Y llegó la tranquilidad…

A lo lejos, los vecinos de la urbanización Vipol y Mangomarca en San Juan de Lurigancho pensaron que en las alturas del cerro El Mirador se vivía un infierno. El fuego iba consumiendo de a pocos las carpas de los invasores, muchos de los cuales huyeron despavoridos al ver que eran miles de policías quienes los cercaban. Desde muy temprano, las laderas del cerro fueron tomadas por el gran contingente policial y el Serenazgo del distrito. El desalojo era inminente y pudo tener un final feliz para los vecinos que tanto habían sufrido en los últimos meses. Las batallas campales al fin se terminaron. O eso se espera.

Por Diario La Primera | 16 jul 2008 |    
(1) El fuego en el cerro dio la impresión que operativo se convertía en un infierno para invasores. (2) Miles de efectivos participaron del desalojo. Llega la calma.
Mañana tensa en Mangomarca. Miles de policías tomaron el cerro y obligaron a invasores a desalojar. Carpas acabaron incendiadas.

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Zona intangible

El alcalde Carlos Burgos explicó que la zona fue declarada inhabitable y según el subgerente de Defensa Civil, Rommel Calderón, el alto riesgo se debe a que en caso se registre un fuerte sismo ocasionaría que las grandes rocas se desprendan y perjudiquen a quien viva en el lugar.

Desde el 20 de junio, eran más de 300 los invasores que retaban a la población y también a las autoridades. Cada intento que hubo de desalojo resultó con vecinos y serenos heridos. Esta vez fue distinto. Mil doscientos efectivos y 300 serenos rodearon a los invasores y –salvo enfrentamientos con algunos revoltosos que aún se negaban a abandonar el lugar– la Policía trató que el desalojo sea pacífico.

El jefe distrital PNP, José Mejía Díaz, manifestó que pasadas las 9 de la mañana se les dio 20 minutos a los ocupantes para que se vayan de forma voluntaria. Sin embargo, “un 50% de los invasores intentó poner resistencia, tiraron piedras y amenazaban, pero al verse superados por los efectivos empezaron a quemar sus chozas. Por esos incidentes, detuvimos a dos revoltosos”. El resguardo seguirá los próximos quince días, pues “el terreno pertenece al distrito”, indicó Mejía.

“Fuera traficantes de terrenos”
Al ver que los ocupantes del cerro corrían, los vecinos aplaudían la operación policial. Sólo esperaban que todo acabe. Empezaban los gritos como “Fuera intrusos”. Un dirigente vecinal de Mangomarca, Lupo Navarro, sostuvo que “al fin se acabó el juego para Juan Aranda Riquelme, el traficante de terrenos que colocaba en Internet 100 metros de terreno a 500 dólares”. Recordó que Aranda se dedica a este negocio ilegal desde hace años debido a que fue captado haciendo estas invasiones en provincias como Piura, Chiclayo, Chimbote, Moquegua y en otros distritos de Lima, como en La Molina.

Los desalojados, muchos ancianos, alegaron que el cerro es un terreno libre de propiedad de la municipalidad de Huarochirí y no tener dinero para vivir. Además acusaron a los serenos distritales de ser los causantes de los enfrentamientos anteriores. Sin embargo, Teolinda Colquipisco, quien vive en Vipol desde hace 30 años, contó que los invasores les lanzaban piedras desde lo alto del cerro. “Habían varias denuncias de robos a la población. Arranchaban carteras y celulares. Eran delincuentes que paraban con palos y machetes que abusaban en las noches. Tememos que regresen, pero ahora estaremos más tranquilos”, dijo esperanzada.

Gianfranco Gonzales F.
Redacción


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