 AM | Política | 1.1k Lecturas
Desplazar 133 mil civiles
Es lo que pretende el vicealmirante Luis Giampietri al pedir que se declare el VRAE zona de combate.

Más datos

Lo peor es que nadie tiene claro dónde están las huestes de los hermanos Quispe y de Alipio. Seguramente se repetirá lo del plan excelencia 2008, cuando llegaron a Vizcatán, tras sufrir duras pérdidas, y no hallaron nada.

DETALLE

Casi la totalidad de la población en la zona del VRAE vive en la extrema pobreza, carece de agua potable y electricidad, padece generalizada desnutrición infantil crónica, baja tasa de escolaridad y alta tasa de mortalidad producto de enfermedades de fácil curación. Los resultados saltan a la vista, los planes de inversión del Estado han fracasado reiteradamente durante toda la década.
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En esta inmensidad territorial y este complejísimo entramado social, el vicepresidente del Perú, Luis Giampietri, acaba de proponer un desalojo masivo, sacar a los civiles del teatro de los enfrentamientos porque estorban la acción militar para facilitar el bombardeo aéreo de los senderistas. Asimismo, serviría para eliminar la posibilidad que los organismos de derechos humanos culpen a las fuerzas de represión de daños a la población no beligerante. Un razonamiento que ha empezado a ser tomado en serio por algunos medios de comunicación, entre ellos algunos que se reputan serios.

Como se ha dicho muchas veces, el VRAE es un área escarpada y compleja, con alturas, vegetación y ríos caudalosos, propia de lo que se denomina ceja de selva o selva alta, en la que se cambia de piso ecológico con relativa rapidez. Todos saben además que el principal cultivo de esta zona es la hoja de coca, pero también hay siembra de café, cacao, palmito, plátano, ajonjolí, barbasco, yuca, arroz y otros.

¿A quién beneficia?
La pregunta clave es si el concepto de que la guerra del VRAE se realiza en “defensa de nosotros”, es decir de la población civil que queremos vivir tranquilos, no incluye a los peruanos que habitan la zona roja y que tendrían que salir de sus espacios de vida y trabajo, hacia la nada, o atenerse al fuego militar. Evidentemente, no es por ellos que se está peleando. Y por eso mismo es que siempre se apostilla “no olvidemos que muchas de estas personas viven en vinculación con el narcotráfico” (son cocaleros, habría que decir), lo que justificaría arriarlos como reses o matarlos en el sitio, como pide el loco del napalm. Además hay que tomar nota de la inmensa destrucción ecológica que podría producirse con una escalada de destrucción masiva.

Raúl Wiener
Unidad de Investigación

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