Camino a la Edad Media

La secretaria ejecutiva de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos, Rocío Silva Santisteban, afirmó que la decisión del arzobispado de Lima de retirarle la licencia ministerial al prestigioso sacerdote Gastón Garatea, y la recomendación del cardenal Juan Luis Cipriani al religioso para que abandone su puesto de asesor de responsabilidad en la Universidad Católica, son hechos que adelantan lo que pasará con este centro de estudios superiores si el Arzobispado toma su control, lo cual sería “un regreso a la época del Medioevo y las catacumbas”.

| 14 mayo 2012 12:05 AM | Política | 2.8k Lecturas
Camino a la Edad Media
Cipriani recibe duras críticas por su actitud intolerante.
Rocío Silva Santisteban: El Arzobispado en la Católica sería un regreso a la época del Medioevo y las catacumbas.
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En diálogo con LA PRIMERA, la también escritora y periodista destacó la vocación de Garatea orientada hacia los pobres y la defensa de los derechos fundamentales.

—¿Cuál es su opinión sobre las acciones del Arzobispado de Lima y del cardenal Juan Luis Cipriani contra el sacerdote Gastón Garatea?
—En lo personal estoy bastante sorprendida y afectada, porque Gastón Garatea es un sacerdote muy querido, que tiene opción por los pobres. Siempre ha respetado la jerarquía de la Iglesia Católica, por eso llama la atención que le hayan retirado la licencia ministerial. En la Iglesia debe haber mínimos democráticos. Por 50 años ha celebrado misas todos los días, y dejar de hacerlo es demasiado fuerte. Al margen de su función sacerdotal, Gastón es un hombre bueno, por eso es una situación que a muchos nos ha conmocionado y golpeado, seamos católicos, evangélicos o no creyentes, porque es un ícono de la sociedad civil plenamente comprometida con los derechos humanos y los más pobres del país.

—Gastón Garatea fue integrante de la Comisión de la Verdad y Reconciliación. ¿La Coordinadora va a pronunciarse ante este abuso cometido ante su persona?
—Desde la Coordinadora nos solidarizamos con Gastón, estamos coordinando con los otros miembros del consejo directivo algún tipo de acción. Están circulando cartas de respaldo de diferentes personas y organizaciones, y el miércoles por la noche habrá un plantón, probablemente al frente del Arzobispado.

—¿Cuál ha sido el aporte de Gastón Garatea en materia de Derechos Humanos?
—Gastón participó activamente en la Comisión de la Verdad, pero no solamente en ese espacio. Él fue muy cercano a los que rindieron sus testimonios ante la Comisión y las víctimas de la violencia. Hizo seguimiento de las recomendaciones de la Comisión. Recuerdo que la última vez que nos vimos, las vísperas de la Navidad del año pasado, estuvimos visitando algunas cárceles, y fui testigo de su disposición a escuchar y acompañar espiritualmente a los internos.

—¿Cree que esta actitud del Arzobispado y de Cipriani ante Garatea puede ser una premonición de lo que pasará en la Universidad Católica si los primeros se imponen en el conflicto?
—No tengo la menor duda. Si finalmente el Arzobispado se impone y si se plantean sus propuestas, de la universidad van a desfilar hacia fuera una serie de profesores y directivos que no comulgan con el cardenal. Como profesora de la Universidad Católica, lo que nos preocupa es que no vayan a respetarse los marcos científicos para el conocimiento y la investigación. Esta definición del conflicto está más allá de la misma universidad.

UNIVERSIDAD DEBE SER RESPETADA

—¿Por qué debe interesarle a la ciudadanía, pertenezca o no a la Universidad Católica, este conflicto que tiene con el Arzobispado?
—Creo que la Universidad Católica es una de las mejores universidades del país. Es un espacio autónomo y debe ser respetado, así como las diferentes posturas que alberga. Esta pretensión del Arzobispado podría encaminarla al conservadurismo y restricción en las investigaciones y el conocimiento, y así regresaríamos a la época del Medioevo y las catacumbas. Esto no debe suceder en ninguna universidad del país, porque sería un gran retroceso. Con la Universidad de San Marcos hubo ese mismo problema, pero finalmente se resguardó el espacio universitario. Hay que proteger estos espacios porque han aparecido estas “universidades empresas” que son una vergüenza, porque no se investiga ni se discute, y fabrican profesionales sin ningún criterio.


Víctor Liza Jaramillo
Redacción


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