Apristas también eran acusados de terrorismo

La historia es una vidriera de viejas novedades, dijo alguna vez Luis Alberto Sánchez, y no con poca razón, pues el Apra, partido que fue víctima de una implacable persecución por parte de la derecha más recalcitrante que por entonces gobernaba nuestro país, hoy desde el poder pretende repetir todo lo que ya se vivió antes, pero al revés. Luego la cúpula del Apra traicionaría a sus bases aliándose a sus perseguidores, pero esa es otra historia.

| 17 marzo 2008 12:03 AM | Política | 5.3k Lecturas
Apristas también eran acusados de terrorismo
Así eran presentados los apristas a quienes se acusaba de terrorismo.
Feroz dictadura de Odría los persiguió como lo hace ahora Alan García contra la oposición.

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Armando Villanueva del Campo.- Desempeñaba el cargo de secretario de Propaganda del CEN del APRA, aparece fichado en el Gabinete de Investigaciones el 27 de diciembre de 1938 por sus actividades terroristas. Se ha distinguido por ser un activo agente de la secta, sirviendo de enlace y enviando comunicados a los apristas desterrados. Las veces que ha sido detenido estaba armado y ha repelido siempre a la Policía.
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De ello dan cuenta fotos de la época captadas por el indiscreto lente del Chino Carlos Domínguez, publicadas en un blog, como testimonio de la “cacería de brujas” desatada por la dictadura del general Manuel A. Odría contra el partido fundado en México por Haya de la Torre.

Una lista con fotos y fichas de apristas, Armando Villanueva incluido, que entonces eran acusados de terrorismo fue publicada por el terrible dictador en un volumen que se denominó “El libro negro”, que fue repartido en comisarías, dependencias estatales y embajadas. También se imprimió hojas sueltas para los sindicatos, fábricas y barrios populares.

Por supuesto que nadie podía dar cabida ni trabajo a los apristas perseguidos en razón de sus ideas, algo parecido a lo que Alan García pretendía hacer cuando anunció que publicaría las fotos y nombres de los senderistas que purgaron prisión y de esta manera la sociedad conocería a quienes fueron los autores de violencia.

Por eso el constitucionalista César Valega ha recordado que entre 1948 y 1956 ningún aprista podía desempeñar cargo público alguno porque de inmediato era denunciado y perseguido.

Lo mismo piensa hacer ahora el Apra al anunciar que revisará la normatividad legal a fin de enfrentar el “contrabando ideológico”. La historia se repite.

Luis Revoredo
Redacción


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