Envenenó a sus hijos

Estaba cansado de vivir con sufrimiento y tomó la peor decisión. Víctor Montoya Llanto (30), envenenó y mató a sus dos menores hijos, dándoles leche mezclada con un potente veneno para ratas, para luego él intentar quitarse la vida bebiendo también el raticida. Según cuentan sus familiares, Víctor no soportaba más el desempleo y los ardores estomacales que le dejaba la gastritis crónica que padecía. Por ello quería acabar con su vida. “Se sentía desahuciado y eso lo deprimía cada vez más”, aseguró su hermano Gliserio, quien no se explicaba por qué asesinó a los pequeños Milton (3) y Nelson (6).

Por Diario La Primera | 26 ago 2008 |    
Envenenó a sus hijos
(1) La madre no pudo aguantar el llanto al ver a sus niños sin vida. (2) Familiares no se explicaban por qué Víctor Montoya utilizó el raticida contra sus hijos.
Padre deprimido por enfermedad pierde la razón. Mezcló raticida con leche y se lo dio a sus hijos, para luego intentar quitarse la vida.

Más datos

DETALLE

La madre, Albina Roncal, pidió ayuda para el traslado de los cuerpos de los niños a Cajamarca por falta de dinero. Ante ello, el alcalde de Ventanilla, Omar Marcos, anunció que la comuna se hizo cargo de los funerales y los trámites administrativos de los menores envenenados, además de brindarle a la madre ayuda psicológica y empleo.

El hecho se registró en su vivienda ubicada en la Mz.E Lt. 20 H-1 en el asentamiento humano Carlos García Ronceros, cerca de la zona conocida como Nuevo Pachacútec. Según fuentes policiales, el sujeto además sufría de esquizofrenia, pero habría sido su estado de ebriedad lo que lo llevó a cometer el crimen.

Terrible escena
Los tres cuerpos fueron hallados al interior de la vivienda por la esposa de Montoya, Albina Roncal, quien llegaba de su primer día laboral en el local de Caldo de Gallina “El Huarochirano” al promediar las 2 de la madrugada y observó la terrible escena. El padre y sus hijos estaban retorciéndose por los efectos del veneno. Los menores fueron trasladados al Hospital de Ventanilla, pero los médicos no pudieron salvarlos. Montoya sigue grave en el hospital Daniel A. Carrión del Callao.

El hermano del filicida contó que Víctor había llegado con su familia de Cajamarca hacía unos tres meses. “Quise ayudarlo, trabajaba como chatarrero hasta que se enfermó. Ahí perdió las esperanzas y quería que en Lima cambie su vida. Pero no sirvió”, dijo entre lágrimas.

Gianfranco Gonzales F.
Redacción


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