Pataditas

Que se vaya, que se vaya
La banda de música de la Marina de Guerra, que desde la Plaza de Armas calentaba la lluviosa mañana interpretando frente a Palacio de Gobierno música de las tres regiones del país, por una coincidencia tocó el pegajoso huayno “El Aguajal” que en una parte de su letra dice “¡Que se vaya, que se vaya!”.

| 29 julio 2009 12:07 AM | Pataditas |399 Lecturas
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Madrugó al presidente
Un pequeño can, al que no le importó la persistente llovizna, puso la nota anecdótica a las 7 de la mañana al caminar como pasando revista a la formación militar que aguardaba en impecable fila en plena Plaza de Armas. Una hora después, recién le tocó el turno al presidente García.

Suspendidos 
Antes de que el presidente García dijera “y los (congresistas) ausentes, estoy seguro que en poco tiempo estarán presentes por la voluntad generosa del Congreso de la República”, Alva Castro había hablado gratamente con los legisladores del Partido Nacionalista.

Portátil bulliciosa 
La llegada de los miembros del gabinete ministerial al hemiciclo del Congreso provocó tal alboroto, entre saludos y abrazos, que el flamante presidente Alva Castro tuvo dificultades para poner orden, en momentos en que la fujimorista Martha Moyano leía el acta de Proclamación de la Independencia.

Puente aprista
El ex premier Jorge del Castillo no sabe de cortesía ni de mantener las formas. En el hemiciclo saludó a varias personalidades que allí estaban, pero al llegar al sitio del vicepresidente del Parlamento Andino, Wilbert Bendezú, crítico de los manejos de la cúpula aprista, el famoso Tío George omitió el saludo y pasó al personaje siguiente.

Para todos hay
Cuando el presidente García estuvo en el Congreso la portátil gritaba: “Alan sí puede”. Después que García dejó el hemiciclo, la portátil empezó con “Lucho con el pueblo”. Para todos hay.

Lo que le gusta a García
El cardenal Juan Luis Cipriani no tuvo mejor idea que resaltar los “temas bandera” del presidente García durante la misa que ofreció ayer en la Catedral. Las críticas hacia los defensores de derechos humanos y la supuesta injerencia extranjera llamada por él “mesianismos prometedores”, estuvieron a la orden del día.

Agradecido 
El presidente García sólo asentía y asentía cuando el primado de la Iglesia hablaba y hablaba sobre estos temas quitándole el sueño y la carraspera que estuvieron a punto de hacerle perder la serenidad.

Con sus favoritos
El presidente García acudió a la Catedral a presenciar la misa y Tedeum, a parte de su familia, acompañado por algunos de sus ministros favoritos: Rafael Rey, Luis Carranza, Pedro Sánchez y Octavio Salazar.

Seguridad
Personal de seguridad asignado a los exteriores de Palacio de Gobierno y la Catedral, sólo fomentaron caos, desorden y desinformación. Dejaban pasar, por ejemplo, a jovencitas agraciadas e indocumentadas, pero impedían el paso a los periodistas acreditados.

Aumento
Pataditas escuchó a miembros de la Policía, encargados de la seguridad del presidente García, despotricando contra él mientras emitía su Mensaje a la Nación. “¿Y a qué hora hablará de nuestro aumento de sueldo?”, decían.

Como emperador
Otra extravagancia del mandatario sucedió a su regreso a Palacio, pues se bajó del auto presidencial y se quedó parado frente a la Plaza de Armas viendo pasar a la guardia de honor en sus caballos, mismo emperador romano recibiendo a sus legionarios al regresar de una batalla. Parece que su admiración por los jamelgos cada vez adquiere carácter ceremonial.

Comparecencia
El gabinete ministerial liderado por Javier Velásquez deberá asistir al Congreso la primera semana de agosto para exponer ante el pleno la política general de gobierno y pedir el voto de confianza a la representación nacional. Con el ‘compañero’ Alva Castro al frente del hemiciclo, el premier entrará como Pedro en su casa.

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