20 años de duelo por Huilca

Las heridas por el asesinato del dirigente sindical Pedro Huilca en 1992, durante la dictadura, aún no cierran para su familia ni para la justicia. Los excolinas, según los testimonios, son los autores, pero aún la Fiscalía no concluye sus investigaciones ni emite su dictamen acusatorio.

| 21 diciembre 2012 12:12 AM | Política | 948 Lecturas
20 años de duelo por Huilca
El asesinato del líder sindical Pedro Huilca sigue impune.
Fiscalía no concluye investigación contra responsables del asesinato del exsecretario general de la CGTP Pedro Huilca.

Más datos

AMENAZA

Fujimori ante un numeroso grupo de asistentes a la CADE 92 dijo, en presencia de Pedro Huilca: “¡Los días de la CGTP comunista ya se han terminado! ¡Éste ya no es el país donde mandan las cúpulas de la CGTP!”.
948

Huilca, de 42 años, era secretario general de la Confederación General de Trabajadores del Perú (CGTP), cuando fue acribillado con unos 40 balazos el 18 de diciembre de 1992, dentro de una camioneta y frente a la puerta de su casa.

Aquel día fatal, el dirigente, que enfrentaba valientemente a la dictadura de Alberto Fujimori, terminó su desayuno con su familia y salió de su casa a las 8 y 25 de la mañana, cuando los sicarios callaron su lucha.

El fujimontesinismo inculpó y encarceló por esa muerte a unos presuntos senderistas, pero el testimonio, al término de la dictadura, de un exagente del Servicio de Inteligencia Nacional (SIN), Clemente Alayo, corroborado por Ángel Sauñi Pomaya, técnico del Servicio de Inteligencia del Ejército (SIE), reveló que excolinas, al mando de Martin Rivas, fueron los responsables materiales del homicidio de Huilca y Fujimori y su exasesor Vladimiro Montesinos, los autores intelectuales.

César Vásquez Bazán, exministro de Economía del primer régimen de Alan García, acusa en su blog al coronel en retiro Roberto Huamán Azcurra de haber participado en la planificación del asesinato del dirigente de construcción civil, Pedro Huilca Tecse, además de responsabilizarlo de “múltiples asesinatos políticos durante la dictadura” de Fujimori.

El libro Crimen de La Cantuta, del periodista Efraín Rúa, recoge el testimonio de Alayo, quien contó que Santiago Martin Rivas, entonces jefe operativo del Grupo Colina, le anunció, en octubre del año 1992, que se preparaba el crimen de Huilca, luego de recibir una llamada de Fujimori.

Alayo refirió que volvió a oír del proyectado atentado a Huilca a inicios de noviembre cuando se encontró con Rivas, quien estaba acompañado de Mariela Barreto (posteriormente asesinada por Rivas por supuesta infidencia) y dos sujetos, en una camioneta, cerca de la Plaza 2 de Mayo, a pocos pasos del local de la CGTP.

Martin Rivas le dijo a Alayo: “Mira, compadre, vas a reivindicarte de todas las cagadas que has hecho. La señorita que ves adelante va a participar con nosotros y tiene más huevos y cojones que tú. Y el chofer, ¿ves a ese grandazo que está allá al fondo?, ése también va a participar; y yo también, pero tú vas a dar el tiro de gracia (a Huilca). ¡Ahí quiero verte, carajo!”.

“Con el aval de la lucha antisubversiva fueron liquidadas conquistas sociales que le costaron sangre, sudor y lágrimas al movimiento popular. La liquidación de las ocho horas de trabajo, el remate de empresas estratégicas y el envilecimiento de la política nacional fueron posibles por la falta de una resistencia popular y nacional. Eso significó la muerte de Huilca”, escribió Rúa.

LUCHA POR LA VERDAD
La presidenta de la CGTP, Carmela Sifuentes, sostuvo que la demora de la Fiscalía en investigar el caso demostraría que habría protección de esa institución para con los asesinos de Huilca.

“Se sabe que el Grupo Colina asesinó a nuestro líder, pero no quiénes exactamente participaron en el crimen. Eso debe determinarse y nuestro gremio luchará para saber la verdad”, expresó.

Flor Huilca, hija del dirigente asesinado, lamentó que, a pesar que vivimos tiempos de democracia, aún no se esclarezca la verdad sobre la muerte de su padre.

“En la dictadura de Fujimori y Montesinos, quienes dominaban los aparatos de justicia siempre fue rechazada nuestra solicitud de investigar el crimen de mi padre, pero a pesar que estamos en un periodo democrático, es lamentable el desinterés para resolver esta situación”, dijo Huilca a LA PRIMERA.

La Corte Interamericana de Derechos Humanos estableció la responsabilidad del Estado peruano en la muerte de Huilca y ordenó el pago de una indemnización para la familia del líder obrero, y en esto se ha cumplido, pero los deudos sienten que las heridas están abiertas, porque los responsables no recibieron condena.

“Es un duelo de 20 años para nosotros porque no han sido procesados los asesinos de mi padre. Y los operadores de justicia no ayudan a cerrar las heridas”, lamenta Flor Huilca.


Henry Campos
Redacción


¿Quieres debatir este artículo? prueba abriendo un tema en nuestros foros.


...
Diario La Primera

Diario La Primera

La Primera Digital

Colaborador 1937 LPD

0.342445135117