Violada y enterrada

La búsqueda desesperada de una pequeña desaparecida en Chincha acabó en un macabro hallazgo para sus familiares. Ayer, a las 8 de la mañana, efectivos de la Polícía Nacional encontraron en una acequia del centro poblado de Cruz Blanca, el cadáver semimomificado de la menor desaparecida hace 25 días. La madre de la niña, Cecilia Carbajal Herrera, no lo podía creer. Ella junto a los vecinos protagonizaron escenas de dolor.

Por Diario La Primera | 17 jul 2008 |    
Violada y enterrada
(1) Sus familiares habían llegado hasta Lima pidiendo hallar a la niña. Hoy viven un drama. (2) Macabro hallazgo en el sur.
Crimen conmociona Chincha. Niña desaparecida hace 25 días fue hallada muerta en una acequia cerca de su hogar.

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El pasado lunes, los familiares, amigos y vecinos de la menor, marcharon hasta la Dirincri en Lima. La madre contó que el papá de la pequeña, Jaime Figueroa Concepción, nunca reconoció a su hija y prefirió irse a vivir a Venezuela.

Según la comisaría de Chincha, el cuerpo pertenecería a la pequeña identificada como Alexandra Estefanía C.H., o ‘Sandrita’ como la llamaban sus familiares, de seis años, quien desapareció el pasado 22 de junio. Las primeras investigaciones revelaron que el raptor de la niña la violaba constantemente, pero al enterarse de que era buscada la mató. En Lima, un equipo de la División de Secuestros y de Homicidios viajó para buscar al violador.

“Dijo que era su padre”
Según Ana Carbajal, tía de la niña, cuando desapareció ‘Sandrita’, un vigilante del mercado de la zona vio a la niña llorando y cuando se le acercó a preguntarle el porqué de su llanto, un hombre de unos 28 años y de rasgos andinos se identificó como su padre y se la llevó. Los llantos de la niña no cesaron. El vigilante no conocía a la niña y recién cuando los familiares dieron a conocer su desaparición, pudo darse cuenta que era ella a quien había visto.

La señora Cecilia contó que ya no podía dormir. “Siento un dolor fuerte, siento que a mi hija le pegan y me siento impotente al no hallarla”, decía entre lágrimas. Esa mañana del domingo 22 de junio, había sido la primera vez que ella y la abuela, Valentina Herrera no acompañaron a Alexandra cuando salió de su casa. Desde esa vez, la abuela tuvo que ser internada al no perdonarse que su nieta no esté a su lado.

Todo el pueblo estaba esperanzado en hallarla a salvo. Su familia y vecinos se ayudaron con equipos de perifoneo para recorrer los distritos proclamando su nombre. Y por el poblado, un volante repartido informaba que 'Sandrita' sufría severos dolores estomacales, por lo que requería medicación cada seis horas e incluso iba a ser sometida a una operación quirúrgica. Hoy, Chincha llora su muerte.


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