Zapatero no escucha

El presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, defendió sus planes de ajuste para reducir el déficit fiscal, a pesar de las protestas sociales en el país y el creciente descontento de la población por el rumbo de su política económica.

Por Diario La Primera | 02 oct 2010 |    
Zapatero no escucha
Presidente español no dá marcha atrás en reforma pese a reclamos de trabajadores.
Multitudinario paro nacional no hizo cambiar de opinión a presidente español. Mandatario defiende reforma laboral.

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Tras reivindicar lo que calificó de legado social de sus seis años de mandato y estar haciendo una política de izquierdas, el presidente del gobierno pronosticó que en cuatro o cinco años se valorarán los duros recortes del gasto público puestos en marcha.

Entrevistado por Radio Nacional de España (RNE), el jefe del Ejecutivo ibérico afirmó que no tiene en mente rectificar su controvertida reforma laboral, una de las reivindicaciones de la huelga general realizada por el sindicalismo el pasado miércoles.

Zapatero explicó que las modificaciones introducidas por el Palacio de la Moncloa (sede del poder central) en el mercado de trabajo son imprescindibles y necesarias para España, puesto que la ley (de reforma laboral) evitará una futura “sangría del paro” frente a una nueva crisis. Justificó además la medida aduciendo que ayudará a crear puestos de trabajo cuando la economía crezca lo mínimo necesario.

En este tema, la posición del jefe de gobierno es diametralmente opuesta a la de Comisiones Obreras (CC.OO.) y la Unión General de Trabajadores (UGT), que a mediados de semana paralizaron gran parte de la nación ibérica.

Precariza empleo
Para los dos principales sindicatos de este país europeo, la iniciativa gubernamental abarata y hace más fácil el despido, precariza las relaciones laborales y afecta los convenios colectivos, además de frenar la recuperación de la economía y del empleo.

Tras expresar su respeto por la postura de CC.OO. y de la UGT, Zapatero insistió, sin embargo, en que los cambios acometidos por la Moncloa son duros y difíciles, pero permitirán una senda de “estabilidad de las cuentas públicas ante el mundo”.

Respeto la posición de las centrales obreras, pero lo que no puedo entender es que alguien sea partidario de dejar nuestro marco laboral como estaba, remarcó.

Frente a las críticas hacia su administración por adoptar un supuesto rumbo neoliberal y de sumisión a los organismos multilaterales de crédito, Zapatero admitió estar atento a las opiniones que emiten los mercados financieros.

Sería poco responsable si hago caso omiso a los criterios de los mercados e inversores, pues son ellos los que financian una parte del gasto de España, enfatizó.

No obstante compartió el sentimiento de decepción en la sociedad respecto al seguimiento que hacen las políticas económicas del Ejecutivo de las directrices de esas instituciones financieras internacionales.

“Tenemos que tener una buena carta de presentación para que nos puedan seguir financiando, porque todo el gasto social no se puede financiar sólo con impuestos, sería pedir a los ciudadanos un esfuerzo imposible”, subrayó.

Zapatero confirmó que reanudará el diálogo con el sindicalismo, aunque no convocará a sus máximos representantes hasta la designación de un nuevo ministro de Trabajo, a mediados de este mes.


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