Beneficios para todos

A gran parte de nuestra actual clase empresarial le urgen cambios radicales en su forma de visionar los negocios. Hasta el momento la idea predominante es producir bastante a bajo costo cuando eso en el largo plazo es insostenible y una certera condena al caos social y ecológico.

| 13 mayo 2012 12:05 AM | Negocios | 997 Lecturas
COMERCIO JUSTO
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Hablar de “responsabilidad” no es suficiente, sino hace falta practicarla. Hoy existe una buena alternativa sostenible en el tiempo, amigable con la ecología y con ganancias redistributivamente justas: el Comercio Justo.

El sistema de Comercio Justo (CJ) se inició en 1964, con la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), donde se planteó cambiar la ayuda económica hacia los países pobres por un régimen de apertura comercial de los mercados de alto poder adquisitivo. Es decir no dar pescado sino enseñar a pescar.

EJEMPLOS EN EL PERÚ
El mejor ejemplo de éxito en CJ es el café orgánico reconocido hace poco como el mejor café especial del mundo por la Asociación Americana de Cafés Especiales.

Con el éxito del café orgánico y otros productos el CJ recién se mediatiza como una interesante alternativa, sin embargo, los beneficios de productos de esta calidad no están al alcance de la mayoría de peruanos, casi todo se exporta, hace falta impulsar esta tendencia en el mercado nacional.

Otro buen ejemplo de éxito es el algodón orgánico. En febrero de este año estuvo en nuestro país el reconocido músico irlandés Bono Vox de la banda U2 no solo haciendo turismo sino supervisando una de sus fábricas de ropa hechas con algodón orgánico peruano. “Una de las razones para estar en el Perú es que encontramos un algodón teñido de forma natural, siguiendo una antigua técnica que se remonta a los Incas”, explicó Bono al diario El País.

APUESTA POR ALGODÓN ORGÁNICO
En el Perú hay emprendedores que se trazan el reto de abrir mercado, uno de ellos es Nanael Organic, una empresa comandada por Pierina Huanqui, joven empresaria peruana que decidió unirse a esta corriente de empresarios responsables y apostar por la producción de ropa para bebés hechas con algodón orgánico.

Tras vivenciar con las comunidades fuera del comercio justo descubrió que en muchos casos las grandes ganancias se quedan en los intermediarios y apenas un diez por ciento llega al productor que es el que más fuerte trabaja.

“Pensamos que la madre busca ser un consumidor inteligente, consciente que desde estas decisiones ya está aportando a la sociedad donde su hijo va a vivir”, manifiesta Pierina.

Sin duda, el CJ es una buena alternativa para lograr que toda la cadena de producción se vea beneficiada de forma equitativa, principalmente los pequeños agricultores que hoy soportan los precios irrisorios que los intermediarios les imponen.


Vladimir Peña
Colaborador


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