Alan García asegura que no le teme a la inhabilitación

El exmandatario Alan García analiza la reacción chilena luego del fallo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya. Dice que ahora se puede hablar de reducir gastos en armamentos. Se queja de que somos muy poco efusivos con el resultado. Resalta el papel del presidente ecuatoriano Rafael Correa en el proceso y responde a sus críticos que han hecho mofa por su incursión en la poesía; y anuncia otro poema sobre la historia de la filosofía.

| 31 enero 2014 10:01 AM | Política | 1.3k Lecturas
Alan García asegura que no le teme a la inhabilitación
Volvería a conmutar penas si es necesario
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Esta conversación se dio antes de que se conociera que el fiscal de la Nación, José Peláez Bardales, rechazara una ampliación de investigación en el caso “narcoindultos”.

—¿Por qué cree que el presidente Piñera y Bachelet dicen que el triángulo terrestre les pertenece cuando la Corte de La Haya no ha dicho absolutamente nada sobre este tema?

—Pienso que este es un momento en el que inevitablemente hay en Chile lo que en el Perú llamamos desfleme, una expresión de descontento ante el resultado y la búsqueda de algún argumento que puede compensar al pueblo chileno porque el pueblo chileno debe estar reclamando a sus dirigentes. Me parece un argumento no consistente, no fundamentado.

—¿Qué opina sobre las supuestas condiciones que pone Chile para ejecutar el fallo, como el asunto de adherirnos a la Convención del Mar?

—Ese un tema de soberanía y derecho interno del Perú y no tiene nada que ver con las relaciones bilaterales con Chile y mucho menos con el fallo de La Haya.

—No cesan las críticas contra usted por haber roto el pacto verbal de no hablar antes que el presidente Ollanta Humala luego de escuchar el fallo. Keiko se sumó a las críticas.

—Eso del pacto es una leyenda que algunas personas han lanzado. Yo he estado con el presidente Humala y el presidente Toledo y en ningún momento se trató ni se acordó que no hubiera expresiones después del fallo. Lo que evité fue hablar previamente al fallo.

—Pero hasta Keiko habla de un acuerdo verbal.

—Seguramente hubo algún acuerdo en alguna reunión en la que ella estuvo. Cuando me reuní con los presidentes en Palacio, no hablamos de eso. Por consiguiente, yo no tengo que sujetar mi comportamiento ni mi libertad de expresión a lo que dicen algunos por animadversión política.

—¿Fue un error suyo demorar la presentación de la demanda?

—No, porque desde que la presidenta Bachelet llegó a Lima a mi toma de posesión y aceptó ir al desfile militar y quedarse más días de lo que había previsto entendía que podíamos establecer una relación que nos permitiera llegar a conclusiones satisfactorias en el tema del ángulo marítimo e inclusive nos dimos un plazo para eso como lo explica el excanciller José Antonio García Belaunde en un documento publicado en un diario local. Dijimos: vamos a conversar, a convencer y, si pasado un tiempo no se puede, vamos a decir a Chile con seriedad y transparencia: los vamos a demandar. Hicimos lo que pudimos y, como no se dio ninguna reacción como esperábamos, procedimos de depositar la demanda.

—¿Usted le sugirió a su canciller José Antonio García Belaunde que propusiera a Chile que Estados Unidos sea el mediador en el diferendo marítimo?

—No.

—¿Fue una iniciativa de él entonces?

—Entiendo que fue una iniciativa para intentar convencer a la presidenta Bachelet y al canciller de ella para una solución sin recurrir a la Corte. Hicimos todo lo posible, pero no hubo una respuesta, y yo escuché “demándenos” entonces así se hizo.

—Pero con retraso, porque incluso los tacneños realizaron una gran marcha en abril del 2007 para exigir que su gobierno presente la demanda que se había gestado en gobiernos anteriores.

—No hubo una gran marcha. De los tacneños fue un pequeño grupo.

—No fue un pequeño grupo.

—Bueno, en todo caso están las fotografías. La manifestación fue disuelta porque algunos exaltados hacían maniobras electorales con el tema.

—¿Acaso usted no se apuró a presentarlo luego de la marcha?

—En absoluto. Nosotros teníamos bien claras las cosas. Estábamos cumpliendo un calendario de conversemos primero y si no había resultados, entonces vámonos a La Haya.

—¿Cree usted que es conveniente reducir el gasto en armamento ahora que ha quedado delimitada la frontera marítima?

