Apoyo de la población es de vital importancia

Nunca debe olvidarse que en cualquier parte del planeta solo ganan una guerra quienes cuentan con el apoyo de la población y eso fue lo que hicieron los militares peruanos a fines de los ochenta, incluso sin el apoyo político necesario.

| 10 marzo 2014 10:03 AM | Política | 1.4k Lecturas
Apoyo de la población es de vital importancia
Solo se gana una guerra con el apoyo de la gente
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En los últimos años, y en especial en los “tiempos de Cueto”, lo que no han hecho los militares peruanos en el VRAEM, y mucho menos los funcionarios de DEVIDA, es buscar aliados en la población de la zona. La razón: como todos son productores de coca no los consideran interlocutores legítimos.

Los peruanos olvidamos que gracias al liderazgo de la Defensa Civil Anti Subversiva (Deca) del VRAEM, se logró la expulsión de Sendero del campo.

CÓMO GANAMOS

Para decirlo con claridad y sin medias tintas. Los peruanos le ganamos la guerra a Sendero cuando éstos perdieron el apoyo campesino y cuando los ronderos los expulsaron del campo. Y eso para Sendero fue letal porque ellos eran un grupo maoísta, campesinista y su estrategia, política y militar, para la captura del poder, tenía, sí o sí, que contar con el apoyo de los campesinos.

La sociedad peruana hasta hoy no reconoce que el punto de inflexión de la derrota de Sendero es cuando desde 1988 los campesinos se organizan, se enfrentan y expulsan a los senderistas; y lo hacen por convicción y por decisión propia. Los ronderos que vencieron a Sendero no tienen nada que ver con los paramilitares colombianos o la Defensa Civil de los países centroamericanos.

Los campesinos se enfrentaron a los senderistas que los querían utilizar, que les cerraban sus ferias, que reclutaban a sus hijos y los incorporaban al “partido”, luego de la prueba de fuego a que los sometían que era, simplemente, matar a las autoridades rurales.

Los campesinos, por esa razón, desde mediados de los años ochenta, no dudaron en oponerse a Sendero y decidieron organizarse de manera distinta a la propuesta de la Defensa Civil al estilo centroamericano y colombiano.

Un dato de la realidad que ayuda a entender la derrota de Sendero es que desde 1988 los militares peruanos aceptan que los senderistas no eran solo un grupo terrorista, sino que eran un grupo subversivo que le había declarado la guerra al sistema político, social y económico del país y que no se les podía combatir como si se tratara de un grupo de delincuentes ni como simples terroristas porque tenían objetivos políticos, tácticas y estrategias y querían tomar el poder. Y, entonces, deciden disputarle su base social.

LA HISTORIA OFICIAL

El año pasado tuve la oportunidad de estar en Ayacucho, en Víctor Fajardo, Hualla y Canaria, el 12 de setiembre, fecha en que se capturó a Guzmán.

No saben el mal rato que pasé conviviendo con la rabia contenida de campesinos, ronderos que se enfrentaron, no una sino muchas veces a los senderistas, y no saben lo duro que fue escucharlos decir “nosotros no existimos”, “para el país solo existe Tarata y el Benedicto y el Miyashiro, ni siquiera Ketín Vidal”.

Y es que, por desgracia, la casi totalidad de analistas y las organizaciones políticas, sostienen que el punto de quiebre de Sendero es cuando se captura a Guzmán. Incluso eso lo dice el informe final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR).

Solo se gana una guerra con el apoyo de la gente

CUÁN EQUIVOCADOS ESTÁN

Ciertamente, la detención del líder senderista fue muy importante pero esta se produjo cuando Sendero había perdido rumbo y su proyecto político y militar para capturar el poder ya era inviable porque había perdido el campo; y sobre-actuaba buscando una intervención militar peruana o la intervención de una fuerza multinacional.

Ciertamente los policías de la DINCOTE hicieron un buen trabajo capturando a un Guzmán ya derrotado, acorralado y asustado, que no tenía ni una guardia de seguridad; porque Sendero estaba ya infiltrado y tan dividido que Abimael desconfiaba hasta de su sombra, razón por la que pidió protección a sus amigos y no al Partido.

NO SOMOS PARTE

Pero lo que es una verdad irrefutable es que la guerra la perdió Sendero cuando el campo le dijo “no somos parte de su proyecto político”. Y eso ocurrió en 1988, cuando el ingeniero Alberto Fujimori ni pensaba presentarse a la Presidencia. Y, nos guste o no, cuando los militares entendieron lo que hoy nadie quiere aceptar: el Perú vivía una guerra porque un grupo subversivo quería tomar el poder.

Se habla mucho de que el gobierno de los noventa derrotó a Sendero. Esa es una verdad a medias. Es cierto, que el presidente Alberto Fujimori restableció la presencia del Estado a nivel nacional y también que cambió las viejas armas de los ronderos por escopetas retrocargas; pero lo hizo en 1990, cuando Ayacucho ya no era prioridad para Sendero, cuando Lima era el centro de los asesinatos y atentados terroristas, puros y simples.

