¡Chincha estalló!

Salen a las calles para exigir justicia por Sandrita y pedir que jefe policial se vaya. Jornada se sale de cauce. Acaba en saqueos, quema de buses y destrozos de local de Soyuz.

Por Diario La Primera | 23 jul 2008 |    
¡Chincha estalló!
(1) Chincha fue paralizada. La Panamericana Sur fue bloqueada ante malestar de la población. (2) Familiares exigen justicia.

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DETALLE

El representante de la empresa Soyuz, Martín Gibbons, afirmó desconocer las causas de los actos vandálicos, “pues se supone que iba a ser una marcha pacífica para reclamar justicia por la niña chinchana Sandrita”, al sostener que una turba enardecida irrumpió en el terminal de Chincha.

Se trató de un paro contra la inseguridad, pero se convirtió en un caos que incluyó la quema de buses y saqueo general. Tras el reciente accidente de la empresa Soyuz, fue dicho terminal el que recibió la furia de todo el pueblo, pues acabó destrozado. Chincha vivió un día de furia, motivado por el crimen no esclarecido de una niña, Sandrita, pero guardaba el rencor por el olvido estatal tras el terremoto del año pasado. Ayer, todo estalló. Chincha se volvió un infierno.

“Sandrita es un símbolo de Chincha. Y se debe pedir justicia ante su cruel asesinato. Sin embargo, la mortificación del pueblo se debió a la inoperancia del jefe policial de Chincha, comandante PNP Jaime Pillaca Esquivel. Su terquedad ante las denuncias de inseguridad hechas por la población fue el motivo de la paralización. Todos querían que se vaya de una vez por todas”. Con estas palabras, el alcalde de Chincha, José Navarro Grau explicó a LA PRIMERA el objetivo de la masiva movilización, que congregó a unas diez mil personas, ayer.

Gremios sociales como la Confederación General de Trabajadores del Perú (CGTP), mototaxistas, comerciantes y amas de casa, tomaron las calles para exigir paz en la ciudad y demandar la pronta captura del asesino de Alexandra Carbajal Herrera (6), o simplemente ‘Sandrita’, aquella menor que estuvo 25 días desaparecida y fue hallada muerta con 13 puñaladas en una acequia cerca de su hogar, en el centro poblado de Cruz Blanca. Todo en medio de la intransigencia policial, según denuncia el pueblo.

Se infiltró la violencia
Las calles desiertas, los mercados y colegios cerrados reflejaban que el pueblo acataba el paro al 100%. Los gritos de “Justicia por Sandrita” y “Cadena perpetua al asesino” se juntaban con aquellos que pedían la cabeza del jefe policial por su poco esfuerzo para reforzar la seguridad. La marcha fue pacífica, hasta que un grupo de vándalos a la altura del kilómetro 199 de la carretera Panamericana Sur protagonizaron disturbios en la estación de buses interprovinciales Soyuz. Rompieron lunas y quemaron un bus. Según fuentes policiales, hubo robos de computadoras y encomiendas en el terminal, además de saqueos en los negocios aledaños.

El alcalde aseguró que la violencia registrada en la movilización fue ocasionada por infiltrados. “La gente chinchana dice no conocer a los atacantes de buses. Siempre hay quienes quieren hacer creer que en el Perú todas las marchas son violentas”, dijo.

Un pueblo abandonado
La madre de Sandrita, Sonia Cecilia Carbajal Herrera indicó a LA PRIMERA que -si bien- agradece el apoyo del pueblo para pedir la captura del asesino de su hija, aseguró que condena la violencia de ayer. “Los gremios me invitaron a participar, pero preferimos quedarnos en casa esperando que se haga justicia”, dijo, y agregó que no sólo es su familia la que pedía la cabeza de Pillaca sino que “es un pedido de la población harta de la delincuencia. Estamos abandonados ante la inseguridad”, manifestó.

Para el burgomaestre, “la delincuencia en Chincha es tremenda y este comandante nunca hizo caso a la población. El crimen de Sandrita fue el detonante para que lo repudiemos. Nos hizo creer que en Lima ya la estaban localizando y 25 días después de su desaparición, la niña fue hallada muerta a 300 metros de su hogar. Fue indignante”, comenta Navarro, quien se mostró contento por que el pueblo hizo que Pillaca se marche. Pero lo contento se le fue al ver cómo acabó la jornada, entre locales saqueados, fuego por doquier y vandalismo que no es sinónimo de protesta.

Gianfranco Gonzales F.
Patty Chumo
Redacción


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