Secuestro de vehículos

Los delincuentes son tan “creativos”, que idearon una nueva modalidad: el secuestro de vehículos. Consiste en robar un auto y luego pedir rescate, cuando este ya fue vendido por partes.

Por Diario La Primera | 15 ago 2009 |    
Secuestro de vehículos
“Secuestradores” de automóviles no respetan ni a las ex estrellas de la televisión, como Yufra.

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DETALLE

Yufra aconseja que el pago del “rescate” sea paralelo a la entrega del vehículo, porque se corre el riesgo de pagar por gusto, ya que los delincuentes igual lo van descuartizar, como a él le ocurrió por confiarse. Una de esas organizaciones delictivas es la “Banda de Edelmira”, que extorsionó a más de 20 víctimas, y  ya se encuentra tras las rejas.

Sólo en Lima y Callao se roban un promedio diario de 18 automóviles, según señalan las estadísticas de la PNP. Pero todo no queda allí: ahora al robo se suma la extorsión.

A través de una llamada anónima le dicen que tienen su auto y que si quiere recuperarlo -antes de ser desmantelado-, debe pagar un “rescate” que oscila entre los tres y cuatro mil nuevos soles.

Una de las víctimas fue Pedro Yufra (76), “Ojos lindos”, el popular cómico de la “Banda del Choclito”, de “Risas y salsa”, que un día padeció el robo de su auto.

Al poco tiempo recibió una llamada que le dijo: “Tenemos tu carro”. En un principio creyó que era una broma, pero después comprobó que su Nissan Sentra, de color guinda, su única herramienta de trabajo, porque hoy sobrevive haciendo taxi, no se encontraba donde lo había dejado.

“Ese carro me costó 4 mil dólares, con dinero adquirido en los Estados Unidos. El robo se produjo el 20 de julio a las 8 de la noche. A través del teléfono me dijeron: ’Queremos 4 mil soles si no entra a taller y lo despedazamos’, dijo.

Denunció el “secuestro”
El “Chino” Yufra no estaba dispuesto a pagar el rescate y denunció el “secuestro” a la policía. Pero los delincuentes cambiaron de estrategia.

Le dijeron que le iban a devolver el automóvil si es que compraba tarjetas telefónicas y les dictaba los códigos por teléfono. Así lo hizo: gastó 300 soles en las tarjetas.

Después le dijeron que su auto estaba en una cochera de la cuadra 10 del jirón Cusco. Pero eso fue mentira y la policía confirmó que los códigos fueron a parar a celulares del penal Castro Castro.

Al final su auto apareció, pero “canibalizado”. Los secuestradores se habían salido con la suya, pese a todo.

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