Prisioneros sin ser culpables

Pasó la pesadilla de estar preso siendo inocente, pero las marcas quedarán de por vida. Los tres jóvenes que fueron absurdamente encarcelados por defender a una vecina a quien dos malos policías faltaron el respeto, recuperaron su libertad y ahora exigen sanción a los efectivos. Tuvieron que pasar siete meses en el penal de Lurigancho hasta que una jueza decidió su excarcelación. Ahora, hacen un llamado a las autoridades para que la justicia vea su caso.

Por Diario La Primera | 21 jul 2008 |    
Prisioneros sin ser culpables
Los amigos no olvidarán desagradable experiencia en la cárcel.
Aunque lograron la libertad tras siete meses de encierro, esperan que los policías reciban sanción.

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DETALLE

Los policías siguen en actividad, impunes de sus delitos.  Fueron denunciados por falsedad genérica, abuso de autoridad, entre otros cargos, pero nadie los ha sancionado.

Ante el juez, Angulo no pudo explicar cómo es que, con  un sueldo de PNP, podía adquirir costosos celulares y cadenas de oro.

Todo comenzó el 2 de octubre de 2007, cuando Michael Flores López (25) recibió la llamada de su amigo Jonhatan Casapía (25) para que le ayude a pintar su cuarto, y juntos llaman a Jairzinho Trelles, amigo de ambos. En la noche, Greta Cornejo –amiga del barrio– pasa por la casa y se queda a conversar con ellos. Al poco rato dos sujetos ebrios se acercan a los jóvenes y uno de ellos, el mayor PNP Ítalo Angulo Moreno, de la comisaría de Magdalena, toca en los glúteos a Greta, quien calla para evitar más riesgos. Jairzinho, al ver lo ocurrido, le exige al mayor una disculpa, pero el hombre se niega y junto con su compañero, el capitán PNP Luis Sánchez Terán, los golpean. Nadie sabe que son policías. Finalmente los efectivos se retiran gritándoles “no saben con quién se han metido.”.

Salvaje venganza
Mas tarde a la casa de Casapía llegan seis hombres armados y vestidos de civil que encañonan a los chicos. Entre los hombres había un policía que deja ingresar a los sujetos ebrios que se identifican como mayor y capitán PNP de Magdalena. Y después de golpear nuevamente a los chicos se los llevan a la comisaría de Magdalena.

En la delegación el mayor Angulo señaló falsamente que los jóvenes le robaron un celular, una cadena de oro, un reproductor MP3 y una considerable suma de dinero. Sin embargo se niega a declarar en el parte de oficio e impide que le tomen su manifestación.

El 16 de octubre los jóvenes son encarcelados e internados en el penal de Lurigancho. “Los policías me golpearon en la cabeza, en los brazos, en las piernas. Fueron cerca de 20 los que nos pegaron”, relató Michael.

Afortunadamente la jueza que llevaba el caso, falló a favor de los chicos y cambia la detención por una orden de comparecencia que los deja libres. Luego de siete meses en prisión, Michael, Jonhatan y Jairzinho respiran libertad, pero exigen sanción a los causantes de tal injusticia.


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