Celebración acaba en “pepeo” mortal

“Era una buena persona, un buen hermano, esposo, padre y amigo, no es posible que le hayan hecho esto”, fueron las palabras del hermano de Armando Chuquimajo Huamaní (48), suboficial del Ejército del Perú, quien se fue a festejar con su compadre el ascenso de este último, sin imaginar que se encontraría con la muerte.

Por Diario La Primera | 05 oct 2008 |    
La fatalidad fue el desenlace de lo que debió ser una jornada alegre.
Dos compadres, suboficiales del Ejército, festejaban ascenso, pero acabaron drogados. Uno de ellos murió de sobredosis.

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Uno de los vecinos del lugar, Raúl Orellana Bonifaz, dirigente de Oquendo, denunció la falta de serenos. Indicó que, si hubieran hallado personal, Chuquimajo habría sido atendido a tiempo.

Eran aproximadamente las 10 de la noche del viernes último, cuando los dos suboficiales en actividad, Chuquimajo y su compadre Humberto Aurelio Ramos Montalvo (45), salían de su centro de trabajo a festejar el ascenso de Ramos. Se hallaban bebiendo licor en un local, cuando de pronto -según declaraciones de Ramos- se les acercó “un señor medio obeso” con porte de militar, para pedirles compartir la mesa con ellos. Aceptaron y luego de libar con el extraño, los compadres decidieron ir al baño. Cuando regresaron, festejaron hasta que, de pronto, perdieron el conocimiento. Aparecieron tirados en un lote baldío de Oquendo, en el Callao, sin sus pertenencias, a las 5:45 de la madrugada del sábado. Según moradores de la zona que los auxiliaron, trasladaron sólo a uno al hospital San José del Callao, porque, a pesar de haber cerca una caseta de serenazgo, no había personal para llevar también a Chuqiumajo, quien murió de un paro cardíaco, por efecto de la droga que le suministraron y supuestamente por no recibir asistencia médica a tiempo.

Tanira Hidalgo Babilonia
Redacción


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