Capos de la mafia mediática también deben

A los Crousillat se les impuso 80 millones de soles, mientras que a los Winter 4 millones de dólares de reparación civil por varios delitos cometidos y hasta ahora no pagan.

| 29 abril 2012 12:04 AM | Política | 4.7k Lecturas
Capos de la mafia mediática también deben
Las operaciones se realizaban en las oficinas del SIN.
4758

Los hermanos Samuel y Mendel Winter (accionistas minoritarios de Frecuencia Latina, canal 2), y José Enrique y José Francisco Crousillat (exdueños de América Televisión, canal 4) son los principales deudores del pago de reparaciones al Estado, entre los dueños de medios condenados por diversos delitos por haberse beneficiado con sobornos para ponerse al servicio de la dictadura fujimorista.

La nómina no incluye a los empresarios de la prensa que lograron fugar pues, al estar en condición de prófugos, no han podido ser juzgados ni sentenciados, y las reparaciones se fijan con la condena.

La justicia incluyó a los cuatro empresarios en el caso denominado “Procesos acumulados Crousillat, Winter, Vera, Borobio, Stone, Salas, Gamarra y Mantilla”, por el cual se dispuso un pago solidario de 365 millones 355 mil soles, de los cuales cada uno de ellos ha abonado la suma de 132 mil 072 soles, según la relación de deudores representativos de mafia fujimorista, elaborada por la Procuraduría Anticorrupción y actualizada a enero de 2012.

Los hermanos Mendel y Samuel Winter fueron sentenciados por los delitos de complicidad, peculado y asociación ilícita para delinquir, a cinco años de prisión y al pago de una reparación civil de 4 millones 300 mil dólares cada uno, a favor del Estado, la misma que no han cumplido con cancelar al erario nacional.

En tanto, y tras su fuga del país, en el año 2001, José Francisco y José Enrique Crousillat fueron extraditados de Argentina al Perú, en el 2006. En ese mismo año la justicia los juzgó y condenó a ocho años de prisión y al pago de una reparación civil conjunta de 80 millones de soles, por los delitos de peculado, corrupción de funcionarios y asociación ilícita para delinquir. Dicha reparación tampoco ha sido retornada al Estado por parte de estos empresarios.

El sometimiento de la televisión peruana al régimen dictatorial de Alberto Fujimori ha sido revelado en todos sus escandalosos detalles, no solo por los célebres “vladivideos”, sino también por los “contratos” y demás documentos que la justicia y el sistema anticorrupción obtuvieron tras la caída de ese gobierno.


Los Winter están libres pero no cumplen con el pago de las reparaciones.

POR ESCRITO
A pesar del abierto apoyo que los canales de televisión de señal abierta le daban al gobierno de Fujimori -a cambio de sobornos, de una millonaria publicidad estatal y de un trato especial en el pago de impuestos-, Vladimiro Montesinos, exmandamás de los servicios de inteligencia, hizo que los propietarios de esas televisoras se comprometieran por escrito, con firma y huella digital incluidas, a entregar sus medios de comunicación al servicio de la mafia fujimorista.

Precisamente, los hermanos Samuel y Mendel Winter, accionistas minoritarios de Frecuencia Latina, tomaron el control de ese canal, en el año 1997, luego que el gobierno le quitó la nacionalidad peruana a su accionista mayoritario, Baruch Ivcher.

En noviembre de 1999, los hermanos suscribieron un “contrato de locación de servicios” con Vladimiro Montesinos, por el cual se sometían a lo que éste último les ordenara hacer y decir. Las cláusulas de ese “contrato” no dejaron duda alguna sobre cómo se manejó la televisión peruana, durante el fujimorismo.

“El contenido y titulares de los noticieros y programas periodísticos serán coordinados y aprobados por el contratante”, especificaba uno de los párrafos del documento firmado por los Winter.

Y el “contratante” era Vladimiro Montesinos. “El contratante podrá ejercer el derecho de veto sobre la participación de cualquier comentarista o periodista del canal”, imponía otra de las cláusulas. Por sellar ese “contrato”, Montesinos les pagó medio millón de dólares mensuales a Samuel y Mendel Winter. Pero ese no fue el único trato económico que hicieron con el espía del SIN.

Un mes después de firmar este acuerdo de sujeción, los hermanos Winter realizaron, mediante una escritura pública, una ampliación de capital de 10 millones 636 mil 117 soles, con la que pasaron de tener el 46% a poseer el 60% de acciones de Frecuencia Latina, en detrimento del hasta entonces accionista mayoritario, Baruch Ivcher.

Esto fue corroborado por los documentos respectivos que acreditaron que el dinero solventado para dicha ampliación de capital, tres millones de dólares, fue abonado por Montesinos quien, de esa manera, pasó a ser el propietario encubierto de un paquete de acciones de esa estación televisiva.

Pero ellos no son los únicos empresarios de televisión que se beneficiaron de la política comunicacional de la dupla Fujimori-Montesinos. El 14 de octubre de 1998, José Francisco Crousillat, propietario de América Televisión Canal 4, firmó otro contrato de sujeción idéntico al que suscribieron los Winter. La única diferencia fue que Crousillat se vendió a un precio más alto que los hermanos de la fábrica de chocolate que lleva su apellido.


(1) Crousillat padre no abona su deuda. (2) Y tampoco lo hace José Francisco.

MÁS SOBORNOS
Por este acuerdo con Montesinos, Crousillat recibió un millón 857 mil nuevos soles mensuales para garantizar la línea informativa de su estación televisiva en favor del régimen fujimorista.

Luego, en febrero de 1999, él y su padre José Enrique visitaron al exasesor presidencial, en su fortín de la sede del ex Servicio de Inteligencia Nacional (SIN), para exponer los problemas financieros de su canal. Y como respuesta inmediata a sus requerimientos, Vladimiro Montesinos les entregó un millón de soles.

Más adelante, Montesinos intercedió para comprometer el apoyo del Banco Wiese, cuando los dueños de los canales 4 y 2 estaban en problemas financieros.

Padre e hijo Crousillat cobraron ilegalmente 69 millones de soles por cerrar programas de periodismo de investigación, despedir periodistas críticos y cerrar las puertas informativas y de opinión como César Hildebrandt y abrirlas a las campañas psicosociales de Laura Bozzo.

En las muy cuestionadas elecciones del año 2000 todos los canales de televisión se negaron a transmitir propaganda política de los candidatos opositores al expresidente re-reeleccionista, Alberto Fujimori.

Tras la caída del fujimorismo se supo que tal veto se debía a que una de las exigencias de Montesinos a los canales, en los contratos de sujeción, era “no pasar avisos políticos de los candidatos en las elecciones del 2000 a menos que el contratante (léase Montesinos) lo solicite”. Y todos la cumplieron.


Marita Samanez/Javier Soto
Redacción


¿Quieres debatir este artículo? prueba abriendo un tema en nuestros foros.

En este artículo: | | | | | |


...
Diario La Primera

Diario La Primera

La Primera Digital

Colaborador 1937 LPD