Las Malvinas y el “regalo” a Isabel

El supuesto gobierno de las islas Malvinas, apoyado por el gobierno británico, ha convocado para este fin de semana un ilegal referéndum que se reduce a una sola pregunta: “¿Desea usted que las islas Malvinas conserven su estatus actual como territorio de ultramar del Reino Unido?”.

| 10 marzo 2013 12:03 AM | Mundo | 1.5k Lecturas
OPINIÓN
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La pretensión británica busca zanjar la disputa con Argentina, respecto a la soberanía de estas islas, con el argumento de que se está frente a un ejercicio de “autodeterminación” de los pueblos. Eso no es cierto. La “Cuestión de las islas Malvinas”, como se conoce el litigio entre ambos países, tiene un origen típicamente colonial, ya que se fundamenta en un acto de fuerza de la marina inglesa en 1833, al ocupar y expulsar a ciudadanos argentinos de dichas islas.

El asunto es tan obvio que las Naciones Unidas, en 1985, rechazaron expresamente la propuesta británica de incorporar el principio de libre autodeterminación de los pueblos en las resoluciones sobre la Cuestión de las islas Malvinas. Además, este referéndum no ha sido organizado ni fiscalizado por ese organismo y no tiene ningún efecto legal desde el punto de vista del derecho internacional.

En este contexto, la consulta, antes que un ejercicio de libre autodeterminación, es más bien una maniobra propagandista y expresión de una clara política colonial que Inglaterra mantiene de manera prepotente con la Argentina. En realidad, los ciudadanos británicos que viven en esas islas, un poco más de tres mil, no tienen el derecho a decidir legalmente la controversia entre Argentina y el Reino Unido porque son las Naciones Unidas las que deciden cuándo un territorio ha sido finalmente descolonizado y pasa a convertirse en Territorio No Autónomo.

Así lo entiende la región. La Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR) ha expresado claramente que dicha consulta no pone fin a la disputa entre ambos países. La reivindicación argentina, además, tiene el respaldo de la CELAC, del MERCOSUR, del Parlamento Andino, del Grupo de Río, de los países africanos, etc., es decir, de una inmensa mayoría de países y gobiernos en el sistema internacional.

Sin embargo, este no es el único conflicto que Argentina y América Latina mantiene con Inglaterra. En diciembre del año pasado el gobierno británico anunció su intención de bautizar como “Tierra de la Reina Isabel” una zona de 437,000 km2 en la Antártida, como “regalo” -así, como se lee- a su soberana por el 60 aniversario de su reinado (La Segunda online: 22/12/12. Chile). Y así como a Inglaterra le gusta apropiarse de territorios que no son suyos, como sucede con las islas Malvinas, también “regala” territorios que tampoco son suyos. Y es que este nuevo “regalo” a la reina incluye la totalidad del sector argentino y la mayor parte del sector chileno, de acuerdo con las reclamaciones presentadas por ambos países a la comunidad internacional a partir, e incluso antes, de la firma del Tratado Antártico. En ese territorio, que en verdad es un continente, se encuentra el 70% del agua dulce del planeta, además de contar con gran riqueza ictícola y mineral.

El asunto, por lo tanto, del supuesto referéndum en las islas Malvinas es parte de una estrategia mayor que busca consolidar la presencia inglesa en esas zonas. Primero son las Malvinas y mañana la Antártida. Una típica política colonial que América Latina debe enfrentar y parar.


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