Curas sin castigo

El miércoles último estalló una bomba moral en las Naciones Unidas. Ese día se dio a conocer el informe del Comité de la ONU sobre los Derechos de los Niños, que acusa al Vaticano de haber adoptado sistemáticamente políticas que permitieron a sacerdotes violar y acosar a lo largo de décadas a miles de niños.

| 07 febrero 2014 06:02 PM | Política | 998 Lecturas
Curas sin castigo
Crimen (de curas) sin castigo
Por: César Lévano
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La PrimeraLas denuncias sobre ese crimen han sido múltiples, con pruebas, nombres y testimonios. En el Perú abundaron a comienzos del siglo XX. Pero todas fueron sepultadas en el olvido y la impunidad. Sin embargo, con el actual Papa Francisco parecía haber comenzado una nueva etapa al respecto.

El Sumo Pontífice ha llamado a eso una vergüenza. El problema es que la pederastia (violación de niños impúberes) y la efebofilia (atracción sexual por adolescentes) son no solo una vergüenza, sino también un delito.

El documento de la ONU denuncia prácticas encubridoras como el traslado “de una parroquia a otra, o a otros países, de bien conocidos violadores de niños”.

Kirsten Sandberg, presidenta de la Comisión de la ONU, es una jurista noruega especialista en derechos del niño. Es profesora de Derecho de la Universidad de Oslo y ha sido jueza de la Corte Suprema de su país. Ha ejercido como profesora visitante en la Universidad de Chicago. Esa autoridad jurídica y la de los miembros de la comisión confiere peso a la requisitoria contra el abuso sexual cometido por curas.

La Comisión señala “reales violaciones de la Convención de los Derechos del Niño, sobre todo cuando no se protege a los niños a pesar de que existe la posibilidad de hacerlo”. La señora Sandberg considera que frente a los escándalos sobre pederastia de curas católicos, las autoridades eclesiásticas impusieron un “código del silencio” y prefirieron “preservar la reputación de la Iglesia y proteger a los responsables, por encima del interés supremo de los niños”.

Interés supremo, en efecto. A las víctimas, el crimen les reconoce el alma, el cerebro, la vida entera.

Sé que hay en el Perú personas y organizaciones católicas que libran una lucha para que la Iglesia peruana defienda a los niños violados. También acá se enfrentan a la cortina del silencio, cuando no al encubrimiento cínico. Tales esfuerzos se conjugan ahora con lo que exige el Comité de la ONU: que el Vaticano entregue a las autoridades civiles toda la información que tiene sobre sacerdotes pederastas, a fin de que sean juzgados y sancionados.

El Vaticano ha respondido, a través de su vocero, Federico Lombardi, que afronta los casos con una “exigencia de transparencia” y, como prueba de ello, en los próximos “días o semanas” explicará cómo trabaja una comisión creada para prevenirlos.

César Lévano

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