LA CLAVE

El gran “secreto” oculto, minimizado, vilipendiado y vituperado, fue que los militares aceptaron que Sendero era un grupo subversivo que quería tomar el poder y por lo tanto la manera como debía derrotársele era disputándole las bases campesinas que querían ganar.

¿Qué hicieron los militares? Entendieron que la propuesta de organización campesina que tenían no iba a funcionar y entonces fueron comunidad por comunidad y les dijeron “Ustedes elijan al presidente de los ronderos”. Siempre el elegido fue el de mayor edad.

La derrota de Sendero fue el resultado de muchos esfuerzos de distintos sectores de la sociedad, sin embargo resultó clave la alianza entre las Fuerzas Armadas y los campesinos organizados en rondas y liderados por los actuales productores de coca organizados en las Decas; productores a los que hoy se ignora.

Para decirlo en pocas palabras, los militares y los campesinos, y en especial los productores de coca, se unieron porque tenían un enemigo común: Sendero Luminoso.

EL VRAE

En la actualidad y desde hace catorce años, cuando a un ingeniero agrícola se le ocurrió decir que las dos columnas armadas que quedaban de Sendero, la del Huallaga y la del VRAE, eran simples remanentes (se entiende que de un problema ya resuelto) y que no tenían ideología y que eran poco menos que sicarios del narcotráfico, y lo peor de todo, cuando casi todo el país hizo suyo ese análisis, comenzaron otro tipo de problemas. Todos los actores políticos y militares volvieron, como en 1980, a realizar un análisis que partía, de nuevo, de un diagnóstico equivocado.

Cuando Sendero se levantó en armas en 1980, muchos miembros del partido de gobierno volvieron a sostener que se trataba de abigeos. Cosa parecida ocurre en la actualidad, la columna armada de Sendero ciertamente protege la salida de la coca que se produce en el VRAEM pero, guste o no, tienen un proyecto político, falso si se quiere, pero proyecto político como lo tenían los senderistas en 1980.

Solo se gana una guerra con el apoyo de la gente

NADIE QUIERE ABORDAR

La producción de coca se produce en el Valle del Río Apurímac y el Ene. Este gobierno habla del VRAEM. La razón: incluye a los sectores sociales que indirectamente también viven de la economía de la coca. Según las cifras oficiales, el tema compromete a un poco más de 600,000 peruanos.

Para la mayoría de políticos y analistas, periodistas y quienes viven en Lima, los que siembran coca debían ser poco menos que eliminados.

Pero nadie dice que esos 600,000 peruanos viven de la economía de la coca. Y nadie dice con claridad que para cerrar el circuito comercial tienen, simplemente, que sacar la coca del Valle y para hacerlo tienen dos alternativas: o sobornan a la policía o le pagan a la columna senderista del VRAEM; tienen que lograr la complicidad de la policía o de la columna armada de los hermanos Quispe Palomino. Y nadie quiere asumir que ese es el problema.

VICTORIA TÁCTICA, NO ESTRATÉGICA

La eliminación de “Alipio” y “Gabriel” se está desaprovechando y lo que ha sido la mayor victoria táctica de las Fuerzas Armadas puede convertirse, por desgracia, en una derrota estratégica muy importante a favor de los senderistas del VRAEM.

Cuando en 1999 se capturó a “Feliciano”, no se realizaron operaciones militares complementarias para poner punto final al tema de la columna armada de Sendero en el VRAEM.

Esa especie de tregua que se les dio a los senderistas que quedaron en el VRAEM, fue bien aprovechada. Comenzaron un trabajo distinto en el Valle. Les pidieron perdón a los campesinos.

Dijeron que Guzmán había recurrido al genocidio y al terrorismo. Prometieron no volver a matar, nunca más, a un campesino y tampoco quitarle sus pertenencias; y pagar por todo lo que podían coger de la comunidad.

En una entrevista realizada por Frecuencia Latina el famoso Camarada “José” sostuvo: “Para revertir esa situación, ustedes no saben cuántas autocríticas y vergüenzas hemos pasado ante el pueblo” (Quispe en Punto Final). Y trabajaron 14 años.

La eliminación de “Alipio” y “Gabriel” fue en agosto del 2013 y se realizó en un contexto difícil para las huestes de los hermanos Quispe Palomino. La razón: los pobladores del VRAEM estaban enojados y sorprendidos porque los senderistas estaban solicitándoles cupos a la empresa que construía la carretera Quinua-San Francisco; que, como se sabe, y desde hace más de treinta años, es uno de los mayores anhelos de toda la población del VRAEM. Y tales hostilizaciones habían llegado no solo al robo de alimentos y medicinas sino a quemar las maquinarias que éstos utilizaban.

