Aló, don Bieto

¿Tuvo algo que ver este gobierno con la caída de los “alejos” del diario “El Comercio” (Alejandro Miró Quesada Garland, hijo de Alejandro Miró Quesada de la Guerra), y su reemplazo por un nuevo director periodístico y una distinta composición en el directorio de la empresa? La duda ha empezado a asaltarme cada vez que me doy cuenta que Alan García tenía el control sobre diversos y contradictorios operadores políticos y que siempre estuvo jugando al filo de la navaja, sin que se le notara demasiado.

| 28 octubre 2009 12:10 AM | Política | 520 Lecturas
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Explicar por qué un hombre de cierto progresismo, sobre todo para la familia de la que es parte, se convirtió de pronto en el elegido de antiguos alejistas, como Pepe Graña y Emilio Rodríguez Larraín, que fueron determinantes en la estable mayoría de los años 90, y cómo fue que Paco Miró Quesada y sus nuevos aliados coincidieron instantáneamente, en su primera sesión, que lo de la investigación basada en las grabaciones de BTR sobre actos de corrupción de miembros del gobierno, no debía ser publicado, es hasta hoy un sabroso acertijo.

En general se piensa que la nueva conducción evaluó los riesgos para la viabilidad del sistema del tipo de destape que iba a hacerse. Y Paquito ha insistido que le crean que lo hizo porque para él, no se enfrenta un delito con otro delito. Es decir que no sería legítimo usar como prueba contra los corruptos, las grabaciones ilegales. Pero, como digo, caben otras hipótesis. Después de todo, los votos que definieron la nueva mayoría, eran más cercanos a García que al entonces candidato a director. En particular, Pepe Graña Miró Quesada, el constructor con mayor número de contratos de este gobierno, entre ellos el megaproyecto de Collique.

¿Y si García ya sabía de la “traición” de BTR y buscó aliados en el diario de La Rifa para detener el escándalo, ofreciendo los votos que tenía bajo su control? Algunas versiones insisten que entre los diálogos chuponeados hay muchos que corresponden a la sección Bieto y los medios de comunicación, así como hay un paquete de Bieto y los jueces, otro de Bieto y los políticos, y varios más. ¿Cuántos estarán haciendo gestiones al más alto nivel para que no salga lo suyo y no se derrumben varios falsos prestigios? ¿Habrán sido grabados datos que no conocemos sobre el drama particular y paralelo, que se vivió en el decano de la prensa, cuando el gobierno asistía a su peor crisis política?

Uno quisiera creer en aquello de que al final todo siempre se sabe. La mortal pócima que García armó con lobistas cazando inversiones y dirigiendo gestiones por vías heterodoxas, y espías registrando todo, ha mostrado que tiene tanta dinamita que cada cierto tiempo vuelve al primer plano. Un año después que Bieto y Rómulo se hicieron famosos, las piezas del rompecabezas se siguen juntando y la imagen de la verdad es cada vez más evidente. Los diques construidos por el juez Barreto y la jueza Martínez para esconder, cercenar y refundir la información acumulada y contrarrestar su potencia explosiva, se están resquebrajando. Una vez más el Perú tiene una oportunidad para la verdad. No la desperdiciemos.


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