Chalecos huelen a faenón

El excomandante general del Ejército, Otto Guibovich aseguró a LA PRIMERA que el convenio entre el Ejército y la empresa norteamericana Point Blank USA para adquirir mil chalecos para las tropas que luchan contra el narcoterrorismo en el Valle de los Ríos Apurímac y Ene (Vrae) contó con el visto bueno de las dependencias requeridas, como la Oficina de Asuntos Jurídicos del Ejército, sin embargo la copia de la opinión legal emitida, revela lo irregular del documento.

| 26 abril 2012 12:04 AM | Política | 2.7k Lecturas
Chalecos huelen a faenón
Aquí el documento usado para comprar los chalecos inservibles.
Documento legal que autoriza comprarlos para tropas del Vrae señala fechas de referencia posteriores a la consignada en la orden de compra.
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El dictamen 800-2009/0AJE.L-5 enviado al jefe del Estado Mayor del Ejército, general de división Carlos Miranda, por el jefe de la Oficina de Asuntos Jurídicos del Ejército, general de Brigada Alonso Esquivel, declarando viable la firma del convenio entre el Ejército y la empresa norteamericana para la adquisición de los chalecos, tiene como fecha de emisión el 20 de mayo de 2009, pero consigna como fecha de referencia el 20 de mayo de 2010, es decir el documento se emite un año antes del decreto S/N que sirvió supuestamente de referencia.

Asimismo, el apuro con que se hizo el documento para cubrir las anomalías en el proceso se evidencia más aún en el punto 1, el cual dice: Mediante hoja de recomendación 015/Seal de la 18ª Brigada Blindada/19 SET 09, la 18ª Brigada Blindada solicita autorización para continuar conversaciones con la empresa Point Blank USA-Ejército del Perú para la fabricación de chalecos antibalas con certificación ISO 9001 2008 en la 18ª Brigada Blindada.

MÁS IRREGULARIDADES
Sin embargo, se consigna 19 de setiembre de 2009 como fecha de la hoja de recomendación enviada a la Oficina Jurídica para solicitar el visto bueno de la transacción, es decir cuatro meses después de la fecha en que se emite la opinión legal declarando viable la firma del convenio.

Cabe preguntarse si el general Esquivel predijo que le sería solicitado su visto bueno para comprar chalecos antibalas.

Entrevistado por este diario el martes, Guibovich defendió una vez más la adquisición de los mil chalecos, llamados de la muerte por no reunir las características para resistir los ataques de los narcoterroristas y dijo que la misma fue transparente.

Ante las acusaciones de miembros del Ejército, de que el proceso estuvo plagado de vicios, adujo que se trata de personal molesto por las sanciones que aplicó en su momento o de empresas proveedoras interesadas en vender al Ejército.

Guibovich emite la Resolución Nº 495-2010 SG-CGE el 23 Jul 2010, en la que autoriza al general Richard Pitot a firmar un convenio de contraprestación de servicios con la empresa Point Blank USA para la “fabricación de productos de protección balística”.

El Ejército Peruano y la empresa PBSI firmaron el 19 de agosto de 2010 un acuerdo para la “fabricación de productos de protección balística”, que establece que la empresa producirá los primeros 1,000 chalecos completos.

Este convenio se rigió bajo la legislación de Nueva York y fijó un adelanto del 50% del total cuando la ley de adquisiciones y contrataciones del Estado dice que solo se puede adelantar 30% y para compras en el extranjero se exigen cartas fianzas. Guibovich sostiene que por tratarse de un convenio internacional escapa a la intervención del Organismo Supervisor de Contrataciones del Estado (Osce).

LO QUE DEBIERON COMPRAR
No obstante, aseguró que se rigió por las leyes peruanas y las del FBI para casos de fraude o corrupción. “Se tiene que regir por ambas leyes y esto en el marco del Tratado de Libre de Comercio”, agregó.

Además, el jefe del Comando Logístico, Víctor Ripalda (actual jefe del Ejército) mediante hoja de Recomendación 034 solicitó a Guibovich un presupuesto adicional de 1´145,916.00 para comprar insumos para la fabricación de los primeros mil chalecos tipo III A y IV.

El 13 de agosto, mediante oficio 981, Guibovich solicitaba al general Francisco Contreras, jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas dicho presupuesto. El 29 de octubre, el secretario general del jefe del CCFFAA le comunica que la asignación de S/.1´000,000.00 es para comprar chalecos de protección II A, III y IV, por lo que no entiende que se termine comprando chalecos de uso civil nivel III A.

El chaleco IV tenía el blindaje adecuado para resistir las balas de los fusiles automáticos usados por los narcoterroristas en el Vrae, donde las tropas recibieron los de tipo III A, de uso civil y que son atravesados por esos proyectiles sin dificultad.


Vilma Escalante
Redacción


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