Mucha sangre corrió bajo el puente…

Desde que el 15 de agosto del 2006 apareciera, muerta en su habitación, Myriam Fefer Salleres, mucha sangre corrió bajo dicho puente. La empresaria fue estrangulada en su vivienda de San Isidro. Sus hijos adolescentes (Eva de 18 y Ariel de 17) dijeron que no escucharon nada. Primero se ciñeron a una versión y hoy, luego de tres años, ambos cambiaron su narración de aquella noche que dura más de 36 meses.

| 09 setiembre 2009 12:09 AM | Policial | 2.8k Lecturas
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El caso captó la atención y tuvo desfile de testigos, versiones, comentaristas del hecho y demás, todos los ingredientes de un caso policial, pero luego cayó en el olvido. Y así pasaron los años, en los cuales la relación entre los hermanos se quebró y acabó en una cruenta lluvia de ataques, especialmente de Ariel hacia Eva, quien había heredado (por decisión de su abuelo, antes del crimen) la mayor parte de la herencia familiar.

Los millones en juego y las complejas relaciones personales le dieron ese tono aún más atractivo para la platea. La condición homosexual de ambos marcó otros giros en el caso. Más en torno a Eva, pues su relación con la también inculpada Liliana Castro Mannarelli, su ex pareja, incluyó el traspaso de 50% de las acciones de la empresa inmobiliaria Sideral, gran parte de la herencia.

Y en este show mediático que hoy cobra mayor auge se vieron involucrados otros personajes como el abogado de la difunta, Pinkas Flint (con quien se le relacionó sentimentalmente), el padre de los hermanos, Marco Bracamonte, así como el padre de Liliana Castro y hasta el contador de la empresa, entre empleados de la casa y allegados a los hermanos. El detalle que faltaba a la historia: un altar de brujería en el cuarto de la asesinada, con fotos de implicados, parte de un supuesto ritual.

Ahí, silencio judicial. Caso empapelado. Pero luego que el 24 de julio de este año la División de Homicidios de la PNP confirma que los rastros de sangre encontrados en la vivienda de Fefer Salleres pertenecen al sicario colombiano Trujillo Ospina, el caso volvió a portadas y pantallas. La tesis de que Eva (ya de 21) y su amiga Liliana Castro Mannarelli son las autoras del crimen cobra fuerza. La Fiscalía Penal 15 asume el caso.

Aparece en escena con mayor notoriedad el abogado de ambas, Julio Rodríguez Delgado. Ariel inicia su visita a cuanto medio de comunicación puede, acusando a su hermana pero también evidenciando un mayor interés en la fortuna que le negaron, que en hallar a quien mató a doña Myriam. El caso hoy sigue generando una atención que cualquier devorador de rating quisiera. Y amenaza robarnos la atención mucho tiempo más.

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