Por esos días, en el VRAEM, los productores de coca se encontraban también muy preocupados por posibles operativos de erradicación de plantaciones de coca y se preparaban para “resistir” las posibles operaciones de DEVIDA.

No obstante, más de un productor de coca dudaba desde mediados del 2013 de la capacidad real de la columna de José. La razón: sostienen en privado (porque lo saben) que dicha columna tiene “tropa” pero carece de dirigentes políticos y militares.

Y ahora deben también estimar que con la muerte de “Alipio” y “Gabriel” y con la detención de varios de los mandos de la columna, su capacidad bélica se encuentra seriamente afectada.

Un cocalero comentó alguna vez que la columna senderista del VRAEM está intacta, y que deben continuar siendo los 400 hombres que estiman los servicios de inteligencia. Pero que su debilidad es que la dirección de la columna adolece de los mismos defectos de todas las organizaciones políticas peruanas; es decir, son dirigidas por caudillos y los militantes solo cumplen tareas menores.

Hoy que se habla de erradicación inminente en el VRAEM, es oportuno recordar que el número de armas en la zona no se encuentra registrado en ninguna parte y que luego que finalizó el enfrentamiento de los ronderos con Sendero, nadie devolvió arma alguna.

IMPORTANTE

Es importante tener presente que luego del operativo donde fueron liquidados “Alipio” y “Gabriel”, se filtraron detalles del mismo y fue así como se conoció que existían “equipos combinados y especiales de las FFAA y de la Policía Nacional” pero también algunos detalles que no debieron haberse revelado como que las comunicaciones de los senderistas del VRAEM estaban intervenidas, que se habían “comprado” a varios de los que tenían como misión transmitir las órdenes y los planes que la jefatura senderista disponía, etc.

Todos estos problemas es muy probable que ya hayan sido resueltos cambiando los medios de comunicación que empleaba la columna del VRAEM; las llamadas “casas seguras”; los “mensajeros” y hasta los planes tácticos y hasta algunos objetivos estratégicos.

Sostienen los entendidos que estos cambios se pueden realizar en un tiempo mínimo de cuatro a seis meses.

Bueno, si el abatimiento de “Alipio” y “Gabriel” se realizó el 11 de agosto del 2013, eso quiere decir que ya han pasado por lo menos cinco meses que les deben haber servido para cambiar todo lo que tenían que cambiar. Por esa razón: el país debería estar preparado para una posible“reaparición” del Sendero de los Quispe Palomino.

ERRORES

Con un Sendero cuestionado por la población, que volvía a robar y a chantajear y que con sus acciones hizo que se suspendiera la continuación de la famosa y anhelada carretera. Con un Sendero al que los productores de coca lo veían débil y del que comenzaban a volver a desconfiar, el Gobierno perdió la gran oportunidad de aislarlos y acercarse a la población, a los productores de coca.

Y no lo ha hecho entre otras razones por la existencia de sendos compromisos internacionales que el país tiene al respecto que considera a los productores de coca como parte de la cadena del narcotráfico.

No se entiende que, según las cifras oficiales, el área de intervención de VRAEM compromete a casi 420 mil peruanos y en el área de influencia a 200 mil peruanos. Es decir, estamos hablando de más de 600 mil peruanos a los que no se les puede tratar como ciudadanos de quinta categoría.

El gobierno del presidente Ollanta Humala ha invertido en el VRAEM como no lo ha hecho ningún gobierno. Sin embargo, esas inversiones se hacen porque los funcionarios que tienen esa responsabilidad estiman que son importantes. Pero a los 600 mil peruanos comprometidos con el problema en esta cuenca, no se les pregunta, no se les escucha, no se los convierte en actores políticos.

Si se les convirtiera en actores políticos, ellos serían los que debieran dirigir la futura erradicación.

Finalmente, se conoce que entre mayo y junio se iniciará la erradicación de coca en el VRAEM; 16 mil hectáreas sostienen algunos funcionarios gubernamentales. Es decir, en el mes en que la campaña electoral municipal y regional estará en su momento más importante y en el mes que Conga y Tía María debían echarse a andar… Para no citar la secuela de temas que el fallo de la Corte de La Haya nos ha dejado.

HAY QUE MEJORAR LAS RELACIONES

Desde el trato personal y político

Es urgente que las Fuerzas Armadas mejoren su relación con la población y eso va desde el trato personal y culmina en el debate político. El Gobierno y las Fuerzas Armadas deben crear interlocutores políticos entre los cocaleros, no importa que lo sean; tácticamente para mejorar su relación con la población; estratégicamente, porque si eso se logra, el grupo de los Quispe Palomino quedará aislado y, en segundo lugar, porque se crearán las condiciones para que los propios productores sean los que dirijan la erradicación de la coca.

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Colaborador 9324 La Primera Digital