—Yo creo y así lo planteé al presidente Piñera que, habida cuenta las relaciones óptimas que tenemos con Ecuador y cada vez más socialmente profundas con Chile, podíamos pensar en una reducción en gasto de armamento. Además propuse transparentar las compras, es decir, saber qué es lo que estamos comprando cada uno.

—¿Si volviera a ser presidente, reduciría usted los gastos en armamentos?

—Nunca de manera unilateral. Tiene que surgir de un acuerdo entre los países y además debe ser supervisable por las partes.

—No creo que Chile acepte una reducción en la compra.

—¿Cómo sabe? Yo no soy tan negativo.

—Le propuso a Piñera y este no dijo nada.

—Sí aceptó mi propuesta el presidente Piñera. Lo que pasa es que se vencían los plazos de mi gobierno; y el actual gobierno no sé si ha continuado con esas conversaciones.

—¿Qué opina sobre duras críticas contra su poema aparecidas en un diario local?

—Yo no sé si los que hablan tienen condiciones de críticos literarios. Los que critican al poema y a mí son simples adversarios políticos. Todo lo que haga Alan García les dará cólera. Yo lo sé y no les hago caso. El Morro tiene un sentido especial en mí. Estoy seguro que una de las primeras cosas que hizo mi familia cuando era muy niño fue llevarme a ver el mar, porque nací cerca. Y seguramente se grabó ahí en mí el Morro para siempre. Además, mi bisabuelo peleó en el Morro, de manera que para mí siempre fue como un altar, un lugar donde Iglesias resistió seis horas con valentía y solo bayonetas, un lugar de historia.

—¿Le hará un poema al fallo?

—No sobre el fallo, pero tengo en marcha un poema en rima sobre la historia de la filosofía, que en su momento haré conocer. A quienes lo escuchen bien, y allá ellos que solo saben odiar y criticar. Todo el mundo sabe que la oratoria que es el camino de la musicalidad auditiva bien permite hacer poesía. ¿O es ahora un crimen hacer poesía? ¿O es que los incapaces de hacer poesía tienen que criticar?

—¿Cuál es el papel que ha cumplido el presidente ecuatoriano Rafael Correa en el proceso?

—La importancia de Correa es que al suscribir en el último mes de mi gobierno, después de muchas conversaciones y tratos personales con él, un tratado de límites marítimos dejó sin pie los acuerdo pesqueros de 1952 y los confinó a ser solo eso: acuerdos pesqueros. Eso fue una gran cosa, pues la defensa chilena, que pretendía que fueron tratados de límites marítimos, se quedó sin piso. Cuando Ecuador firmó el tratado marítimo con el Perú, Chile quedó sin pie. Los jueces en la primera media hora de su lectura usando ese argumento, aunque sin mencionar al Ecuador, dijeron que los acuerdos del 52 no constituyen tratados de límites marítimos. Ahí está la trascendencia de lo que hizo Ecuador, lo que hizo Correa.

—¿Cuál cree que es el futuro después del fallo?

—Yo estoy seguro que después de unos días, semanas, de recriminaciones y quejas allá, no quedará otro camino que aceptar la ley internacional y la opinión pública mundial. Podrán, me imagino, los políticos recriminarse unos a otros, intentar sacar mejor partido ante la población, pero el fallo debe cumplirse de todas maneras. La población de Chile, a pesar de lo que se cree, es una población pragmática y educada, que sabe que habiendo aceptado la jurisdicción internacional no queda otro camino que cumplir la ley. Lo que el 27 cambió es para siempre.

—La ejecución debe ser inmediata sin negociaciones de por medio.

—Lo inmediato es que sabemos cuál es la línea. ¿Y qué hay que negociar?

—¿Cómo evalúa el papel del gobierno en el proceso?

—Me parece bien. Mantuvo al agente Allan Wagner e incorporó en el equipo al canciller José Antonio García Belaunde, que presentó conmigo la demanda.

—Hay analistas que indican que a usted le gustaría pasar a la segunda vuelta con Keiko Fujimori ¿Piensa en eso?

—No he pensado todavía en postular a la presidencia de la República. Lo que no entra en la cabeza de los analistas, yo diré obsesionados en mi candidatura y que por ese camino la van construyendo sin saberlo, es que en estos tiempos yo solo he optado por defender las obras de mi gobierno de la suciedad que les lanzan encima.

—Sin embargo, parece que usted está en constante campaña ¿no? Hace poco hizo un mitin en el Callao.

—En campaña constante porque tengo que responder a la inventiva, a la agresión constante que nace en Palacio de Gobierno, mediante sus instrumentos inmediatos, que son sus parlamentarios.

