Aún tengo esperanzas

El legislador Rubén Coa siguió ayer los pasos a los congresistas Verónika Mendoza, Rosa Mavila y Javier Diez Canseco, al renunciar a la bancada de Gana Perú. En esta entrevista, el legislador dice que fue doloroso tomar la decisión e indica que no pierde las esperanzas de que el gobierno vuelva a la ruta que, según él, el pueblo exige.

Por Diario La Primera | 08 jun 2012 |    
Aún tengo esperanzas
Rubén Coa hizo pública su renuncia irrevocable a Gana Perú.
HABLA RENUNCIANTE A GANA PERÚ RUBÉN COA

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POR PRESIÓN

—Hay quienes piensen que renunció por presión de su pueblo.
—Bueno, es un elemento que quizás ha agilizado esta decisión, pero está basado en un proceso de reflexión política de dos meses, como parte de un diagnóstico sereno. Es parte del pedido del pueblo peruano que indica que hay dar la batalla desde otro frente.

—¿Explíquenos las razones precisas de su renuncia a la bancada de Gana Perú y al Partido Nacionalista?
—Fue doloroso por mi condición de dirigente de base del Partido Nacionalista, del que he sido secretario regional de Organización. Creo que ha llegado el momento de un debate muy serio a nivel regional y nacional, luego de haber agotado el diálogo con mi bancada, en referencia al cambio de rumbo que se está mostrando en la gestión y que ha generado el abandono de una propuesta inicial. Entonces, el pedido de inclusión social, el resguardo de los recursos naturales, y los temas de Espinar últimamente y el Vrae, asociados a otros escenarios como Cajamarca, me hacen reflexionar que, al cabo de un año, no se expresa la voluntad de rectificar rumbos.

Creo que la población electoral demanda una reafirmación de los preceptos de la transformación que no entran en contradicción con la Hoja de Ruta. Hemos elegido al presidente Ollanta con una perspectiva de esperanza, cambio y lamentablemente eso no se está traduciendo concretamente porque está predominando la Hoja de Ruta.

—¿Cómo se siente ante lo que considera cambio de rumbo?
—Usaré una frase más objetiva porque no hay que abonar a la agudización de la polarización de nuestra población. Quiero pensar que están habiendo abandonos, distorsiones, se están equivocando rumbos más que traiciones, porque aguardo aún que se corrija estos rumbos. Y si, como lo ha señalado el presidente, que de todas maneras la Gran Transformación persiste, en buena hora. El debate que hemos empezado en las bases en primer término, se ha hecho más evidente por la forma cómo se ha enfrentado el problema del Cusco, ha servido y espero que siga sirviendo para que la Gran Transformación siga en debate.

—¿Todavía es posible la Gran Transformación?
—Guardo la esperanza de que se retomen rumbos. Creo que hace falta mayor sensibilidad social, una mejor lectura de los problemas de los pueblos y una visión descentralista, un reconocimiento a nuestra biodiversidad, que cada región tiene una agenda distinta, ese es el drama y la gran potencialidad de nuestra patria y hay que recoger y hacer uso de estas potencialidades para encarar el desarrollo exitosamente.

—¿Cree que el modelo neoliberal lo permita?
—El modelo actual peca de privilegiar el carácter rentista de la inversión. Esto debió ser corregido por la propuesta del presidente porque así lo ofrecimos en la Gran Transformación como en la propia Hoja de Ruta. Un modelo que solamente se basa en la buena perfomance de los indicadores macroeconómicos, no es sinónimo de desarrollo humano integral. De qué sirve que, como en Espinar, haya importantes recursos del canon minero, si no se traduce en la lucha frontal contra la desnutrición infantil, la pobreza extrema. El modelo está fallando. No recusamos la mayor inversión minera porque es importante. El convenio marco con la empresa minera era un instrumento fundamental para el desarrollo de Espinar.

—¿Considera que la derecha cogobierna?
—Sí. No tengo dudas de que hay una fuerte presión, un intento permanente de copamiento de los poderes y fuerzas económicas que quieren la continuidad del modelo económico y que no hay la capacidad institucional del Partido Nacionalista, ni la capacidad de los cuadros políticos en torno al presidente Ollanta, lo que comprende los cuadros congresales, para dar cuenta del debate al interior del nacionalismo y el gobierno, y reflexionar que nos estamos equivocando en ese terreno.

—¿Coincide con la legisladora Verónika Mendoza que estamos ante un régimen minero-militar?
—Evidentemente no solo lo señalo yo, lo señalan tres de cada cuatro peruanos y uno de los responsables es el premier porque es uno de los funcionarios encargados de implementar la estrategia de resolución de conflictos sociales. Hay acciones de carácter coercitivo, vertical e impositivo y ojalá no continúe porque la intolerancia no nos va a llevar a ningún lado. Deben imponerse el diálogo, la sensatez y la búsqueda de grandes acuerdos. Descalificar la protesta tildándola de extremista es una equivocación.

Creo que es hora de avanzar hacia un Pacto Nacional de reconciliación, hay que repensar seriamente el tema de la descentralización como parte de una reforma pendiente y creo que eso es posible a partir de un nuevo enfoque en la relación industrias extractivas y desarrollo humano sostenible.

—¿Qué salidas plantea?
—Creo que en un juego democrático abierto y limpio no hay por qué hacer una crisis de gobierno y política con la renuncia o la salida de un funcionario, cuando no se implementan estrategias ante una problemática concreta lo correcto es dar un paso al costado. Creo que a estas alturas el premier Valdés está haciendo daño al gobierno y al pueblo peruano.


POSICIÓN DEMOCRÁTICA
Seguiré trabajando para solucionar conflictos

—El presidente Ollanta Humala afirmó que pese a los extremistas se logrará la Gran Transformación.
—Creo que es una respuesta al calor de las circunstancias y del contexto, creo que debe estar muy abrumado porque las cosas no están funcionando. No creo que realmente piense eso.

—¿El mandatario es receptivo?
—No veo mucha comunicación con el presidente, esto se podría comprender en un primer tramo. Sin embargo, estamos en casi un año de gestión y nosotros recomendaríamos mayores vasos comunicantes con los actores políticos de su entorno, con los legisladores, con su base social, los gobiernos locales, regionales. Creo que está haciendo un esfuerzo por acercarse al pueblo, pero hay muchas instituciones y otros actores que no facilitan este acercamiento.

—¿Cuál es su fututo político?
—No me quita el sueño, recién lo empiezo a pensar a raíz de su pregunta, estoy preocupado en continuar reflexionando y trabajando en apoyar en la solución de problemas en mi región y a nivel nacional, de estar al lado del pueblo, de cumplir ese rol de ser el canal de transmisión entre los sectores populares y la esfera de gobierno, ya veremos como evoluciona el tema. En todo caso nos mantendremos en nuestras posturas democráticas.

—¿Otros parlamentarios de Gana Perú seguirán sus pasos?
—Si no se corrigen rumbos, estrategias, es indudable que otros colegas mostrarán su posición.


Vilma Escalante
Redacción

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