Auge de crímenes pasionales

No pasaba el estupor por el crimen de Teodolinda Tirado (39), a manos de quien fuera su pareja, Daniel Casos León (26), quien abandonó su cuerpo en una maleta, cuando -el fin de semana- un policía también confundió el amor con la pasión irracional y mató a su esposa de dos balazos en el pecho. Este triste incremento de casos con motivaciones sentimentales fue abordado por el psicoterapeuta Manuel Saravia Oliver, director del Instituto Guestalt de Lima, quien marca la diferencia entre “amor” y una pasión mortal, alimentada por el punto clave: celos enfermizos. Una patología peligrosamente común en nuestra sociedad.

Por Diario La Primera | 11 ago 2008 |    
Auge de crímenes pasionales
‘Amores’ que matan.
Psicólogo analiza peligrosa tendencia tras recientes casos.

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ACCIONES

Los especialistas recomiendan que, quienes sientan vivir un ambiente de tensión, celos o presión por parte de su pareja, tomen medidas inmediatas. Además, acudir a las dependencias que defienden los derechos de las mujeres, en caso de agresión física o psicológica. Analicen su relación y no dejen que la violencia crezca y se haga una situación común.

“Toda persona celosa se obsesiona y vive su amor tormentosamente, siendo capaz de sacrificar todo por ‘amor’. Nunca aceptarán un ‘no’ de su pareja, mucho menos si intentan acabar la relación. Y precisamente son estos celos enfermizos los que llevan al crimen. El desamor siembra la venganza”, nos comenta Saravia Oliver, para describir la conducta de un ‘asesino pasional’.

El psicoterapeuta explica que el problema de las personas “celotípicas” es que se genera un comportamiento dependiente hacia otra persona, “una malvivencia del amor”. Para el especialista, el dependiente afectivo celoso no es consciente de su problema, pues “siempre lo niega, se autoengaña y desconoce lo que le pasa”.

El sábado, en Tacna, el suboficial técnico de la Policía Nacional, Wilbert Colque Nieto, asesinó a su esposa Sofía Cáceres Mamani, de dos balazos y luego se mató disparándose en la cabeza. Colque Nieto tomó esta fatal decisión ante las negativas de Sofía de aceptar su retorno, tras varios años separados.

Ahí se marca la diferencia de nivel (ambos son enfermizos) en la dependencia emocional. Mientras que el suboficial Colque se mató por la culpa, el asesino Daniel Casos no perdió el control a igual grado pues siguió viviendo tras matar a Teodolina… y encima trató de huir.

Según Saravia Oliver, “la situación es grave porque revela que los espacios físicos y sociales considerados garantes de seguridad no lo son en realidad y degeneran en espacios peligrosos para las mujeres. Ellas ya no pueden acabar la relación. Se refleja que la violencia intrafamiliar incrementa”, sentencia.


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