Honor al héroe caído

La División de Robos, al cumplir 60 años, recuerda a su último suboficial caído en combate, Marco Antonio Chauca, quien en su día libre acudió a frustrar un asalto y murió acribillado.

Por Diario La Primera | 15 set 2008 |    
Honor al héroe caído
Dirincri perdió a un buen efectivo que murió cumpliendo su deber.

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LABOR POLICIAL

Desde enero a la fecha, la División de Robos desarticuló 146 bandas, entre asaltantes, marcas y secuestradores al paso, siendo 532 hombres  y 43 mujeres detenidos. También incautó 65 revólveres, 43 pistolas, 3 fusiles y 4 escopetas  y de 130 vehículos. Los operativos continúan a nivel nacional.

Siempre tuvo presente el lema “Honor y Lealtad” que distingue a la División de Robos de la Dirección de Investigación Criminal (Dirincri), en la cual trabajó durante cinco años. Al cumplirse hoy 60 años de la creación de esta división, la imagen del suboficial Marco Antonio Chauca Yovera será develada en la galería de Mártires de la Policía. Un homenaje al efectivo policial que ya no está más, pues murió cobardemente acribillado al frustrar un asalto.

En la División de Robos no olvidan que en setiembre de 2007, el agente Chauca Yovera fue premiado con el ascenso por acción distinguida gracias a su labor en la liberación de Shirley Aburto Trevejo (17), a quien hallaron en un hostal de El Agustino y que había sido plagiada dos días antes al salir de su casa, en San Juan de Lurigancho. Un año después de dicho operativo, la historia se repetía.

Una información confidencial obligaba a Chauca y sus compañeros, del departamento 4 de la División de Robos, a dar con el paradero de Rosalina Alvarado (21), secuestrada seis días antes en Comas. Les avisaron de movimientos sospechosos en una vivienda del asentamiento humano “Sarita Colonia” del Callao. Se montó el operativo. La noche del lunes, la joven era rescatada a salvo de sus captores. Los efectivos iban a ser premiados por su labor. Al día siguiente, les tocaba su día de franco, es decir, descansar.

Ironías de la vida
Según el coronel René Munárriz, jefe de la División de Robos, “no pernoctaron, manejaban la información de un posible robo agravado a un funcionario de una empresa en San Martín de Porres que llegaba con 50 mil soles”. El local era de Galilea Express y el funcionario Fausto Marquina (46). A las 10 de la mañana del martes, la Policía acudía a desbaratar el plan. Sin embargo, nadie previno que los ladrones (ex Destructores y ex Injertos) tenían un grupo ejecutor y otro de contención. Se desató la feroz balacera.

Chauca observó que uno de los delincuentes iba a lanzar una granada contra el contingente policial y decidió atacarlo. El ex convicto José Quintón Serapio (35), nunca extrajo la espoleta al explosivo y murió. Sin embargo, el agente recibiría un traidor disparo de otro ladrón que acabaría con su vida. El operativo llegaba su fin, los demás ladrones eran capturados. La tristeza empezaba.

Recuerdos del corazón
Chauca dejó viuda a Mereyra Sandoval (34) y cuatro huérfanos. Ascendido dos grados póstumamente por la liberación de Rosalina y su inmolación, ahora su madre Felícita guarda el uniforme y el Pabellón Nacional que cubrieron su féretro el último jueves. Su padre, don Amador, se muestra orgulloso. Contará que su hijo fue un héroe y destacará su valentía desde que decidió hace 14 años servir a la Policía. Así rememora cuando Marco Antonio le decía: “Papá, cuando me veas en un ataúd, no llores. Piensa que soy un hombre que luchó por el bien de la sociedad”, recuerda.

Gianfranco Gonzales F.
Redacción


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