Las Damas de Negro

Rebelión
Ningún embajador europeo se interesará por la salud de sus hijos, ni les ofrecerán dinero para defender los derechos humanos que el bloqueo contra Cuba les niega. Ningún periódico extranjero investigará las causas exógenas de sus penurias ni del sufrimiento de sus abuelas, sus madres y sus hijas. Yo las llamo Las Damas de Negro.

| 01 abril 2012 12:04 AM | Mundo | 1.3k Lecturas
Las Damas de Negro
CUBA
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Ellas llevan la carga del bloqueo sobre las importaciones de fertilizantes, pesticidas, forraje, tecnología y alimentos. Ellas han visto y ven sufrir innecesariamente a sus hijos por un asedio que impide el acceso de Cuba a medicamentos y material clínico de primera necesidad.

Esas damas son la mayoría absoluta de las mujeres cubanas, las que desde 1960 han vivido el secuestro de diplomáticos, los ataques bacteriológicos, el asesinato y la bomba como sistema organizado por EE UU en contra de sus maridos, sus sueños, sus vecinos e hijos. Ellas llevan en sí el luto de 50 años de guerra contra Cuba y su población civil, en nombre de la Democracia; una guerra siempre rebautizada con nombres más simpáticos.

¿Las Damas de Negro y sus familiares deben olvidar a los 73 asesinados en aquel crimen, y las bombas en los hoteles de La Habana, y las vicisitudes diarias creadas desde fuera para derrocar el actual sistema político cubano, y a sus cinco compatriotas enterrados vivos en cárceles estadounidenses por combatir ese terrorismo?

¿Quién es bobo en Cuba? EE UU y la Unión Europea buscan desaforadamente a cubanos con espíritu sedicioso y conciencia de alquiler en el ejército, las iglesias, los ministerios, la Unión de Escritores y en la calle, y hasta ahora han fracasado.

Unas damas que son el vínculo orgánico con el pasado se visten de blanco, y piden democracia. Pero con la Ley Helms-Burton contra Cuba vigente, con el bloqueo y la Ley de Ajuste Cubano, con la hipócrita Posición Común de la UE y con la Base Naval de Guantánamo. Qué fácil es hablar de democracia en Cuba fingiendo que nada de eso existe.

El Departamento de Estado y la emigración contrarrevolucionaria saben que las fuerzas sociales cubanas tienen un poder que su embajada nunca logró captar para sus intereses. Las Damas de Negro forman parte de esa temible fuerza que aún no ha salido a combatir.

Pero un día sus hijas y primas y nietas, hartas del hipócrita espectáculo, podrían vestirse de rojo como la ira y como el amor a su Cuba y tomar las calles, en defensa de una sociedad en transformación que perciben como parte de sus propias vidas. Ojalá que no tengan que hacerlo nunca.


René Vázquez Díaz
Escritor cubano-sueco, residente en Suecia.


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