—Antes de pasar a otra pregunta, ¿por qué siempre cuando termina un mitin tiene que tomar cerveza?

—A veces soltaba una paloma, que ahora las atacan en el Vaticano las aves de rapiña. Bueno, ahora brindo con el pueblo. El pueblo toma cerveza. Los viernes y los sábados me gusta tomar cerveza, a usted ¿no? Tomarla colectivamente es una forma de aprecio, de compartir algo.

—¿Hace cuánto no habla con Rómulo León?

—Hace mucho tiempo.

—¿Si volviera a ser presidente, conmutaría las penas a los presos por narcotráfico?

—Si lo merecen, sí. El presidente Obama acaba de conmutar las penas a cientos de presos por narcotráfico y nadie lo ha acusado de confabulación o conspiración para delinquir.

—Pero estamos hablando de más de 3,200.

—No, señor, eso no lo dice ni la Megacomisión. Nosotros hemos conmutado penas a 5,200 presos de los cuales hay 400 casos de narcotráfico. Pero en nuestro país y en nuestras cárceles casi el 50% de personas ingresadas son por narcotráfico, pequeños o medianos. Normalmente los grandes no están.

—¿Entonces sí volvería a conmutar a presos por narcotráfico?

—Si las personas los acreditan con buena conducta, si son madres y si están presas por ser micropaqueteras, si tienen hijos menores o si son personas a las que se interna por marihuana, sí.

—¿Le teme a la inhabilitación?

—No le temo, porque creo que es imposible.

—¿Imposible?

—Sí.

—¿Usted se considera un hombre de izquierda o derecha?

—Soy un hombre de izquierda, porque trabajo para los más humildes. No hablo de ellos todo el tiempo ni me rasgo las vestiduras como los demagogos, pero creo que he hecho más por ellos en agua, en electrificación, en educación, que todos estos habladores que no han puesto ni un ladrillo por el Perú.

—¿Pero no son pocas las voces que hablan de su derechización. ¿Qué les puede decir?

—Que son tontos, que no leen, que no estudian y que lo único que quieren es que no gane.

—¿Qué piensa ahora sobre el antiimperialismo?

—Que hay que ser antiimperialista, que significa saber negociar con el capital y con los países más fuertes y no arrodillarse ante ellos.

—¿Qué le parece la polémica sobre la posible candidatura de Gastón Acurio?

—Me parece excelente. Yo la saludé. Yo no tengo la obsesión de ser el único presidente del Perú. Qué tontería.

—¿Es verdad que usted lo quería como ministro?

—No, jamás, eso es otra de las leyendas. Me parece un hombre que ha tenido mucho éxito en el plano empresarial a través de este tema de la cocina, de la gastronomía, que da mucha autoestima al pueblo. Ha mostrado capacidades que ojalá algún día se pongan al servicio de la cosa pública.

—¿Indultaría a Fujimori si volviera a ser presidente de la República?

—Lo vería en el momento en que llegue a ser presidente pero ahora no soy ni siquiera candidato.

—¿Qué opina sobre la queja constante del exdictador, después de que no ha logrado el indulto?

—Yo creo que es una persona que tiene 78 años que ha tenido varias intervenciones quirúrgicas, que ha sido sancionado por la interrupción de la vía democrática del Perú; pero creo que siempre hay que poner en la balanza la justicia y la piedad. Hay que saber condolerse de la suerte de la otra persona.

SE TRATA DE DEMOSTRAR QUE SOMOS MÁS INTELIGENTES

Quiere más júbilo por el fallo

“Me gustaría que el país viva más intensamente el júbilo del día 27 de enero. Me parece que somos un país un tanto triste. No hay que recriminar nunca al que perdió algo de territorio marítimo, porque hay que pensar siempre en construir una nueva amistad a partir de la nueva realidad. Pero es necesario sentir alegría interna. Este es un largo tema y todos los peruanos hemos vivido por decenios recordando hechos infaustos. Quisiera que todos sepamos que hemos sido mejores argumentadores que Chile, que al momento de aplicar un modelo económico también lo hicimos con mayor eficacia y por eso crecimos con mucha más velocidad que ellos. Siempre dije que no se trata de comprar cañones sino de demostrar que somos más inteligentes y yo creo que podemos hacer mejor las cosas. Yo creo que, aun ahora, lo estamos haciendo mejor y lo vamos a seguir haciendo mejor”, dice García.


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Colaborador 9324 La Primera Digital