Afortunado playero

Linda historia la de ayer de Bullard en la nave madrina de la flota mediática más grande de América Latina. Según nos cuenta, hace un tiempo él se sentía un feliz veraneante de las paradisiacas playas del Caribe, al que de pronto le dieron la orden de marchar al polo norte y condenarse a la congelación en medio de un blanco absoluto y aburrido.

| 19 enero 2014 01:01 PM | Política | 942 Lecturas
Afortunado playero
El playero feliz
Por: Raúl Wiener
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La PrimeraY que ese era el significado que le asignaba a la elección de Humala, que finalmente no resultó en una experiencia polar, sino en el mediocre invierno gris de Lima, de dónde sale que a veces no se sepa si festejar que no se llegó a ninguna situación extrema, o si quejarse por el bello sol que se dejó atrás.

No vamos a discutir aquí la idea de lo paradisiacos que pudieron ser los años anteriores a julio de 2011. Por lo menos debe de haber mucha gente que sentía que en el Perú se había creado una clase dirigente en vacaciones permanentes a sus costillas, lo que se expresó en sucesivas votaciones que buscaban justamente descongelar situaciones: Estado paralizado, privilegios escandalosos, estructura social polarizada, medios de comunicación cada vez más concentrados. El punto es que con Humala, esta voluntad ciudadana fue más clara que nunca, de ahí tantos miedos y sensación de exilio de la que habla el abogado que escribe los sábados en El Comercio. La derrota de Keiko Fujimori aplastada por más de la mitad de los votantes peruanos, reflejaba que la idea de regresar al punto de partida del modelo actual, despertaba un rechazo muy amplio en la población.

Entonces, ¿qué pasó?, ¿apareció un Ollanta a mitad de camino entre el polo y el verano permanente que ni Bullard, ni MMMQ, ni otros habían imaginado? Bueno, esa es una de las historias para explicar lo sucedido. La otra es la de la hoja de ruta que dicen que comprometió a Humala con un programa opuesto al de la primera vuelta. Todo lo cual, por supuesto, quiere esconder que los del “grupo Caribe”, han seguido mandando y dándose la gran vida. En realidad fueron ellos los que metieron al nuevo presidente en un cubo de hielo y le dijeron que, si se salía de ahí, estaba perdido porque no habría inversiones ni dinero en el país. Y el hombre se congeló en el tiempo.

Lo demás, que el clima ya no es el de hace algunos años, cuando los precios de materias primas estaban en todo lo alto y los bancos estaban llenos de dinero, está fuera de toda duda. Pero la culpa no es de Humala sino del modelo mismo que está viviendo en gran parte de pura inercia. Pero la ventaja del escenario creado es que nuestras élites ya no sienten amenazas sobre ellos y al mismo tiempo pueden decir que el nacionalista es el culpable del deterioro al que estamos asistiendo.

Raúl Wiener


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