Apra busca la desestabilización contra el gobierno

El Partido Aprista estaría promoviendo una huelga policial con una secuela de disturbios y saqueos, como maniobra de desestabilización que ponga fin a las graves denuncias de la Megacomisión contra el expresidente Alan García o hasta logre objetivos más graves, según informaron a LA PRIMERA fuentes de alta confiabilidad.

| 22 diciembre 2013 08:12 AM | Política | 2.8k Lecturas
Apra busca la desestabilización contra el gobierno
Denuncian posibles aprestos de motín policial
El Partido Aprista alistaría asonada a fin de generar desestabilización contra el gobierno.
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La información que tenemos desde hace algunos días indica que el presidente Humala ha reducido severamente sus salidas al interior del país y descartado cualquier viaje al extranjero, porque sobre su mesa se encuentra un informe con varios sellos de reservado y secreto de la Dirección de Inteligencia, sobre el presunto sabotaje.

El informe da cuenta de una serie de movimientos de personajes del Partido Aprista buscando contactos en la Policía con la finalidad de sondear la posibilidad de organizar una huelga contra los maltratos que se supone están recibiendo y que se concatenaría con una explosión de desorden con saqueos y violencia contra la propiedad pública y privada, que buscaría acorralar y debilitar al gobierno.

La decisión de impulsar una asonada que ha sido imaginada bajo el recuerdo del 5 de febrero de 1975 (huelga de policías y ola de saqueos y violencia en Lima, durante el gobierno de Velasco), habría sido adoptada en el más alto nivel de la dirección aprista que ha venido sesionando con una intensidad que no se le conocía, a lo largo de las últimas semanas. La evaluación es que el gobierno ha llegado a un aislamiento que lo hace enormemente vulnerable.

EFECTOS INIMAGINABLES

¿Cuál podría ser el efecto de jugar a un nuevo 5 de febrero? Es inimaginable. Podría desde empujar a un golpe de Estado “estabilizador” hasta crear una crisis de gobernabilidad que fuerce el reclamo de adelanto de las elecciones; hasta obligar al gobierno a rendirse y entrar al pacto de impunidad en nombre de la “unidad nacional”, del que sería beneficiario principal García.

Como contexto de la conspiración denunciada, el gobierno habría perdido confianza entre los militares, especialmente la Marina y el Ejército (que se encuentran enfrentados por el control del Comando Conjunto y el Vraem), y por supuesto en los distintos sectores de la Policía; está peleado con el Poder Judicial; mantiene a Castilla como el hilo que aún lo liga con la gran empresa donde se están acumulando descontentos, y tiene en contra al grupo mediático empresarial más poderoso que editorializa todos los días para zamaquearlo de un lado a otro.

En síntesis, el gobierno está acosado seriamente desde la derecha y los poderes fácticos, cumplidos dos años desde que se peleó con su ala izquierda. En ese escenario preciso, la dirigencia de Alfonso Ugarte ha discutido lo que se debe hacer ante la inminencia de la publicación de los informes de la Megacomisión y el viernes último anunció que “saldrá a las calles” a dar “la batalla política”, en tono amenazante.

Para el APRA, el problema no es solo que va a entrar en agenda la posibilidad de votar más de una moción de inhabilitación de García por infracción constitucional, o que se haya reunido munición suficiente para varios procesos judiciales contra el exmandatario.

GLOBO DE ENSAYO

Más importante que todo eso es la censura social que se viene y la situación de virtuales rehenes del fujimorismo en que quedará el APRA al depender de su voto para evitar la inhabilitación de su líder.

En esa lógica, el caso López Meneses funciona como una especie de globo de ensayo de hasta dónde se le puede crear una crisis artificial al gobierno. Y si un globo de ensayo tumba a un ministro, a un súper asesor, a una interminable cantidad de uniformados, suscita una pelea sin fin en el Congreso y hace desaparecer al nuevo primer ministro, es como para pensar la hipótesis de lo que pasaría en una crisis mucho más fuerte.

Las fuentes que hemos consultado indican además que el APRA ya ha iniciado contactos con fujimoristas y toledistas, aparentemente con el compromiso de proceder al enfriamiento de todas las investigaciones sobre corrupción y alcanzar la reconciliación de la clase política. A Toledo se le estaría ofreciendo un retiro honroso de la política y a Fujimori alguna forma de salida de la DIROES. Un abrazo de la corrupción, ni más ni menos.

EN CRISIS

El analista y exministro de Educación, Nicolás Lynch, minimizó las pretensiones presidenciales del mandatario Alan García y refirió que más allá de lo que el Apra pueda hacer para librar la inhabilitación el gobierno se encuentra en un momento de extrema debilidad debido al incumplimiento de sus promesas a los sectores populares.

Y encima de esto ha venido el caso López Meneses lo cual nos hace ver que tampoco hay un control claro de los organismos de seguridad por lo que pensamos que se podría crear una crisis de gobernabilidad en el país si el gobierno no afronta el tema y le da una explicación clara al país, y sobre todo empieza a responder a las demandas populares que es lo más importante de todo”, dijo.

LEVANTAMIENTO DEL 75

En febrero de 1975 durante el gobierno del general Juan Velasco Alvarado se produjo una huelga policial con saqueos e incendios y cientos de muertos, más de mil heridos de bala y cuantiosos daños materiales en Lima. En la asonada participó el Partido Aprista, según diversos testimonios.

Ese mismo año en agosto se llevó a cabo el denominado “Tacnazo” del entonces primer ministro Francisco Morales Bermúdez, que derrocó a Velasco.

Raúl Wiener / Ramiro Angulo


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