Correa derrota asonada golpista

En medio de una infernal balacera fue liberado el presidente Rafael Correa, quien permaneció secuestrado durante varias horas por efectivos policiales que iniciaron una asonada golpista aprovechando el descontento contra la Ley del Servicio Civil que aparentemente les recortaba una serie de beneficios y que fuera aprobada el pasado miércoles.

Por Diario La Primera | 01 oct 2010 |    
Correa derrota asonada golpista
Desde el Palacio, Correa dijo que no habrá perdón ni olvido.
Intento de golpe de Estado acabó a sangre y fuego tras secuestro y posterior liberación del mandatario.

Más datos

DETALLES

Rafael Correa lamentó el derramamiento de sangre durante asonada en el país. “Se ha derramado sangre ecuatoriana inútilmente”, manifestó.

OEA: Respaldó a Correa

La Organización de Estados Americanos (OEA) aprobó una resolución que respalda por unanimidad “al gobierno constitucional de Rafael Correa” en Ecuador.

Solidaridad con Correa

“Sudamérica no puede tolerar bajo ningún aspecto que los gobiernos elegidos democráticamente se vean vistos presionados y amenazados por sectores que no quieren perder privilegios y prebendas”, señaló el secretario general de Unasur, Néstor Kirchner, que convocó a una reunión de presidentes en Buenos Aires.

Perú y Colombia

cierran la frontera

El presidente Alan García, anunció el cierre de la frontera con Ecuador para ayudar a la preservación democrática. El gobierno de Colombia hizo lo mismo.

Clinton pidió diálogo

La secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton, urgió a trabajar por el restablecimiento “rápido y pacífico” del orden, tras los disturbios generados por los policías.

Cerca de las 9 y 22 de la noche (hora peruana) comandos del Ejército y Policía ecuatorianas lograron sacar al presidente del hospital policial de Quito en el que se encontraba retenido, en medio de un interminable intercambio de disparos con sus captores.

Correa fue evacuado en un pequeño convoy de autos resguardados por unidades especiales tras 35 minutos de tensión, en los que hubo un intenso intercambio de disparos, que dejó un número indeterminado heridos.

Momentos después llegó al Palacio de Carondelet, donde fue saludado por una multitud que lo vitoreó y reclamó sanciones para los sediciosos. Allí, denunció una conspiración contra la “Revolución Ciudadana” y dijo que tras ella estaban los partidarios del ex presidente Lucio Gutiérrez.

Tras rechazar los cuestionamientos a la Ley del Servicio Civil, dijo que durante el tiempo que permaneció secuestrado pudo hablar con grupos de efectivos policiales y que ellos reconocieron que no habían leído la norma.

Correa afirmó que ningún gobierno apoyó tanto a la Policía como el suyo, pues elevó su sueldo a 800 dólares, un incremento importante que sus propios captores se vieron obligados a reconocer. “Los policías se dejaron llevar por las infamias de los gutierristas, cómo es posible que se permitan hacer estas barbaridades”, comentó.

“La gran culpa de todo la tienen los conspiradores de siempre, que han tergiversado todo para ver si por medio de la violencia logran lo que no pueden lograr por la vía legal, esa es la oposición, los vende patria”, añadió, en medio de la indignación de sus partidarios.

En jaque
El levantamiento policial y el secuestro del presidente Rafael Correa, puso en jaque a uno de los gobiernos izquierdistas de la región, lo que generó reacciones internacionales de rechazo en todo el mundo.

En medio del secuestro, el presidente se negó a firmar cualquier acuerdo con los subordinados. “De aquí saldré como presidente o como cadáver (...) yo no voy a firmar nada bajo presión, yo no voy a claudicar, primero muerto que perder la dignidad”, declaró en las largas horas de tensión que vivió ayer.

El mandatario fue liberado luego que el Ejecutivo declarara el estado de excepción y ordenará al Ejército realizar un operativo de rescate, en medio de la conmoción general.

El presidente se puso en serio riesgo luego que acudiera a explicar su propuesta a la estación policial en que se encontraban los sediciosos. Allí intentó convencerlos pero fue en vano. “Señores, si quieren matar al presidente, aquí está: mátenme si les da la gana, mátenme si tienen valor, en vez de estar en la muchedumbre, cobardemente escondidos”, les dijo visiblemente exaltado.

Junto al ministro del Interior, Gustavo Jalkh, y desde la ventana de un edificio, confrontó a los policías. “Se están eliminando todas las canonjías, canastas navideñas, bonos adicionales, seguros de salud privados. La política es tratar de maximizar los sueldos, y de esa forma todos puedan dignamente adquirir los servicios que necesitan”. Tras ser abucheado y agredido con bombas lacrimógenas, se dirigió al hospital policial para que lo atiendan, pues hace pocas semanas fue operado de una pierna.

Los policías alegaban que la nueva Ley extendía de 5 a 7 años el tiempo para ser ascendidos y que les quitaba algunos beneficios por ascensos y condecoraciones.

En las calles los partidarios de Correa se enfrentaron a los policías: “Policías corruptos, no se enfrenten con armas al pueblo, el pueblo viene a mano limpia”, gritaban los manifestantes.

El presidente, que permaneció secuestrado, consideró la revuelta como “un intento de golpe de Estado” y denunció que grupos opositores venían preparando la conspiración desde “hace mucho tiempo”. Y acusó directamente al ex presidente Lucio Gutiérrez, quien negó las imputaciones, a pesar de haber pedido la disolución del Parlamento y convocatoria inmediata de elecciones.

Cuestionamiento a ley
A la oposición de los policías a la Ley, se sumaron algunos miembros del oficialismo descontentos con la propuesta del Ejecutivo. Voceros de la oposición afirmaron que las protestas obedecen a la inexistencia de equilibrio de poderes y al excesivo poder presidencial.

Durante las protestas, los policías y militares insurgentes tomaron la pista del aeropuerto internacional de Quito y la sede de la Asamblea Nacional. La protesta generó un ambiente de caos en diversas ciudades y habría tenido como saldo algunos muertos y numerosos heridos.

Cuando todo hacía pensar que el intento de golpe de Estado se consolidaría, el ministro de Defensa, Javier Ponce, y el jefe del Comando Conjunto, Ernesto González, manifestaron el respaldo al presidente.

Pese a las protestas, los jefes de la Policía señalaron que buscaban el diálogo con el gobierno. “Estamos pidiendo que se nos respeten nuestras condecoraciones, y nuestros ascensos. No estamos en contra del señor presidente, le pedimos que se derogue las disposiciones de la Ley de Servicio Público que elimina las condecoraciones por el tiempo de servicio público”, dijo el jefe de Estado Mayor de la Policía, Florencio Ruiz. Sin embargo cuando el jefe de Estado fue a dialogar terminó golpeado y secuestrado.

Efraín Rúa
Redacción

    Diario La Primera

    Diario La Primera

    La Primera Digital
    Diario La Primera comparte 119376 artículos. Únete a nosotros y comparte el tuyo.