Pataditas

Aldo, el coherente
Según una “chiquita” de ayer, este diario es tan pero tan pobre que no tiene para pagar la imprenta y hace campaña contra Genaro para que los Schütz lo imprima gratis. Pero según la “chiquita” que le sigue, LA PRIMERA tiene tanto pero tanto dinero, como para proyectarse a comprar un canal de televisión. Coherencia, que le llaman.

| 06 enero 2009 12:01 AM | Pataditas | 373 Lecturas
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Abogado de Genaro
A Aldo M, como de costumbre, un pajarito le ha dicho que el “principal peligro” es que Panamericana se vuelva chavista-humalista, y que para impedirlo hay que olvidarse de los “pequeños pecados” de papaúpa, como ser administrador judicial de una estación de televisión a la que no tiene derecho; haberse disfrazado de luchador de la democracia cuando transaba con Montesinos; no pagarle a sus trabajadores; no cancelar sus deudas con el Estado; etc.

Fuente informativa
Cuenta el chiquito de la prensa escrita, que una fuente misteriosa lo está dateando sobre el peligro que se cierne sobre la “plural” pantalla peruana. ¿Qué haría Lévano, Hildebrandt, etc., si estuvieran en la televisión, si están viendo cómo friegan con periódico que no tiene “publicidad y alta circulación”? Este es el problema, señores, y no que se cumplan las resoluciones de la Justicia peruana. ¡Que viva la democracia!

Calma
LA PRIMERA ya ha ayudado a poner en su sitio a varios como Favre, Rey, Alva, Del Castillo, Webb, sin ninguna otra recompensa que el deber cumplido. Con el caso Panamericana ocurre lo mismo. ¿O Alditus cree que Genaro es un empresario probo, que cumple con sus obligaciones y que pone su canal al servicio de las causas justas?

¿Se la doy o no?
Los nervios traicionaron al saliente presidente del Poder Judicial, Francisco Távara, ayer en el inicio del año judicial. Casi le puso la medalla de la institución volteada a su sucesor, Javier Villa Stein. Tuvo que corregirlo por el reclamo de los asistentes.

Zampón 
A pesar de que no estaba consignado como uno de los oradores en el programa de la inauguración del año judicial, el presidente García no pudo con su genio y lanzó su acostumbrado discurso.

No hay sitio
Por lo visto, hubo un sobregiro de invitaciones al acto judicial, pues los invitados (reconocidos abogados) no consiguieron asiento y optaron por quedarse en los pasillos, escaleras y hasta en los estrados acondicionados para la prensa.

Tardones
El presidente ya había ingresado al recinto policial cuando después de varios minutos entró apuradamente la ministra de Justicia, Rosario Fernández, pero quien entró más tranquilo que nadie fue el premier Yehude Simon.

Aburrido
Por cierto, durante la referida ceremonia, el jefe de Estado no paraba de cambiar sus manos de posición. Por un momento las cruzaba, en otro las colocaba sobre el sillón y luego las ponía de tal manera que parecía estar rezando. Aunque por ratos daba la sensación de estar durmiendo.

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