De cómo fue el asalto al Canal 5

En la mañana del lunes 1 de junio los funcionarios más importantes de la Sunat ultimaban detalles de lo que iba a ser la noticia más impactante de ese día, en el comienzo de una semana llamada a hacer historia.

| 22 junio 2009 12:06 AM | Política | 1.1k Lecturas
De cómo fue el asalto al Canal 5
(1) Genaro le dio luz verde a pedidos de García. (2) Sunat quiso abrir paso para que gobierno tomara el canal 5. (3) Del Castillo hijo alistaba programas.
Los entretelones de una intervención del presidente García a un medio de comunicación, que pasó al olvido por los sucesos de Bagua.
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Estaban, entre otros, el jefe de la institución tributaria, Manuel Velarde, el ejecutor coactivo (ai) Raúl Molina y el interventor Alberto Cabello. Ya habían comunicado la operación al comando de la policía que había dispuesto un destacamento especial como respaldo a la nueva administración que ingresaría después del mediodía. Los automóviles oficiales ya calentaban motores. En Palacio de Gobierno, el presidente esperaba noticias que se las transmitirían el ministro de Economía y el ministro de Transportes.

En el local de Panamericana, Genaro Delgado Parker convocaba de emergencia al director del programa “Panorama” y le comunicaba la cancelación de su contrato por bajo rating. Con Pablo O’ Brien salían del canal unos doce periodistas que había traído como su equipo de prensa. Y al otro lado de la ciudad, en un edificio de la calle San Martín, en Barranco, Luis Alfonso Morey acudía a una cita como representante de Panamericana para discutir un contrato de servicios con la productora de Miguel del Castillo, hijo del que todos están imaginando, que se encargaría de producir programas políticos y de entretenimiento para la nueva etapa del canal. Un abogado de nombre Luis Rodríguez estaba allí para ver los términos legales del compromiso.

Sobre la mesa estaba un proyecto: sacar un programa denominado “¡Qué tal raza!”, que estaba pensado desde los tiempos en que Morey y Miguel del Castillo se instalaron en el canal de Belmont con la finalidad de convertirlo en una estación con mayor perfil político, y que los suspicaces interpretaron rápidamente como una jugada hacia una posible candidatura presidencial de papá George. La productora y conductora de “¡Qué tal raza!”, ya estaba decidida, sería Patricia Lozada, esposa de Miguelito. Hacia el final de la mañana, en la antesala de la oficina de la reunión apareció el hijo del ex premier y les comunicó a los que estaban reunidos: “salimos el domingo por Canal 5”.

Tratemos de armar las piezas. Se suponía que el viernes anterior, último día útil de mayo, el juez del 12º Juzgado Civil había terminado todo el procedimiento para dar por terminado el irregular imperio de Delgado Parker como “administrador judicial”, que duró casi siete largos años. En paralelo la Sunat había decidido cobrarse a la mala una deuda que antes no reclamó y había llamado a la fuerza pública para ingresar a Panamericana. Genaro despedía al único equipo de prensa que podría no gustar en las altas esferas de gobierno. Y el hijo de uno de los más influyentes personajes del gobierno concretaba planes para sacar al aire programas producidos por su compañía a través de una empresa televisiva que a primera vista estaba más muerta que viva. La pregunta clave: ¿y qué tenía que ver con todo esto Alan García?

La casa de San Martín
El domingo 24 de mayo, Jorge del Castillo, en persona, estableció su cuartel general en el departamento de la calle San Martín, para desde allí monitorear los resultados de las elecciones internas del APRA que no le resultaron muy favorables. En esas horas, el tío de Romulito, debe haber recordado que en esa oficina y tras el escritorio en el que estaba sentado, el asilado político venezolano Manuel Rosales, grabó una declaración contra el gobierno de su país que el propio canciller García Belaunde debió deplorar como un exceso que vulneraba el derecho de asilo.

Tal vez en ese momento ya estaban madurando las ideas sobre la forma cómo el gobierno debía meterse en el lío entre los antiguos socios de Panamericana y aprovechar la lentitud del Poder Judicial. En todo caso el sábado 30, Miguel del Castillo ya estaba en el programa “Pulso” de Panamericana hablando de sus planes empresariales y políticos, ante un Óscar Eduardo Bravo, que jamás haría algo sin consultar con Genaro. Especulando se podría decir que si Carranza estuvo en el diseño de la operación Sunat, el ex premier se habría movido por el lado de organizar la nueva programación para la etapa inmediata cuando el canal estaría gestionado desde el Estado.

No sólo era “¡Qué tal raza!”. Habían otros proyectos ya casi listos como “Ecología en Acción”, que venía con su pan bajo el brazo, que incluía un financiamiento de Petramas, la empresa de limpieza que trabaja con varios municipios de Lima. Algunas versiones apuntan que el papá y el hijo Del Castillo, habían pululado por varias empresas con paquetes publicitarios o directamente auspiciadoras de programas de televisión, en los días anteriores a la intervención de la Sunat. Una de ellas insiste que también al día siguiente de la llegada de Velarde y de Cabello a Panamericana, un conocido dirigente aprista habría sido visto en un edificio de la cuadra 25 de la avenida San Luis, visitando los locales de “Seven Days Corporation” y “Merchadysing Empresarial”, como si buscara financiamiento publicitario y contactos para conseguirlo. Todo esto se vino abajo en la mañana del tercer día cuando Alberto Cabello informó que no había calculado la oposición que habría a su intervención y la gravedad de la crisis de la empresa televisiva. Varios quedaron con los crespos hechos.

Raúl Wiener
Redacción

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