Asesinó a su esposa y la enterró en su casa

El cadáver de una humilde madre de familia fue hallado enterrado dentro de su propia casa en el Rímac luego que su esposo la asesinara hace un mes y enterrara sus restos dentro del inmueble tras una pelea motivada por los celos.

| 18 mayo 2013 01:05 PM | Policial | 3.3k Lecturas
Asesinó a su esposa y la enterró en su casa
Un nuevo homicidio sacude la capital. Como en el caso de Marjorie, asesino enterró cadáver para no ser capturado. Policía lo detuvo en su casa del Rímac.
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Se trata de Doris Vásquez Mansilla (23), cuya desaparición fue denunciada por su hermano Javier en la Dirincri el pasado 16 de abril, después que desapareciera sin que nadie sepa de su paradero.La víctima vivía con su pareja Abel Félix Pillaca Contreras (33) en el inmueble ubicado en la avenida Francisco Pizarro 925 donde también funcionaba el taller Trabuco SAC.

Según los vecinos las peleas entre ambos eran continuas y desde hace meses la mujer pensaba en abandonarlo por las agresiones que sufría.

Incluso sus familiares sospecharon de Pillaca Contreras desde la desaparición, pero la Policía lo citó hasta en tres ocasiones sin indagar en el interior de la vivienda.La ubicación del cadáver y la detención del criminal ocurrió después que los familiares de Doris Vásquez notaran un forado en un ambiente de la parte posterior del taller lo que llamó su atención porque no se trataba de instalaciones eléctricas ni de agua.

CELOS ENFERMIZOSAbel Félix Pillaca Contreras (31) llegó de Apurímac junto a Doris Vásquez hace 10 años para iniciar una familia y un negocio.

Sin embargo, con el paso de los años el alcohol y los celos hicieron un infierno su vida de pareja y todo cambió.

Un equipo de agentes de Homicidios y otro de la División de Personas Desaparecidas, llegaron hasta la casa ubicada en el Rímac y tras excavar por más de tres horas encontraron el cuerpo de la joven en avanzado estado de putrefacción.

Los agentes indicaron que el asesino colocó una gruesa capa de cemento con la finalidad de evitar la ubicación del cadáver y colocó partes de una maquinaria.

Sin embargo a medida que los agentes avanzaron en su búsqueda del cadáver rompió en llanto y aceptó su crimen.

“Lo hice por celos.

Creí que mi pareja me era infiel con un vendedor de choclos”, afirmó Pillaca Contreras.

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