No renunció por enfermedad

Con una frase perdida, el padre Federico Lombardi, portavoz del Vaticano, confirmó a los periodistas los verdaderos motivos de la inesperada renuncia de Joseph Ratzinger: “Puede que haya valorado los problemas de gobernabilidad, pero sobre todo el papel de la Iglesia en el mundo”.

Por Diario La Primera | 13 feb 2013 |    
No renunció por enfermedad
VOCERO DEL VATICANO

Si a la referencia a la “gobernabilidad” del Vaticano se le añade la insistencia de Lombardi en negar que Benedicto XVI esté enfermo, va quedando meridianamente clara la razón del adiós.

Después de casi ocho años de intentar poner en orden la casa de Dios, Ratzinger decidió dar un paso al costado, preocupado porque su progresivo deterioro pudiera ser aprovechado por las distintas facciones que luchan por el poder en el seno de la Iglesia.

Lombardi dijo que, tras anunciar su decisión, el Papa se encontraba bien, con el ánimo sereno y dispuesto a seguir cumpliendo con su deber hasta el día 28 a las ocho de la tarde. “¿Y por qué a las ocho de la tarde?”, le preguntaron. Él respondió: “Esa es la hora en la que normalmente el Papa deja de trabajar”.


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