Descuartizador confesó

Luego que la noche del miércoles Aurelio Leonel Baltazar Ureta (22) confesara que asesinó y descuartizó a su ex pareja sentimental, Bárbara Mamani Gamarra (31), los familiares de la mujer pidieron penas severas contra el autor del macabro crimen, y le gritaron que esperan que se “pudra en la cárcel”.

Por Diario La Primera | 24 set 2010 |    
Descuartizador confesó
Baltazar fue presentado ayer, luego de confesar su crimen .
Aurelio Leonel Baltazar Ureta asesinó a su ex pareja, la cortó en pedazos y arrojó los restos al río Rímac.

También reclamaron por el paradero del tórax de la mujer, pues aún la policía no logra ubicar los restos de la víctima, ya que hasta la fecha solo han aparecido sus extremidades y cráneo, aunque este último no tenía ojos.

Yolanda Vilca, abogada de los deudos, descartó que Baltazar Ureta haya actuado en legítima defensa, como indicó durante su confesión, argumentando que ultimó a Mamani peleando con ella. “Él no presenta golpes en el cuerpo. Tampoco se acogió a la confesión sincera como se dijo, sino que no le quedó más que confesar todo”, expresó.

Durante el interrogatorio al que fue sometido el asesino, confesó que el pasado 10 de setiembre convenció a la chica a ir con él a la reencauchadora donde trabajaba para darle un regalo por su cumpleaños (13 de septiembre).

“Un par de días antes del crimen el detenido le regaló a la chica un teléfono celular. Pero ella no tenía intenciones de retomar su relación con él pues ya tenía otra pareja. Por eso el homicida planeó el crimen”, narró un detective que vio la investigación.

Las pruebas
César Guardia, jefe de la Dirincri, detalló que en el inmueble ubicado en la avenida Huarochirí, parcela 2, lote 3, en Santa Anita, se halló las dos cuchillas metálicas utilizadas para asesinar y descuartizar a la víctima.

También detalló que el día en que Baltazar asesinó a Mamani trató de tener relaciones sexuales con la víctima, pero que esta se negó indicándole que ya tenía una nueva pareja y negándose a retomar la relación que sostuvieron, lo que habría provocado la ira del criminal, que acabó con la vida de la mujer.

Luego de matarla, relató el general Guardia, el criminal descuartizó los restos de la mujer y puso los pedazos de esta en una bolsa plástica y luego montó en su bicicleta y los llevó a arrojarlos al río Rímac.

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